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OpiniónEnfoque diferencial

Hacía falta explicarlo

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NOV 2015

Reuters destierra el RAW en los trabajos de sus fotógrafos free lance. La noticia saltó hace unos días, y para muchos no fue sino una inocentada a destiempo o una malinterpretación de un comunicado. Pero, no, la cosa iba en serio: si eres free lance y trabajas en Reuters, todo en JPEG, por favor.

La medida puede parecer más o menos acertada según a quien preguntes, y no soy yo quien para meterse con la política de una agencia de primerísimo nivel. Pero reconozco que lo de prohibir el RAW me choca un poco.

Desde Reuters arguyen en primer lugar que tirando en JPEG se envía más rápido. De ser cierta esta aseveración, la medida tendría que ser aplicable también a los profesionales de plantilla (¿lo es?), pero independientemente de eso hoy día editar un RAW o un JPEG lleva un tiempo similar. Es más, cuando se trata de trabajar con muchos archivos a la vez puede ser más rápido procesar múltiples RAW que múltiples JPEG.

Esto de manipular las fotos es como hacer trampas en el deporte: ya puedes poner mil árbitros, que si alguien quiere pecar, pecará

Por otro lado, si realmente hablásemos de una información en que la diferencia de enviar diez o veinte segundos más tarde fuera crítica, se podría dar una instrucción expresa a los fotógrafos.

No conozco con exactitud el funcionamiento de esta agencia, pero en otros medios de comunicación similares siempre hay un jefe, un coordinador o simplemente un sentido común que le dice al fotógrafo: “Eh, esto hazlo en JPEG, que corre mucha prisa.”

El tema de la manipulación es otro cantar. Dicen en Reuters que en JPEG es más fácil detectar la intervención ilegítima y más difícil manipular. Yo siempre he pensado que tener el archivo RAW original es mejor para destapar falsedades, pero tal vez me equivoque. En cualquier caso, entiendo que una agencia de prestigio como Reuters vele por su valor más preciado, la veracidad de la información y la credibilidad, por encima de cualquier otra circunstancia.

La manipulación de la realidad es un tema que me ha obsesionado mucho. Nunca he sabido dónde está el límite. Hace unos años, en una conferencia, puse un ejemplo. Supongamos que tres personas no se juntan, pero que por obra y gracia de Photoshop yo las junto. Manipulación evidente. Ahora supongamos que se han juntado, pero una de ellas no me agrada cómo queda en la foto y la borro. Manipulación otra vez.

Pero, ¿qué ocurre si cierro el encuadre para que solo salgan las dos que me interesan? Ciertamente eso es manipular la información y no la foto, pero, ¿no es asegurar la veracidad de la información lo que los medios de comunicación persiguen a toda costa?

¿Y qué hay, por ejemplo, cuando tenemos luces que lavan la imagen y se cargan por completo el contraste? Si subimos este valor en la edición nos pueden decir que la foto que entregamos se parece poco a la que sacó la cámara, pero en realidad la foto más realista es la editada. ¿Y qué ocurre si cuando estás haciendo tu foto perfecta sin flash se cuela un destello de un compañero y te la tiñe de azul? Y así decenas de casos más.

Alguien me dirá, y con cierta razón, que los que buscan luchar contra la manipulación buscan casos de brocha gorda (de hecho, Reuters permite realizar recortes o tocar niveles en sus imágenes). Hablamos de fotos en las que elementos desaparecen mágicamente o personas cambian de posición por intervención divina. ¿Y no se puede eso detectar con un RAW?

Salvando todas las distancias y sin querer comparar, esto de manipular es como hacer trampas en el deporte o robar dinero a tu madre: ya puedes poner mil árbitros o siete llaves en el monedero, que si alguien quiere pecar, pecará. Lo mejor para evitarlo es educar a los deportistas en el juego limpio y a los hijos en el no robarás.

No sé los demás, pero a mí nunca nadie, jamás, me dijo “no manipules”. De hecho, hasta que no tuve que enviar mis fotos a determinados medios de comunicación, no me leí sus libros de estilo para ver lo que ellos consideraban manipulación. Y fue entonces cuando me di cuenta de que lo que para unos es más que recomendable -como tapar la cara con un mosaico a un funcionario policial de uniforme- para otros es sinónimo de despido fulminante.

Pero más allá de ser consciente de las sanciones que puede tener subir de más una luz que se te ha pasado o levantar una sombra que ha quedado negra y debería ser gris, nadie nunca me explicó que eso estuviera mal, que fuera contrario a la deontología y a la ética del fotógrafo de prensa. Supongo que supusieron, valga la redundancia, que era algo tan obvio que no hacía falta explicarlo. Pues sorpresa: parece que sí hace falta.

La columna de opinión "Enfoque diferencial" aparece publicada normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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