Crónica

Revela-T: cuando la rebelión se escribe con uve

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MAY 2013
Iker Morán   |  Vilassar de Dalt (Barcelona)

No se trata de elegir: se puede tener coche y bicicleta sin renunciar a ninguno de los dos. La estupenda metáfora sobre la fotografía digital y química nos la suelta uno de los organizadores de la primera edición de Revela-T, "festival de fotografía analógica, química y argéntica" -nada menos- celebrado este fin de semana en la localidad barcelonesa de Vilassar de Dalt.

La idea es tan evidente que a veces se nos olvida: tirar con película no obliga a deshacerse de esa flamante cámara digital que usamos a diario o de la que viene de serie con el móvil. No obstante, hay que reconocer que la confrontación siempre es más divertida. Contra la dictadura del píxel hay que revelarse. Así, con uve y con olor a químicos. Sin duda el nombre y el lema de esta cita que reivindica lo analógico son inmejorables.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Quinn Jacobson y su taller de colodión húmedo, uno de los platos fuertes de Revela-T.

Así que durante algo más de dos días esta pequeña y tranquila localidad del Maresme -en la que por cierto también tiene sus oficinas QUESABESDE.COM, casualidades fotográficas de la vida- se ha convertido en el punto de peregrinaje de quienes corean aquello de larga vida a la plata. O al colodión, porque precisamente el taller y la charla de Quinn Jacobson -experto de fama mundial en este proceso antiguo- era uno de los platos fuertes de la agenda.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Utensilios y químicos de Jacobson, listos para el taller.

Mientras prepara los químicos para la primera demostración, nos enseña una pequeña placa ya expuesta y recordamos algunas de sus fotos y lo que hace unos días nos comentaba en una entrevista: no hay nada que iguale en calidad al colodión húmedo. Sin duda está en el lugar adecuado para defender esta idea.

Cerca, Ilan Wolff muestra los resultados de sus experimentos con cámaras estenopeicas de todo tipo: desde una lata hasta un pimiento o su propia furgoneta. Maestro del arte de la cámara oscura, es otro de los nombres que han puesto a Revela-T en el mapa internacional de la fotografía durante estos días.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Ilan Wolff rodeado por los asistentes a su taller (arriba) y con una de sus cámaras estenopeicas.

¿Cuántos seguís disparando con película?, pregunta Jacobson. La mayoría de los asistentes levanta la mano sin dudarlo. Es lo bueno de los festivales temáticos: el público, entregado. Claro que si el abogado del diablo anduviera por aquí, seguramente señalaría que la mayoría de sonidos de obturación de la sala los profieren réflex digitales. Y algún que otro móvil. Pero ya hemos dicho que esto no va de enfrentamientos.

Organizado por la agrupación Associació Fotogràfica Espai Foto, con sede en este mismo pueblo, muchos otros colectivos se han sumado a la llamada de Revela-T. Entre ellos Caja Azul, una serie de conferencias fotográficas que ha celebrado su décima edición coincidiendo con esta cita. Sobre ritmos analógicos en tiempos digitales charlaron Enric de Santos y Siqui Sánchez, siempre preparado para arrancar una sonrisa con sus anécdotas y reflexiones fotográficas y a servirnos en bandeja algunos titulares.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Momeñe (a la izquierda) y Navia flanquean al fotógrafo Josep Bou, moderador de la charla.

¿Éramos mejores fotógrafos? La clave está en el tiempo que se le dedica a una toma, defienden, no en la cámara ni los filtros. Nos hemos creído -asegura Sánchez- eso de que en las cámaras digitales todo va más rápido. "Ya no tienes ni que ver la foto: la cámara la envía directamente", bromea. O tal vez lo dice en serio.

