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Nueva demanda contra Richard Prince por apropiarse de una imagen ajena

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El fotógrafo Dennis Morris carga contra el "ladrón de Instagram" por exhibir y vender como propia una captura tomada de un libro

Foto: Dennis Morris / Richard Prince
Las imágenes adjuntas en la demanda constatan que Prince se limitó a fotografíar el libro de Dennis Morris, subiéndola después a Instagram.
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JUN 2016

Richard Prince no es esquivo a la polémica. De hecho podría decirse que vive de ella. Conocido por fotografiar con su cámara páginas de Instagram para después exhibir dichas imágenes y venderlas como propias, el artista estadounidense se ha visto envuelto ya en varias demandas por lucrarse con tan controvertida actividad, devolviendo a la actualidad la complejidad del marco legal utilizado para defender y explotar los derechos de los fotógrafos. Dennis Morris es el último profesional en cargar contra él en los tribunales.

De acuerdo con la documentación legal remitida a los tribunales por Morris (que es el tercer fotógrafo enzarzado con el ya conocido como "ladrón de Instagram"), Prince fotografió sin permiso una de sus imágenes para después exhibirla en uno de los locales del conocido galerista Larry Gagosian, que ya ha acogido en varias ocasiones las obras derivativas del polémico artista y que tras esta demanda ha cortado finalmente sus lazos con él. El suceso tuvo lugar en 2011.

richard prince
La polémica exposición de Prince en Nueva York formada por fotos robadas de Instagram y ampliadas, y vendidas a precios astronómicos. | Foto: Rob McKeever (Gagosian Gallery)

Lo curioso de este caso es que Prince no fotografío esta vez una página de Instagram, sino un libro. Concretamente se trata de la obra "El Sid, Saint Vicious" del escritor David Dalton, que acompañó el texto biográfico con una fotografía del bajista de los Sex Pistols tomada por Morris. Según la acusación, Prince y la galería Gagosian "obtuvieron beneficios directos e indirectos que de otra forma no se habrían producido" a través de la vulneración de los derechos de Morris.

Prince ya ha logrado esquivar anteriormente el mazo de la justicia. La primera demanda presentada contra él fue desestimada al ser considerada suficientemente transformativa su captura de la fotografía de un rastafari tomada en primer lugar por Patrick Cariou. Tras él llegó el fotógrafo Donald Graham con una acusación similar cuya validez todavía ha de ser resuelta por el tribunal federal de Manhattan.

La polémica por las imágenes de Prince ha llegado a salpicar a profesionales muy alejados del clásico perfil del retratista o el fotógrafo de conciertos. Un caso notable es el del sitio erótico Suicide Girls, cuyos responsables descubrieron pasmados que Prince estaba vendiendo fotografías de su canal de Instagram por 90.000 dólares. Su respuesta fue directa y sucinta: hundir su negocio vendiendo sus propias copias por solo 90 dólares.

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