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Policías y reporteros gráficos: pixelízame (Parte II)

 
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MAY 2009

Los fotoperiodistas han cambiado el cuarto oscuro por el ordenador y la ampliadora por el Photoshop. A pesar del gigantesco avance que ha supuesto la fotografía digital, los informadores gráficos tienen un compromiso con la realidad que cuestiona el uso de algunas herramientas de edición. El equilibrio entre la no manipulación y la seguridad de los cuerpos policiales es un tema a debate en los círculos periodísticos que ni hoy -ni probablemente a corto plazo- tiene visos de solucionarse.

Las caras sin difuminar son una de las batallas más radicales que enfrentan a los cuerpos y fuerzas de seguridad con los fotoperiodistas. La mayoría de policías teme por su seguridad, y por ello piden que sus rostros salgan difuminados en las fotos.

Como hemos podido comprobar, sin embargo, hay quien lo tiene asumido: "Para eso tomamos unas estrictas medidas de autoprotección", sentencia un ex-GEO (Grupo Especial de Operaciones).

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Pixelizar rostros en las fotos, que en principio parece una petición sencilla, se enfrenta con múltiples muros y puertas cerradas que enquistan el problema. Aunque la mayoría de fotógrafos consultados afirma que "se distorsionan las caras de los policías por sistema", hay quien lo hace "sólo si lo piden".

Otros tienen sus reservas: "Desde que estuve en una exhibición de los TEDAX (Técnico Especialista en Desactivación de Artefactos Explosivos) y vi la cantidad de particulares con cámara que hacían fotos a los policías a cara descubierta, decidí no tapar ni una cara."

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Un escolta abre la puerta al juez Baltasar Garzón a la llegada de éste a la Audiencia Nacional, en Madrid.

Otros fotógrafos se enfrentan directamente con el libro de estilo de su medio, y es que hay agencias de renombre como Reuters o Associated Press que prohíben expresa y taxativamente - incluso con sanción de despido fulminante- difuminar una cara.

Associated Press lo deja bien claro: "Difuminar es manipular." Esta agencia tiene unos criterios muy estrictos en este sentido y prácticamente cualquier variación de la imagen -un simple ajuste de niveles- puede ser considerado manipulación. Sergio Pérez, fotógrafo de la agencia Reuters y autor de la famosa foto de las Azores defiende la no ocultación de las caras en base a que "nosotros [las agencias] somos transmisores de información, no publicamos esas fotos".

Uno de los momentos más tensos de los últimos meses fue el funeral, en la Academia de Guardias Jóvenes de Valdemoro, de los Guardias Fernando Trapero y Raúl Centeno, asesinados por terroristas de ETA en Francia.

Un veterano fotógrafo del diario ABC y otro de La Razón nos cuentan que en ese funeral los ánimos estaban tensos porque en un acto anterior algunas televisiones y agencias pasaron la imagen sin distorsionar de los Guardias del Servicio de Información que llevaban los féretros.

Foto: Janot (Quesabesde)
© Janot para QUESABESDE.COM

"Nos dijeron que tapásemos las caras, y que si alguien no lo hacía no volvería a trabajar". Una amenaza en toda regla que la mayoría de fotoperiodistas entendieron perfectamente "porque son gente infiltrada en ETA". Emilia de Frutos, de La Vanguardia, lo tiene clarísimo: "Si hay que elegir entre el libro de estilo y la seguridad de la persona, prevalece la seguridad de la persona."

La AUGC (Asociación Unificada de Guardias Civiles) recuerda aquel suceso con pesar, pero uno de sus representantes defiende en declaraciones a este medio la actuación de los reporteros gráficos: "En estos casos hay que tragarse toda la ira y toda la mala leche que tengas dentro. Si eres un agente del Servicio de Información, no debes ir públicamente con el féretro."

Además, la AUGC no es partidaria de tapar todas las caras de los agentes: "Entendemos que en ciertos casos, como con agentes infiltrados o escoltas, sí se requiera ocultar las caras, pero con el resto no. ¿Por qué hay que tapar la cara a un Guardia Civil de Tráfico, o a un policía que está conduciendo a un detenido? Están haciendo su trabajo en la calle, no hay que ocultarlos como si fueran delincuentes. Nuestra revista tira 30.000 ejemplares y nosotros no tapamos."

Los periodistas también se defienden. Un gráfico de una agencia internacional se muestra crítico: "No tenemos que ser nosotros quienes velen por su seguridad. En España no está regido por ley que se tengan que tapar las caras. Tendrán que ser los medios, no las agencias, los que tapen si quieren."

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Un oficial del Grupo Rural de Seguridad de la Guardia Civil saluda a la tribuna de auridades durante un desfile militar en el Paseo de la Castellana.

Daniel Ochoa de Olza, de Associated Press, está de acuerdo -en líneas generales- con su compañero, pero admite tener dudas al pensar que diarios próximos a las tesis más radicales tengan acceso a esas fotos sin censurar: "Claro que lo pienso; soy persona."

