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Con texto fotográfico

"Es asombroso el modo en que la gente preserva el sentido de la dignidad" Rena Effendi

 
Foto: Rena Effendi
29
AGO 2013
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Cinco años de trabajo en Bakú y la península de Absheron fotografiando los restos industriales en Azerbaiyán de la explotación petrolífera soviética y a sus habitantes. Éste es el proyecto que Rena Effendi bautizó como "Liquid Land" y que se presenta en un libro homónimo. La joven fotógrafa azerí documenta la decadencia de un paisaje y la adaptación a éste de una minoría que no tiene otro lugar adonde ir, pero que pese a ello no pierde la dignidad y ni la esperanza. Un trabajo documental con trazos de exploración íntima.

Rena Effendi

Esta foto pertenece a mi libro 'Liquid Land' y fue hecha en los alrededores de la ciudad de Bakú, donde nací y crecí, en una zona en la que todavía permanecen los campos de petróleo de inicios del siglo pasado. Es una historia acerca de la gente que vive en estos paisajes industriales postsoviéticos que, después de tantos años de explotación petrolífera, están muy degradados. Trata de personas que han sido empujadas a las afueras de la ciudad por su vulnerabilidad económica y que viven entre los campos de petróleo y gas.

Este sitio en concreto es una vieja planta soviética de procesamiento de gas, junto a la orilla del mar Caspio. Ya no funciona, está abandonada. Así que prácticamente viven en la planta de gas. Puedes ver las tuberías, y eso es como si fuera el jardín de su casa.

Fue mientras daba vueltas por el lugar y me adentraba en aquella estructura cuando reparé en que había gente que vive allí. Al ver a estos dos chicos con sus trajes para ir a la escuela pensé en lo asombroso que es el modo en que la gente preserva el sentido de la dignidad.

No importa dónde estén ni cómo vivan. En sus casas tienen sólo lo básico. Hay paredes en las grietas y todo este paisaje industrial alrededor sus casas. No es un buen lugar para vivir, no es lugar para que crezca un niño, y a pesar de todo llevan esos trajes espectaculares, perfectamente limpios, con esas corbatas. Puedes apostar a que su madre cuida de ellos y se asegura de que sus hijos tengan un buen aspecto para ir a la escuela.

De alguna manera esto es lo que intento hacer con la mayoría de mis fotos: mostrar la esperanza y la dignidad de la raza humana, que sobrevive a pesar de las terribles condiciones que la rodean en algunas ocasiones.

'Liquid Land' es un libro muy extraño porque lo hice con mi padre, que era biólogo especializado en mariposas -lepidópteros las llaman ellos- y que coleccionó 30.000 mariposas en las montañas del Cáucaso y del Pamir en Asia Central. Las fotografías que aparecen en el libro son fotografías que él tomó de mariposas durante los años 80 combinadas con mis fotografías de estos paisajes destruidos y retratos de las personas que viven allí.

Se trata de una metáfora de la fragilidad de nuestro medio ambiente. Las mariposas, aunque son perfectas, simétricas y bonitas, están muertas. Todas ellas están muertas porque había que clavarlas para fotografiarlas. Y luego está la yuxtaposición con las personas [que aparecen en la página contigua, a modo de díptico]. Estas relaciones para mí son bastante estéticas a nivel compositivo y de color.

He sido testigo de todos los cambios que ha habido con el petróleo. Y en este libro vuelvo atrás en el tiempo, a lugares de la época soviética: áreas que marcan el inicio de la historia del petróleo donde fue explotado por primera vez para ser comercializado, a principios del siglo XX. Todos estos espacios y paisajes son producto de la época soviética, pero las fotografías son contemporáneas. Muestran cómo son las cosas hoy en día, la decadencia de la era industrial soviética.

El reportaje me llevó unos cinco años, entre 2005 y 2010. Fue un proyecto muy personal e íntimo que tiene que ver con la relación con mi familia y mi padre y en general sobre cómo llegué a la fotografía. No se trata sólo de documentar el medio ambiente y el estado de las cosas en mi ciudad. También es una reflexión sobre mí misma como persona y como fotógrafa.

He visto cómo el petróleo y el dinero han cambiado mi ciudad. Con este libro vuelvo a esa época, aunque no se trata de algo nostálgico, sino más bien de documentar la negligencia y el abandono de un lugar donde aún se extrae crudo que no se comercializa a gran escala. El beneficio no se queda allí, se pierde.

La mayoría de personas que aparecen en el libro son comunidades de refugiados que viven en estos lugares porque vinieron a Bakú para mejorar sus vidas. Perdieron su hogar en el mundo y no han podido encontrar otro sitio mejor para vivir. Estos lugares estaban disponibles, eran baratos, en ocasiones eran gratuitos. Al principio era algo temporal, pero se han quedado 20 años porque no han encontrado otro lugar adonde ir.

Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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