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Reciclando la luz de la pantalla para mejorar la autonomía del móvil

 
31
OCT 2012

Firmas como Samsung o Sharp ya han puesto en liza teléfonos con recarga solar integrada. Un recurso que de momento sólo da para prestar auxilio al cargador tradicional brindando unos pocos minutos de extra a cambio de pasar un rato bajo el sol. Pero según investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), el rendimiento podría mejorar mucho aprovechando la luz que emite aquello que, paradójicamente, genera más consumo en cualquier smartphone o tablet: su pantalla.

"Ya va siendo hora de reciclar también la luz", afirma Amador Menéndez en declaraciones recogidas por La Nueva España. Una frase que viene a resumir la filosofía del proyecto que lidera este investigador español junto a otros seis colegas del MIT, cuyos resultados fueron publicados el pasado 25 de octubre en la revista Energy and Enviromental Science.

Según Menéndez, las pantallas LCD recurren actualmente a un sistema de retroiluminación ineficiente: como mucho sólo el 8% de esa luz trasera llega a los ojos del usuario y el resto se pierde en forma de calor. La idea de su equipo es reciclar esa "luz bloqueada mediante la utilización de moléculas fluorescentes en vez de moléculas puramente absorbentes. Así, tras capturar la luz la emiten de nuevo, lo que permite su reutilización."

El proyecto traza dispositivos en los que la misma pantalla se convierte además en una improvisada célula fotovoltaica. Gracias a una especie de "pinturas fotovoltaicas" (así definidas por el propio Menéndez en otra investigación de hace un par de años) e invisibles al ojo humano, la pantalla serviría de recipiente para obtener energía tanto de la luz solar como de la artificial.

Los investigadores del MIT concluyen que este sistema mixto (combina la energía obtenida de la luz ambiental con la que se "recicla" de la retroiluminación) permitiría crear dispositivos completamente independientes del cargador en exteriores, mientras que en interiores se podría multiplicar hasta por quince la duración de la batería. Si la tecnología cuaja, Menéndez piensa que podría implementarse en productos finales de aquí a dos años.

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