Dossier

Reinventando el fotoperiodismo: evolucionar para no desaparecer

 
14
FEB 2012

El periodismo ciudadano, el intrusismo, la progresiva desaparición de los fotógrafos de plantilla, el poco respeto hacia la imagen de calidad... Fenómenos como éstos constituyen el pan de cada día de los fotoperiodistas. Uno de ellos, Roger Lleixà, ha reunido en un documental a una quincena de reporteros gráficos para abordar los principales problemas que desde hace años azotan a este sector. Rehuyendo la queja eterna, este ejercicio permite trazar la ruta de una reinvención que -según el propio Lleixà- se perfila como la única opción para sobrevivir a esta agonía.

A estas alturas nadie duda de que el periodismo en general y el fotoperiodismo en particular están en crisis. En este contexto, convertido con el paso del tiempo en una especie de estado natural de la profesión, el fotógrafo Roger Lleixà ha decidido acercarse a este tema siempre de actualidad para dar la voz a sus protagonistas.



Tráiler con subtítulos en castellano del documental.

Ésa es la idea que hay detrás de "Reinventant el fotoperiodisme", un documental en catalán dirigido, producido y realizado por Lleixà que no sólo da voz a los protagonistas, sino que intenta buscar vías de salida a ese "futuro poco definido" del que hablan tanto el autor como muchos de los entrevistados.

Dinosaurios sin oxígeno

Aunque el tono del documental pretende huir en la medida de lo posible del dramatismo, no pasan desapercibidas las palabras de Tino Soriano, fotógrafo de National Geographic: "Ha caído un cometa y nosotros somos los dinosaurios. Todo está contaminado. Falta el oxígeno. Y con los que no sepan adaptarse se cumplirá la teoría de Darwin."

Tino Soriano: "Ha caído un cometa y nosotros somos los dinosaurios; con los que no sepan adaptarse se cumplirá la teoría de Darwin"

Un cometa (o meteorito) con muchos nombres: la crisis de los medios impresos, la "externalización" de los fotógrafos, el creciente papel de los llamados reporteros ciudadanos... "Todo el mundo se ve capaz de hacer una foto y de publicarla. Y lo que es peor es que los medios lo permiten porque es gratis. Y la palabra gratis es mágica", explica ante la cámara Cèlia Atset, fotógrafa del diario Ara.

"En un medio de un día para otro me dijeron que no trabajaba más porque las fotos ya las harían los redactores con cámaras compactas a cambio de una subida de sueldo de 60 euros", relata Llibert Teixidó, fundador de la web Fotografia.NET. "La calidad cada vez se valora menos, y eso es realmente preocupante", añade David Airob, fotógrafo de La Vanguardia.

David Airob (arriba) y Tino Soriano, dos de los fotoperiodistas entrevistados por Lleixà.

"A los editores les importa un rábano la calidad de la foto, al periodista otro rábano y al que no le importa [un rábano], que es el fotógrafo, le acaba importando un rábano porque claro, no va a estar deprimido toda la vida", explica sin más rodeos Inma Sáinz de Baranda, también fotógrafa de La Vanguardia.

Inma Sáinz de Baranda: "A los editores les importa un rábano la calidad de la foto y al periodista otro rábano"

Airob no duda en señalar a los medios de comunicación como los grandes culpables de esta situación. "No apuestan por el fotoperiodismo", sentencia en esta misma línea Toni Vilches, fotógrafo "free lance" que colabora con Diario As y Público desde Girona.

También hay espacio para la autocrítica en este relato a varias voces. Empezando por la desunión entre unos profesionales acostumbrados a trabajar solos y a ver muchas veces -aseguran algunos de los entrevistados- al resto de fotógrafos más como rivales que como compañeros.

Explicar historias

Pero tampoco es ésta una situación nueva, recuerda Robin Townsend, fotógrafo de Agencia EFE, citando el libro "Photographic Communication", que ya en 1972 hablaba de crisis del fotoperiodismo. Tal vez por eso parte de esta terapia colectiva no consiste sólo en señalar los problemas, sino en intentar buscar soluciones.

Francesc Melcion: "Hace veinte años que trabajo en esto y hace veinte años que escucho que esto no tiene futuro"

La buena noticia es que todos parecen estar de acuerdo en que, de algún modo, la profesión tiene futuro. "Hace veinte años que trabajo en esto y hace veinte años que escucho que esto no tiene futuro", comenta con sarcasmo Francesc Melcion, actual responsable de fotografía del periódico Ara.

Siempre hará falta alguien que cuente historias con fotografías, coinciden en señalar los entrevistados. "Si hacemos periodismo responsable y bien hecho, el fotoperiodismo tiene futuro", apuesta Lluís Serrat, fotógrafo del diario El Punt Avui.

Da la sensación de que hay menos trabajo, pero lo que hay son más periodistas. Una idea que -como aclara alguno de los reporteros- tampoco puede llevar a pensar que hay que exigir veteranía para dedicarse a esto, porque "todos hemos empezado igual", recuerda Teixidó.

La figura de los fotoperiodistas como pequeños empresarios, como "free lance" que trabajan para varios clientes y que buscan formas alternativas de financiar sus proyectos personales, parece ser la idea más instaurada a la hora de buscarle un futuro a la profesión.

Inma Sáinz de Baranda y Llibert Teixidó.

Eso y un poco de realismo, como se encarga de apuntillar Tino Soriano. Habrá que asumir que ser fotógrafo no es "como el de los Puentes de Madison, con la Leica y enamorando a mujeres, sino alguien que trabaja como un desesperado con un montón de trastos y aparatos que continuamente quedan desfasados".

"El futuro pasa por reinventar el colectivo y los fotógrafos", concluye Lleixà tras sentar en esta especie de diván fotoperiodístico a una buena representación de los profesionales del sector. "El futuro es incierto, pero existe."

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