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TVs dudas

La relación de aspecto: conviviendo con distintos formatos de imagen

 
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MAY 2008

Estamos obligados a convivir con las franjas negras en el televisor. Tanto si vemos la televisión estándar en nuestra flamante pantalla panorámica como si vemos una película de cine en un televisor tradicional, las franjas negras nos visitarán inexorablemente. El porqué de esta situación se ha de buscar en la coexistencia de diferentes relaciones de aspecto en entornos tales como la televisión, el cine y las aplicaciones informáticas.

La relación de aspecto de una imagen es -básicamente- la proporción existente entre la anchura y la altura de la misma. Este cociente se representa en forma de dos números separados por dos puntos: el primer número determina la anchura de la imagen y el segundo la altura.

Así, el popular formato 16:9 o panorámico simplemente nos indica que por cada 16 unidades de medida (pongamos centímetros) que tenga una imagen de ancho, ésta tendrá una altura de 9 centímetros. Es decir, cada centímetro de altura que tenga una imagen panorámica exhibirá 1,78 centímetros de ancho.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El hecho de que existan pantallas con una proporción nativa diferente de la de la imagen que han de reproducir es uno de los grandes quebraderos de cabeza en el mundo del cine en casa.

El origen de la incompatibilidad
La televisión tradicional, denominada erróneamente "cuadrada", presenta una relación de aspecto de 4:3 (o 1,33:1). La elección de esta proporción cuando se concibió la televisión tuvo su origen en el cine, ya que hasta los años 50 las películas se proyectaban en este formato.

Posteriormente, la industria cinematográfica evolucionó hacia relaciones de aspecto panorámicas, y ahí surgieron los primeros problemas de incompatibilidad entre los dispositivos domésticos de visionado y las películas.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Los formatos de imagen más habituales (16:9, 2,39:1 y 4:3) en un televisor panorámico.

Desde los años 50, las relaciones de aspecto más utilizadas en la industria del cine han sido de 1,66:1, 1,85:1 y 2,39:1, mientras que la televisión sigue funcionando mayoritariamente -aún hoy- con el formato de 4:3, al igual que muchas aplicaciones informáticas.

Las soluciones
La solución más fácil para emitir una película de formato panorámico a través de la televisión estándar es recurrir a las franjas negras horizontales. El problema es que la imagen queda muy reducida al acotarse entre grandes áreas negras.

Cuando comenzó a triunfar el cine doméstico con el VHS, la industria apostó por un sistema denominado "pan and scan", que consiste en recortar los laterales de la imagen panorámica (en principio, poco relevantes para la acción) hasta adaptarla al formato 4:3.

El inconveniente de este método salta a la vista, ya que se elimina mucha información de la película original y -salvo excepciones- el resultado poco o nada tiene que ver con las intenciones del director.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Las franjas negras (destacadas en verde en ambas fotografías) son inevitables para imágenes tanto en formato 4:3 (arriba) como con una relación de 2,39:1.

Afortunadamente, gran parte de los títulos comercializados con el sistema "pan and scan" utilizan todo el material filmado original para obtener mayor información vertical antes de recortar.

De esta manera, se consigue paliar la mutilación lateral mientras se pueden ver partes de la imagen (en las franjas superior e inferior) que no pudieron contemplarse en la proyección original.

El formato panorámico 16:9
Pero el paso más importante de cuantos se han dado para solucionar la visualización de películas en los hogares es la creación a mediados de los 80 del cada vez más común formato panorámico 16:9, una relación de aspecto que domina por amplia mayoría el sector de los televisores de pantalla plana.

Nacido a caballo de los estándares panorámicos 1,66:1 y 1,85:1, el formato 16:9 forma parte del estándar de la televisión en alta definición y aspira a imponerse como la única relación de aspecto televisiva en el futuro.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Fotografías tomadas con una relación de aspecto de 4:3 (arriba) y 16:9.

Un sueño que aún tardará varios años en materializarse, tras muchas décadas de primacía absoluta de la relación de aspecto 4:3 en el mundo de la televisión. Eso sí, los primeros pasos ya se están dando, y la oferta de televisión en alta definición y con formato panorámico crece año tras año en todo el mundo.

Algunos apuntes prácticos
A pesar de que la transición al formato panorámico 16:9 será lenta (sobre todo porque en el mundo informático sigue dominando el 4:3), su futura implantación es irreversible. Ante la duda, siempre será mejor optar por equipamientos panorámicos.

Muchas películas actuales se conciben en formato 2,39:1. En consecuencia, un televisor 16:9 no es del todo inmune a las franjas negras horizontales. Simplemente, hay que aceptar que no existe la solución perfecta para el conflicto de las proporciones de imagen.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Hoy en día, muchas películas presentan un formato de imagen de 2,39:1.

Finalmente, cabe recordar que los televisores permiten la opción (muchas veces automática) de reescalar los contenidos para eliminar o reducir las franjas negras laterales u horizontales de la pantalla. Como ya se apuntó desde esta sección, no se trata de una buena solución, ya que la calidad de la imagen puede resultar muy perjudicada.

Por lo tanto, aceptemos que las franjas negras forman parte del mundo del cine en casa y disfrutemos de los contenidos independientemente de su proporción.

Nuestra prioridad, por tanto, debe ser maximizar la calidad de la imagen, en vez de obsesionarnos por aprovechar el 100% de la superficie de visualización de la pantalla.

Los artículos de la serie "TVs dudas" aparecen publicados, normalmente, el cuarto lunes de cada mes.

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