• Full HD: aclarando la mayor resolución doméstica
  • La relación de aspecto: conviviendo con distintos formatos de imagen
TVs dudas

Reescalado de vídeo: resolviendo un conflicto de resoluciones

 
28
ABR 2008

La capacidad de transformar la resolución de una imagen. Ésta es, en esencia, la definición del reescalado de imagen, una especificación muy común en el panorama del cine en casa -más de lo que generalmente se cree-, pero que sigue provocando un cierto desconcierto entre los consumidores.

Una de las quejas más habituales cuando nos compramos un flamante televisor panorámico HD Ready 1080p y nos ponemos a ver la TDT suele ser la aparente mala calidad de la imagen que aparece reproducida en la pantalla. ¿Por qué ocurre esto?

Dejando al margen las deficiencias que aún arrastra en España la emisión de la TDT, la respuesta es sencilla: lo que aparece en pantalla no es más que una imagen excesivamente reescalada por el propio procesador del televisor.

En efecto, la pantalla del dispositivo que hemos tomado como modelo tiene -pongamos por caso- una resolución nativa de 1920 x 1080 píxeles, mientras que la señal televisiva ofrece imágenes de 720 x 576 píxeles, esto es, de una resolución cinco veces menor. Si el televisor no reescalara la señal, ésta sólo ocuparía un 20% de la pantalla, dejando el resto de su superficie en negro.

Resolviendo el conflicto
Este ejemplo nos muestra la razón de ser de los reescaladores de imagen: resolver el conflicto existente entre las diferentes señales de vídeo y las resoluciones nativas de las pantallas adaptando las primeras a las segundas. Pero, ¿cómo lo hacen?

Existen diversos procesadores de imagen capaces de ejecutar este reescalado. Los más sencillos, los que suelen incorporar de serie los televisores más económicos, prácticamente se limitan a "inventar" píxeles de relleno a partir de la información contenida en las celdas colindantes. El resultado de este reescalado suele ser bastante mediocre.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Un televisor Full HD tendrá que reescalar la imagen generada por un DVD (2), de 720 x 576 píxeles y formato 4:3, a su resolución nativa (1), de 1920 x 1080 píxeles y formato panorámico.

Los procesadores más complejos, en cambio, intentan mejorar la apariencia de las imágenes reescaladas teniendo en cuenta multitud de factores, como la relación de aspecto, el brillo, la saturación, el contraste, el desentrelazado, el ruido, la compensación del movimiento... entre otros.

El logro es la ilusión de que las imágenes resultantes poseen más resolución que la señal original, una mejoría muy notable -cuando el proceso está bien hecho-, pero aún a mucha distancia de la auténtica alta definición.

Reproductores de DVD con reescalado
Uno de los productos estrella en esta última categoría son los reproductores de DVD con capacidad de reescalado hasta resoluciones de alta definición. Además, la gran mayoría de los reproductores de alta definición Blu-ray (PlayStation 3 incluida) también pueden reescalar los DVD tradicionales con unos resultados más que satisfactorios.

Con todo, antes de embarcarse en adquirir uno de estos dispositivos hay que tener en cuenta ciertos factores clave.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Algunos televisores o reproductores permiten reescalar la señal a 1080p (en este caso, a través de la conexión HDMI).

En primer lugar, nuestro televisor ha de tener la capacidad de reproducir una señal reescalada externamente sin añadirle ninguna modificación. A esta posibilidad se la suele denominar modo 1:1.

Por defecto, muchos televisores sobreescanean una pequeña porción de la imagen -aproximadamente un 2,5%-, lo que no deja de ser una forma de reescalado. Si esta función no se desactiva, el televisor producirá un doble reescalado de la imagen, anulando todas las mejoras generadas por procesador externo.

Otros factores
La relación de aspecto también juega un papel importante en el proceso de adecuación de las señales a la pantalla. Y esto se nota especialmente al visualizar una señal de televisión en formato 4:3 (el más común) en una pantalla panorámica.

Por defecto, el reescalado estándar del televisor deformará la imagen hasta "rellenar" toda la superficie con la señal. Por eso, y aunque parezca que se desperdicia parte de la pantalla, es más recomendable respetar las proporciones originales y dejar que el contenido se muestre acotado por franjas negras.

Cabe destacar que el reescalado también se puede ejecutar a la baja. Algo que ocurre, por ejemplo, al enviar una señal de 1080p a un televisor de 1366 x 768 píxeles de resolución nativa. En este caso, el procesador descarta ciertos píxeles originales para reproducir la imagen.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Señal de televisión emitida en formato 4:3 y convertida a formato panorámico.

Evidentemente, un reescalado a la baja logra mejores resultados que uno al alza (es más fácil suprimir píxeles que inventarlos). De todos modos, no compensa comprar un reproductor Full HD si nuestro televisor tiene una resolución inferior.

Finalmente, hay que recordar que un buen procesador es clave para la calidad de la imagen. En el reescalado también entran en juego otros factores, como la gestión del color y el desentrelazado -entre otros-, que han de resolverse correctamente.

Así las cosas, la apuesta más segura es confiar en las firmas más solventes del sector y huir de las gangas de marcas de segunda fila.

Los artículos de la serie "TVs dudas" aparecen publicados, normalmente, el cuarto lunes de cada mes.

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