Otros compañeros matizan sus palabras: "A mí lo que más me jode es que te prohíben hacer fotos, se ponen chungos contigo, te amenazan... pero luego desfila la Guardia Civil por la Castellana [la emblemática avenida de Madrid por donde discurren los desfiles militares] y hala, cien mil personas haciendo fotos a cuarenta tíos a cara descubierta. ¿No quieren seguridad? Pues que vayan a requisar las cien mil cámaras."

"Ni que fuéramos del IRA"
Desde un gran rotativo español un fotógrafo recuerda una visita al acuartelamiento de la Unidad Especial de Intervención de la Guardia Civil (UEI), probablemente la unidad policial más cualificada de España.

"Estábamos con el Rey, que visitaba la unidad por un aniversario, me parece, y apenas pudimos hacer nada. El Rey pasó revista a la compañía y todos los guardias llevaban pasamontañas para ocultar su identidad. Inmediatamente después hicieron una exhibición a la que no pudimos asistir; sólo pasaron las autoridades."

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
¿Deben imponerse los argumentos en pro de la seguridad de los cuerpos policiales al deber de los medios de informar sin manipular la realidad?

La pregunta es obligada: si la UEI se puede cubrir, ¿por qué el resto de unidades no? Según la AUGC: "¿Ponernos pasamontañas? Ni que fuéramos del IRA."

Algunos policías, más radicales en sus posturas, abogan por la prohibición "por ley" de sacar el rostro de los funcionarios en los medios de comunicación, aunque en la práctica eso sea imposible.

Según nos cuenta un cámara de la Federación de Organismos de Radio y Televisión Autonómicos: "Si se prohibiera, significaría la desaparición de facto de las conexiones en directo en casi todas partes; no ya sólo en manifestaciones, sino también en centros oficiales donde hay policías en la puerta. Distorsionar una imagen en directo es casi imposible; haría falta un operador expresamente para eso, moviendo la máscara de forma continua y anticipándose a los movimientos del policía."

La AUGC nos asegura por boca de un portavoz no tener conocimiento de quejas acerca de ocultar los rostros de policías y guardias en medios de comunicación. "Y eso que llevo aquí muchos años."

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Dos escoltas del grupo de protección de presidencia del gobierno español toman posiciones minutos antes de comenzar la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

No hay un truco mágico que ponga remedio a esta problemática. De hecho, la propia policía da un mal ejemplo. Un joven fotógrafo madrileño cuenta una anécdota ocurrida durante una visita del Ministro Rubalcaba a un edificio de la Policía Nacional en Madrid.

"Estábamos en la sala principal, con multitud de ordenadores y policías. Llegó el Ministro y se acercó a saludar a varios agentes, todos jóvenes, y les hicimos muchas fotos. Me acerqué a uno de los policías y le pregunté si quería que le tapase la cara. El agente le dijo que no le tapase, que quería que le viera su madre en el periódico."

Además, tanto en la página web de la policía como en la del Ministerio del Interior hay galerías de imágenes donde las caras de los funcionarios se ven perfectamente, sin ninguna indicación ni restricción para la descarga de las mismas. Cualquiera, sea periodista o no, puede hacerse con esas imágenes.

Quienes no se ocultan con pasamontañas son los agentes de las Unidades de Intervención Policial (UIP), los comúnmente conocidos como antidisturbios. Esta unidad está especialmente entrenada para intervenir en algaradas callejeras, desalojos y -en general- cualquier situación que rompa la relativa tranquilidad de la vida diaria. Son los más temidos por los fotoperiodistas.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Escudo del Cuerpo Nacional de Policía en el uniforme de un comisario principal.

Actuaciones fulminantes y contundentes son necesarias para el desalojo de una sentada o para que una manifestación no se convierta en una batalla campal.

El problema llega cuando esa contundencia se aplica para con los fotoperiodistas, como ocurrió en Barcelona con el desalojo de estudiantes efectuado en marzo por la Brigada Mòbil de los Mossos d'Esquadra, los antidisturbios -por así decirlo- de la policía autonómica catalana.

La policía se defiende atacando a los periodistas, acusándoles de no contar la verdad, de colocarse en un lugar inapropiado y de buscar la foto más escabrosa.

NOTA: La mayoría de las fuentes consultadas por QUESABESDE.COM para la elaboración de este artículo han preferido permanecer en el anonimato. El nombre de pila de los agentes del orden que en él aparecen citados se ha modificado por petición expresa de los entrevistados.

Este reportaje es la segunda parte de una serie compuesta por tres artículos:
- Policías y reporteros gráficos: como el gato y el ratón (Parte I)

- Policías y reporteros gráficos: pixelízame (Parte II)

- Policías y reporteros gráficos: cinco horas de calma, cinco minutos de noticia (Parte III)

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