Pero son José Manuel Navia y Eduardo Momeñe quienes ponen sobre la mesa una de las palabras clave del encuentro: la nostalgia. Además de impartir un taller, estos dos conocidos y veteranos fotógrafos también hablaron sobre pasión y expresión fotográfica en una sala que no tardó en quedarse pequeña.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Cambiar a digital es como cambiar de coche y no tiene mayor importancia, defiende Momeñe. Otra cosa es la nostalgia, el objeto, el olor, matiza. Navia subscribe la idea. Lo importante es el lenguaje fotográfico, y usar soporte digital o químico no lo altera.

En realidad ya éramos digitales, recuerdan. "Si me van a escanear la diapositiva, prefiero escanear yo directamente la realidad." Pero que no cunda el pánico entre los defensores de la plata, porque la nostalgia acaba abriéndose camino. Mi maleta parece ahora la de un electricista, bromea Navia, que reconoce que los ojos y las manos se le van al pasar delante de un escaparate con cámaras Leica.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Varias Polaroid SX-70 (arriba) y un surtido de cámaras clásicas con sorpresa.

De esas hay unas cuantas en la exposición organizada por Ramon Rodó, con piezas que, en efecto, despiertan suspiros y miradas de admiración. Igual es que nos ha contagiado esa nostalgia, pero es fácil salir de allí convencidos de que las cámaras eran más bonitas antes. Mucho más, aunque igual es sólo cuestión de dejar pasar unos años para empezar a ver las de ahora con otros ojos. El tiempo es también la clave para la nostalgia.

"Nostàlgic" se llama precisamente una de las tiendas que se ha acercado durante estos días a Revela-T con algunos de sus productos. Allí recordamos que las Polaroid SX-70 son tan bonitas como caras. También atraen muchas miradas las cámaras de madera que expone Casanova Foto, aunque en voz baja nos confiesan que de momento -es primera hora del sábado- sólo les han preguntado por el precio de una Samsung Galaxy Camera que están utilizando. La colamos entre el resto de modelos para la foto graciosa de turno y confirmar así nuestra teoría de improvisados abuelos que cuentan batallitas: ya no se hacen cámaras como antes.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Definitivamente nos gustan más las Leica que lucen muchos visitantes colgadas al cuello. Una Ricoh GXR con módulo Leica -suponemos que no hay muchas más de éstas por el país, así que la retratamos para corroborar que existen- se cuela infiltrada en el grupo. En el colectivo Dinoudinou explican la historia de los minuteros y sus cámaras. Y Sales de Plata muestra su catálogo de películas junto a unas riquísimas galletas caseras con arándanos. En el parque empieza a oler a la paella que se prepara para el mediodía. La nostalgia -combinada con cierta dosis de fetichismo- da hambre.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Una rara avis: el módulo Ricoh GXR en su versión compatible con ópticas Leica.

Los chicos de la Lomografía también andan por aquí. Juegan en su terreno, aunque no acabamos de tener claro si el perfil del visitante es más clásico o moderno. Por cierto, ¿alguien ha visto a los de Impossible Project y sus cargas instantáneas? Nos chivan que han optado por estar en el Primavera Sound. Ellos parecen tener más claro su público potencial.

Pero esto es un festival de fotografía, no de cámaras clásicas. O no sólo. Así que no sería justo olvidarse del mercado de arte fotográfico instalado en este mismo espacio. Ni de las exposiciones repartidas por todo el pueblo. Algunas dedicadas a imágenes del siglo XIX y principios del XX. Otras más actuales, como "Lesbians & much more", de Hanna Jarzabek o los desnudos ("Nudus") retratados por Miquel Àngel Pérez. Alguien -nos cuentan- ha preguntado al ver el catálogo si ese efecto lo había conseguido con Photoshop. Menos mal que él no lo ha oído, comentan.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Tres días dedicados a un soporte que se niega a desaparecer y que, queda claro, sigue congregando a muchos fotógrafos. Tal vez -pensamos en el camino de vuelta- haya llegado el momento de volver a usar esas cámaras que andan en algún lugar de casa y rescatar los carretes que todavía duermen en la nevera. Para volver, eso sí, hemos optado por el coche, no por la bici.

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