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Con texto fotográfico

"Es un sacrificio por el culto al cuerpo, por el deseo de ser otro" Raúl Belinchón

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Foto: Raúl Belinchón
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JUN 2016
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

El increíble Hulk y otros superhéroes. Ese es el título que Raúl Belinchón le puso a esta imagen obtenida durante un certamen de culturismo y cuyos atletas le recordaban precisamente el mundo exagerado de los cómics. Este autor valenciano decidió dirigir su cámara hacia un mundo de apariencias y de culto al cuerpo en el que no debería extrañar a nadie que un fotógrafo sea ampliamente bien recibido. Incluso para mostrar lo que no se ve: los preparativos que quedan detrás del telón de purpurina. El resultado es “Culturistas. The Backstage”, que muestra la trastienda del Campeonato de Fisioculturismo de España celebrado en Alicante.

Raúl Belinchón

Todo comenzó porque andaba fotografiando a un chico que hacía de stripper los fines de semana en despedidas de solteras. Quise contar esa historia, “La vida de un boy”, que terminó publicándose en El País Semanal. Él trabajaba en un gimnasio de monitor, y al tiempo me comentó que se estaba preparando para ir a un campeonato de fisioculturismo y fitness.

Un trabajo me llevó al otro a través de la misma persona. En uno él fue el protagonista de la historia que quería contar, y en el caso del trabajo de los culturistas me introdujo para poder ver desde dentro lo que no se ve en un certamen de estas características: la trastienda.

El trabajo fue muy sencillo de realizar en el sentido de que es gente muy agradecida: no ponen ninguna pega a la hora de dejarse fotografiar. Es más, quieren que les fotografíes, les gusta exhibir su cuerpo. Llevan meses y meses preparándose y llegan definidos, como ellos dicen, marcando cada músculo de su cuerpo y totalmente secos, ya que han de perder líquidos para marcar y hacer más visible su musculatura. Luego unos jueces deciden cuál es el cuerpo perfecto y quién es el campeón.

"Estas imágenes me transportan al mundo del cómic, de los superhéroes. Un mundo ficticio y exagerado que no existe pero es real"

Lo que allí vi me asombró. Aparte de lo visible, de ver esos cuerpos sobredimensionados, era curioso escuchar las conversaciones sobre los productos que toman, los potingues, las dietas, el tiempo y el dinero que invierten en ello. Todo un sacrificio por el culto al cuerpo, por la imagen, por el deseo de ser otro.

En esta historia se aprecia el ambiente de las horas previas a la competición. Primero los pesan para separarlos por categorías y luego, en los vestuarios, empieza el ritual de pintarse el cuerpo, de practicar las poses y la coreografía que presentarán posteriormente en el escenario.

A través de retratos muestro a los personajes de esta historia. La historia de la carne, de la búsqueda de la perfección del cuerpo, que puede llegar a ser obsesiva y enfermiza. Cerré el trabajo justo antes de que empezara la función, entre bambalinas, mientras iban saliendo al escenario.

Utilicé el flash por primera vez en este reportaje a pesar de que suelo preferir trabajar con luz natural. En este caso la utilización del flash potenciaba aún más la artificialidad de la historia. También decidí fotografiar en color para destacar los cuerpos y resaltar el trabajo y la mano de pintura, tan característica, que se les da a los culturistas en este tipo de certámenes.

Campaba a mis anchas, de vestuario en vestuario, fotografiando a los distintos participantes, hasta que en uno de los pasillos de repente me topé con el personaje de la foto: una mole descomunal que me recordó al increíble Hulk. Casi no cabía por el pasillo. No podía cerrar los brazos de lo anchos que los tenía. ¿Y las piernas? ¡Pues ya se aprecia en la imagen!

Lo primero que se me vino a la cabeza es de qué manera este hombre se podría poner unos pantalones vaqueros. No me lo imagino con unos pitillos. Decidí encuadrar la imagen sin enseñar su rostro para resaltar la parte más sobresaliente de su cuerpo: esas piernas con cuádriceps de hormigón armado. Estas imágenes me transportan al mundo del cómic, de los superhéroes. Un mundo ficticio y exagerado que no existe pero es real.

Nunca me han gustado los gimnasios ni el deporte indoor. Ni tan siquiera ahora, que están tan de moda y proliferan como setas repartidos por todas las ciudades. Los hay low cost y deluxe, pero lo que allí se hace es lo mismo: sudar, esculpir el cuerpo y mirar al otro. Se llenan y se vacían según la temporada del año. La gente acude a ellos tras los atracones navideños y antes de ponerse el bikini en verano.

Siempre he practicado algo de deporte, pero como actividad lúdica y al aire libre, en contacto con la naturaleza. Casi siempre con amigos y con el principal objetivo de disfrutar y pasarlo bien. Respeto que cada uno elija hacer el deporte que más le guste y que vaya a la competición que quiera, pero cuando se llevan las prácticas deportivas a un extremo obsesivo donde en ocasiones se pone en peligro la salud, habría que cuestionarse si eso es deporte.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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