Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Crónica

Revela-T 2015: la fotografía en positivo

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JUN 2015
Iker Morán | Vilassar de Dalt (Barcelona)

Convertir el ayuntamiento en una gigantesca cámara fotográfica posiblemente no estaba en el programa electoral de ningún partido en las recientes elecciones municipales, pero eso es lo que han hecho en Vilassar de Dalt, una pequeña localidad situada a 20 kilómetros de Barcelona.

No se trata de algún tipo de extraña reivindicación, sino de parte del programa de la tercera edición de Revela-T que durante este pasado fin de semana ha convertido este privilegiado pueblo del Maresme –situado entre mar y montaña- en la capital mundial de la fotografía química. Puede sonar exagerado, pero es que este encuentro pasa por ser –así lo reivindican sus organizadores año tras año- el único de este tipo en todo el mundo.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Una exclusividad que pronto dejará de serlo cuando arranquen, este mismo año, dos propuestas similares en Edimburgo y Berlín. Actualmente ya se celebran festivales que dedican parte de su programa a la fotografía química en Londres y Timisoara (su fundador corría este año por el Revela-T tomando nota), pero en ambos casos la música es una parte fundamental de su eje de propuestas.

“Esto va a ser mejor que el Sónar”, nos promete Xavier Bassols (con quien hace tiempo hablamos de sus cámaras estenopeicas hechas con cajas de cerillas) por correo electrónico para animarnos a ir a la curiosa sesión musical y fotográfica que han organizado el sábado por la noche. Alguien pincha mientras ellos revelan, y el sonido agita las cubetas con los químicos en una sala prácticamente a oscuras.

revela-t revela-t 2015
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
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Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La oferta promete, pero no llegamos a tiempo, le explicamos ya el domingo dentro de la sala de plenos del ayuntamiento convertida en cámara oscura por el fotógrafo Faustí Llucià mientras su hijo mira ensimismado la luz que entra por uno de los agujeros de la ventana y forma una imagen invertida del exterior. La magia de la fotografía –ese tópico del que todos echamos mano de vez en cuando- es la cara de ese niño.

Bassols es uno de los centenares o miles de visitantes que han acudido a la llamada de lo químico, lo analógico o como queramos llamarle. Hay, como siempre, ambiente de fiesta. Justo ese que tanto falta en el sector fotográfico convencional y que por aquí detectamos en cada edición.

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Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Los minuteros retratan a los visitantes, un carrito de helados hace lo que puede contra el calor, un tiovivo totalmente mecánico reivindica la vida sin enchufes y los curiosos pasean por la zona comercial en busca de alguna ganga o algún capricho. Por allí andan los amigos de Sales de Plata, habituales del encuentro. También toda la gama de cámaras estenopeicas NOPO –qué bonitas son, insistimos- y una variada oferta carretes de película, además de las correas de piel hechas a mano de Pellejo. Nos encanta el nombre, confesamos.

Reivindicar lo pequeño, lo hecho a mano se ha convertido en parte de este festival en el que la fotografía es una genial excusa para reunirse. Manual es, por ejemplo, la fabricación de las cámaras AnalogueWorks que descubrimos por allí y que llevan la fotografía estenopeica a una nueva dimensión en cuanto a diseño. ¿El Apple de este tipo de cámaras? La combinación es un poco surrealista, pero solo hay que recordar cuánto le gustaba a Steve Jobs la historia de Polaroid para que todo encaje un poco mejor.

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Por allí anda también Nostàlgic, nuestra tienda de fotografía favorita del barrio de Gràcia de Barcelona. El nombre seguro que no convence a los que defienden la fotografía química como algo presente de lo que no cabe tener nostalgia, pero nosotros no podemos evitar ese sentimiento al ver todas esas cámaras antiguas y recordar un año más –es ya un clásico- que antes eran mucho más bonitas.

¿Cómo se puede escanear un ambrotipo?, se escucha en la biblioteca de Can Manyer, sede de las charlas organizadas durante el festival. No parece una pregunta típica para un domingo a las once de la mañana, pero durante este fin de semana Revela-T marca las curiosas normas analógicas que rigen por aquí. Incluso tienen ya un decálogo (sí, como los lomógrafos, que también han acudido a la cita) a cuya cuarta ley (“disfrutamos de la fotografía sin prisa”) nos apuntamos sin dudarlo.

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La agenda de exposiciones es otro de los platos fuertes de esta edición, con medio centenar de muestras que han llenado los escaparates de muchos comercios del pueblo. Otras adquieren mayor protagonismo, como la de Estela de Castro de retratos de fotógrafos (la pillamos recorriéndola y posa para nosotros ante el retrato de Oriol Maspons, en el que nos colamos reflejados: todo muy metafotográfico) o la de Joana Biarnés sobre los Beatles, considerada la primera fotoperiodista española.

Mención aparte merecen las 38 muestras que se han repartido en el espectacular espacio de Cal Garbat, una fábrica textil de 1840 abandonada y recuperada para la ocasión y que, sin duda, tiene un gran futuro como espacio alternativo para este tipo de eventos.

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Foto: Quesabesde
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Foto: Quesabesde

Las solarigrafías de Jesús Joglar, las fotos estenopeicas hechas en la Antártida por Paulo Casal, una vasta colección de retratos realizados con colodión húmedo (entre ellos algunos de Joan Porredon, quien nos descubrió el año pasado los misterios de esta técnica del siglo XVIII) e incluso una colección de fotos de cementerios firmada por Andreu Buenafuente son solo un aperitivo del menú fotográfico.

Pero que no teman los adictos a Instagram o la fotografía móvil, porque no éramos los únicos que, iPhone en mano, íbamos retratando cámaras antiguas. Paradojas tecnológicas de un encuentro en el que la cámara de placas más grande de Europa convive con el Digital Director de Manfrotto (Disefoto, importadora de la marca en España, era otro de los expositores), un dispositivo pensado para convertir el iPad en un monitor externo de nuestra réflex digital. Y por lo que nos cuentan muchos han preguntado por él, así que no parece que los píxeles estén mal vistos por aquí.

Después de todo, esto es una fiesta de la fotografía. Y la idea es, como rezaba el lema de esta edición, ser positivos. Sobre todo ahora que el negocio fotográfico anda tan negativo. A ver si al final van a tener razón y el futuro es analógico.

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01 / JUL 2015
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