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OpiniónContando píxeles

Lo retro

 
15
MAR 2010

Seguro que ya se habían dado cuenta: que si los ochenta, que si los vinilos, que si los modernitos, con sus camisas de cuadros y sus sobredimensionadas gafas. Pero por si acaso todas estas pistas no eran suficientes, aquí está Mister Evidencias para señalar lo obvio: el diseño y la estética de hace unas cuantas décadas vuelve a estar de moda.

Lo retro mola, que dirían los guais. Lo retro vende, que dirían los siempre atentos directores de marketing frotándose las manos.

Lo retro vende, y nada como apelar a lo "vintage" para colarnos lo que sea a cualquier precio

Y es que si el diseño en general ha demostrado ser un argumento de venta infalible, nada como apelar a lo "vintage" para colarnos -sobre todo a nosotros, la generación que se emociona con Naranjito y demás- lo que sea a cualquier precio.

El sector fotográfico, que siempre ha tenido una agilidad bastante limitada a la hora de ver venir las modas y tendencias, aquí sí puede presumir de haber hecho bien los deberes. Tanto que, por una vez, son otros los que van chupando rueda.

Que se lo digan si no a los chicos de los televisores, que han tardado años en darse cuenta de que frente a tanto 3D y tanto Full HD, lo que algunos quieren es un CRT con antenas de cuerno, colores chillones y que parezca rescatado de los 50. De momento, sólo LG ha sabido ver el negocio, pero ya verán como no tardan en proliferar.

¿Pagar por tecnología obsoleta? Efectivamente. Dicho así suena fatal, pero seguro que si hablamos del "movimiento Lo-Hi" la cosa cambia y ya empezamos a verle el puntillo interesante a eso de apostar por aparatos con un perfil tecnológico bastante bajo.

Diseño retro, prestaciones muy simples... ya tenemos casi la receta perfecta. Sólo falta añadir unas gotas de arte a ese mejunje de términos altisonantes para dar con la fórmula perfecta de vender cualquier trasto a precio de oro.

Los amigos lomográficos saben de esto un rato, y de hecho, a ellos les corresponde gran parte del mérito a la hora de revivir este sentimiento nostálgico dentro del mercado de la fotografía.

Puede que algunos le llamen morro a eso de vender cámaras de juguete con ópticas de plástico a precios desorbitados, pero eso es porque no llegan a entender la dimensión conceptual de su decálogo, ni saben que lo importante es el fotógrafo, no la cámara. ¿O era justo lo contrario? A veces me hago un lío.

A los amigos lomográficos les corresponde gran parte del mérito a la hora de revivir este sentimiento nostálgico en la fotografía

Sea como sea, seguro que en Polaroid están tomando buena nota de todas estas ideas, a ver si ellos consiguen reflotar el barco aprovechando el tirón que en ciertos ambientes está teniendo la película química.

Pero mucho más complicado es intentar traspasar estas ideas al mundo digital sin despeinarse. Y es que, por definición, lo retro debería ser analógico. O químico. O al menos parecerlo.

A veces ese salto filosófico a la era digital funciona. Un gran ejemplo es la cámara de vídeo Harinezumi, un modelo extremadamente sencillo cuya gracia está en simular el efecto de la película Super 8 y que, por lo visto, está arrasando al otro lado del Atlántico.

Otras veces, aunque se siga la receta al pie de la letra, sencillamente no cuela. Hace muy poco Yashica lo intentó con la EZ F521, que algunos rápidamente bautizaron como la Lomo Digital. Tiene diseño retro y sus prestaciones son similares a las de una patata con flash incorporado, pero aun así parece que no ha convencido a quienes la han probado.

También circula por ahí una tal Agfa 505D, que a la desesperada ha echado mano de ese argumento de "lomo style", a ver si alguien suelta los 150 dólares que piden por ella en eBay.

Igual el problema es que ya hay unas cuantas cámaras normales y corrientes con modos que simulan este efecto lomo o que son capaces de dar un toque Polaroid a las fotos. Por no hablar, claro, de las decenas de aplicaciones para el iPhone y muchos otros móviles que también consiguen esa estética en las fotos. Aunque supongo que, dentro de las curiosas normas que rigen el arte, eso no sirve.

Así que, de vuelta al mundo real, ¿qué podemos hacer los simples mortales para subirnos a este tren de la moda retro? La verdad es que cada vez es más sencillo y económico apuntarse a este discurso tan "cool".

Las Ricoh GR, las Sigma DP y las Olympus Pen son algunas de las responsables de este giro estético en el escaparate

Aunque siempre ha habido modelos que han jugado con esa estética cuadriculada y sobria, ha sido en los últimos años cuando se ha fortalecido esta tendencia. Las Ricoh GR, las Sigma DP y sobre todo las Olympus Pen y el revuelo mediático generado en torno a ellas son algunas de las responsables de este giro estético en el escaparate.

Pero la cosa no queda ahí. De hecho, en Pentax han estado muy atentos y ya se han sacado de la manga una Optio I-10 que es simplemente una compacta normal disfrazada con un diseño de hace más de 30 años.

Es la primera, pero seguro que otros no tardan en sumarse a la fiesta. Y es que, ¿quién no quiere una cámara original por el mismo precio que una de esas que tiene todo el mundo?

Y ahora, si me disculpan, puesto que con las cámaras normales no me sale nada decente, voy a calarme las gafas de pasta y a probar con una Holga. A ver si aflora ese artista conceptual que todos llevamos dentro.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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