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OpiniónContando píxeles

Regreso al futuro fotográfico

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19
OCT 2015

El próximo 21 de octubre de 2015 es el día al que llegaba el protagonista de “Regreso al futuro” cuando viajaba en el tiempo. Un futuro que resultó ser un presente bastante menos exótico que el que sugerían y en el que ni los patinetes ni los coches vuelan. De hecho algunos van trucados para que parezca que contaminan menos. Los guionistas no tienen un gran futuro laboral como adivinos.

La futurología es también uno de los vicios preferidos de los periodistas. Armados de nuestro teclado, nuestra infinita sabiduría y palabras rebuscadas de muchas sílabas para demostrar que somos los más barrocos del barrio nos dedicamos a hablar sobre lo que está por venir. Esa es la teoría, porque a la hora de la verdad somos incapaces de pronosticar la semana en la que nos van a despedir, así que mucho menos predecir lo que nos deparará el futuro. Sean los resultados electorales, el próximo ligue de Vargas Llosa o la cámara que pasado mañana alguien lanzará al mercado.

Cuando éramos jóvenes y aquí se ataban las longanizas con megapíxeles –o algo así- tenía su gracia eso de sentarse a imaginar cómo serían las cámaras dentro de cinco años. No es mucho, en realidad, pero un lustro sonaba a eternidad en un mercado que iba como un cohete en lo tecnológico y en lo económico. Pero sea por el escepticismo que se acentúa con los años o porque sencillamente ya hemos soportado demasiadas ruedas de prensa de japoneses en las que no dicen nada cuando nos hablan de las cámaras del futuro, no podemos evitar levanta mucho la ceja con cara de no creernos nada.

Con algún retoque en los diseños, las especificaciones y los discursos para vender la moto, todo sigue más o menos igual que hace cinco años

Y es que a las firmas de sector también les excita bastante eso de hablar del futuro. No con datos o detalles concretos, pero sí lanzando ideas suficientemente generales como para que parezca el no va más. Cámaras conectadas, cámaras inteligentes, realidad virtual, cifras astronómicas de resolución en foto y vídeo… Que haya alguien al otro lado pidiendo eso o no ya es otro tema. Que alguien pueda pagarlo, también.

Sin ir más lejos, la semana pasada estuvimos hablando de futuro con Canon, que se toma este asunto tan en serio que cada cinco años monta una feria para enseñar en lo que está trabajando. En la anterior, celebrada en 2010, hablaba de 120 megapíxeles, de compactas de zoom enorme y de proyectos que más o menos –más o menos- se han hecho realidad.

Pero además de recordar que Canon -como la mayoría de compañías- intenta diversificar y convertir la fotografía en solo uno más de sus segmentos, paseando entre gafas de realidad virtual y mesas inteligentes sobre las que se proyectan nuestras fotos y se ordenan solas hemos descubierto que la mejor forma de adivinar cómo serán las cámaras dentro de cinco años es ver cómo lo eran hace esos mismo años.

¿Y cómo estaba el tema en otoño de 2010? Pues siento la decepción, pero resulta que eran bastante parecidas. Sí, no hay formato completo sin espejo ni 50 megapíxeles, y las compactas todavía pensaban que tenían alguna oportunidad frente a los móviles. Pero, por lo demás, todo sigue más o menos igual con algún retoque en los diseños, las hojas de especificaciones y los discursos para vender la moto de turno.

Las cámaras tampoco vuelan, los móviles siguen sin zoom en el 99% de los casos, los modelos sin espejo cada vez se parecen más a las réflex, muchos siguen creyendo que pagar por una foto es de tontos y los fotógrafos todavía creen que pueden manipular una imagen sin que nadie les pille.

Hace cinco años el 3D parecía la próxima moda, el vídeo Full HD se empezaba a hacer hueco entre las réflex, Sony estrenaba su sistema de espejo translúcido, Canon prometía 120 megapíxeles y –atención- Olympus anunciaba la E-5, su última cámara Cuatro Tercios. La que liamos con aquello, ¿eh?

¿El futuro son los inventos raros como esa compacta de 52 megapíxeles y 16 objetivos o pasará como con las cámaras plenópticas que iban a cambiar el mundo y de las que apenas se ha vuelto a oír? ¿Sensores orgánicos, lentes líquidas, captores multicapa como los rumores llevan casi una década pronosticando o simplemente más megapíxeles? Las ganas de innovación y aire fresco nos llevan a hablar de lo primero, pero la realidad y el futuro más cercano nos llevan directamente a lo segundo.

Aunque, pensándolo bien, con un poco de suerte dentro de cinco años tendrás la misma cámara que ahora. La otra opción es que tu cámara del futuro sea una instantánea lomográfica que, colocada al final de un palo de selfies de madera hecho de forma artesanal, te dé descargas eléctricas si intentas hacer una foto no conceptual. Así que cuidado con esos sueños futuristas, no se vayan a hacer realidad.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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