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OpiniónContando píxeles

Life

 
2
ABR 2007

La noticia nos sorprendió en un rincón del Mediterráneo, durante unos seminarios de prensa en la isla griega de Rodas. La legendaria revista Life acababa de anunciar que el 20 de abril saldrá a la calle su último número. A partir de ese momento, su presencia quedará restringida únicamente al mundo de Internet.

Un curioso contexto para debatir el fin de la edición en papel de una de las publicaciones más legendarias de la historia: rodeado de centenares de compañeros periodistas que siguen ganándose el salario en eso de la celulosa.

El cierre de Life no es una buena noticia sobre el estado del fotoperiodismo

Y es que, aunque a veces percibamos el mundo de la prensa escrita como una antigualla que va por la misma senda que la película química, los medios estrictamente on-line seguimos siendo una discreta minoría en el sector de la prensa especializada en nuevas tecnologías.

Aunque tiene su parte positiva -Life ha prometido publicar en su página web parte del archivo fotográfico inédito de la revista- el cierre de un medio como éste no es ni una buena noticia ni un buen augurio sobre el estado del fotoperiodismo.

Fundada en 1936 por Henry Luce, creador de Time, su trayectoria se ha visto salpicada de no pocos altibajos, paréntesis en su edición y cambios de periodicidad. Aunque empezó como una publicación semanal que en su mejor momento llegó a una tirada de 13 millones de ejemplares, más tarde acabó siendo mensual para quedar finalmente relegada, desde 2004, a un suplemento dominical.

Foto: Life
"La emblemática foto del marinero abrazando a la enfermera, firmada por Eisenstaedt, no fue portada hasta 2005 para hablar del auge de los móviles con cámara."

Pese a ello, es indiscutible su papel de referencia en la historia del periodismo gráfico. Fue la primera publicación volcada de lleno con la fotografía. La Segunda Guerra Mundial, Vietnam o las estrellas de Hollywood tuvieron en sus páginas una cita obligatoria.

Sus portadas y el logotipo blanco sobre un rectángulo rojo -sólo reconvertido a blanco y negro en señal de luto por Kennedy- son ya un icono del siglo XX.

Justificar el cierre con aquello de que "ya no se hacen fotos como las de antes" es una estupidez

Curiosamente, una de sus fotos más emblemáticas, la del marinero abrazando a la enfermera en las calles de Nueva York, firmada por Eisenstaedt, no fue portada hasta el año 2005. La revista recuperó la mítica imagen para hablar del auge de los teléfonos móviles con cámara digital.

Más allá de lamentar la pérdida, el fin de la revista Life bien merece hacerse unas cuantas preguntas sobre las causas de esta decisión. Y ello independientemente de su falta de viabilidad económica, que siempre acaba siendo -claro está- la razón última.

Justificar la decisión con aquello de que "ya no se hacen fotos como las de antes", además de poco creíble resulta una soberana estupidez. Nunca he tenido el placer de ser editor gráfico de un medio, pero no hace falta buscar mucho para descubrir que, entre los millones de fotografías que se hacen a diario, hay unas cuantas que merecerían ver la luz.

Si realmente la crisis del papel ha puesto fin a Life, no es lógico que sobrevivan tantas revistas carentes de interés

¿Crisis del papel? Es posible que este mundo no viva sus mejores momentos y que el empuje de Internet -así lo apunta la empresa editora de Life, Time Warner- esté haciendo daño a algunos medios tradicionales. Pero basta acercarse a un kiosco para ver que el argumento no es suficientemente sólido como para sustentar esta decisión.

Si la crisis del sector impreso se ha llevado por delante la revista Life no sería lógico -ni justo-que sobrevivieran centenares de publicaciones carentes del mínimo interés.

Medios generalistas o especializados hasta la ridiculez que, respaldados por grandes grupos de comunicación, se limitan a vender humo, regalar bolsos o repetir lo que ya se ha publicado en Internet hace cuatro semanas.

Foto: Life
"En su página web es posible votar por nuestras fotos preferidas. Creo que me quedo con la de Woody Allen posando junto a una fotografía de Humphrey Bogart."

Tal vez el problema no sea el soporte, sino el contenido. O mejor dicho, que el criterio editorial haya sido sustituido en muchos casos -en los medios diarios o en las revistas que deberían ser un referente fotográfico- por las prisas, el dinero o la búsqueda de temas amables.

Ya saben, de esos que no afeen una página entre el anuncio de una colonia y el de un coche de lujo en uno de los ocho suplementos que acompañan al periódico cada fin de semana.

Cómo no va a estar en crisis la edición fotoperiodística si se prefiere publicar la foto sacada por el vecino del cuarto

Cómo no va a estar en crisis la edición fotoperiodística si ahora se prefiere publicar la foto sacada por el vecino del cuarto -que tiene un móvil de 7 megapíxeles y, además, nos sale gratis- que pagar a un profesional para que cubra la información.

O pregunten si no a cualquier joven fotógrafo lo que algunos dominicales de este país pretenden pagar por un reportaje en condiciones, mientras el famosote o el futbolista iluminado de turno se frota las manos cuando nos regala su apasionante visión del mundo dos páginas después.

Así que mejor será que reflexionemos un poco más mientras repasamos las portadas de Life. En su página web, además de ver las más conocidas, también es posible votar por nuestras preferidas o localizar una en concreto. Creo que me quedo con la de Woody Allen posando -es un decir- junto a una fotografía de Humphrey Bogart. Play it again, Sam.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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