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TVs dudas

Full HD: aclarando la mayor resolución doméstica

 
7
ABR 2008

Aunque llevamos años conviviendo con la llamada Full HD, la confusión aún sigue reinando entre los consumidores a la hora de entender sus verdaderas implicaciones. La lenta respuesta de las organizaciones de estandarización y la interesada mistificación de los fabricantes alimentan este desconocimiento. Quizá haya llegado la hora de aclarar las cosas.

Tras años de silencio, la oficina de estandarización europea EICTA (European Information & Communications Technology Industry Association) decidió en septiembre de 2007 poner fin a la confusión en torno a qué es la llamada Full HD oficializando el logo HD Ready 1080p. Una acertada y loable decisión que, sin embargo, llegaba tarde para reemplazar al ambiguo concepto Full HD en la mente de los consumidores.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Un dispositivo Full HD ha de ser capaz de reproducir una señal nativa de 1080p, esto es, la que ofrece un disco Blu-ray (BD).

Si bien la EICTA ha declarado la guerra a la expresión Full HD por "no tener ningún sentido", lo cierto es que su erradicación resultará complicada. No en vano, los fabricantes de dispositivos de reproducción llevan años promocionando la "plena alta definición" bajo sus respectivos criterios propios.

¿Qué es la Full HD?
Una vez establecida la estandarización, y dejando a un lado la discusión en torno a su denominación, puede que sea un buen momento para concretar definitivamente qué es la Full HD y cuáles son sus implicaciones.

Un televisor podrá lucir el logo HD Ready 1080p si cumple los siguientes requisitos:

  1. Poseer una resolución nativa de 1920 x 1080 píxeles. Es decir, el panel ha de tener un total de 2.073.600 puntos y presentar un formato panorámico.
  2. Aceptar y reproducir señales progresivas de 1920 x 1080 píxeles (1080p) con una cadencia de 60, 50 y 24 hercios.
  3. No sobreescanear los contenidos o al menos ofrecer la posibilidad de desactivar totalmente esta función.

En otras palabras, el televisor tiene que poseer la capacidad de recibir y reproducir nativamente señales a 1080p con cadencias de 60, 50 y 24 imágenes por segundo.

Hay que tener precaución, ya que -como se ha indicado- cada fabricante entiende lo que le interesa por Full HD, llegando a comercializar como de plena alta definición televisores que no cumplen con todos los requisitos.

Beneficios reales de la Full HD
Más allá de los cantos de sirena del marketing, lo cierto es que un dispositivo HD Ready 1080p tiene la potencialidad de ofrecer el doble de resolución que otro que sea "sólo" HD Ready.

La mejora es más que perceptible, particularmente en las distancias cortas, ofreciendo una cantidad de detalles inimaginable en resoluciones inferiores.

Con todo, adquirir un televisor Full HD no es garantía de calidad de imagen. Disponer de una fuente de señal apropiada y situarse a una distancia adecuada son requisitos igualmente importantes para disfrutar de la plena alta definición en el hogar.

Sólo para Blu-ray
Respecto a la señal, actualmente sólo el formato Blu-ray (y el remanente del defenestrado HD DVD) puede ofrecer señales a 1080p en los hogares.

Las emisiones televisivas en alta definición, que apenas han comenzado su andadura en España, son sólo HD Ready. La programación en TDT, por su parte, ofrece una calidad realmente baja que se hará aún más evidente en una pantalla de 1920 x 1080 píxeles.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Lo mismo ocurre con los DVD reescalados y con los contenidos digitalizados en soportes informáticos: su calidad real dista mucho a día de hoy de la Full HD.

Por consiguiente, si el consumidor no tiene previsiones de adquirir a corto o medio plazo un reproductor Blu-ray, puede que no merezca la pena que realice una gran inversión en un televisor Full HD.

Cuestión de distancia
También es importante el factor tamaño-distancia. A no ser que vaya a utilizarse como monitor informático, un televisor de 32 pulgadas de diagonal no se beneficiará de una resolución a 1080p.

A partir de 37 pulgadas, la Full HD cobra cierto sentido, siempre y cuando la distancia de visualización no sea excesiva. La ecuación es lógica y sencilla: cuanto más lejos estemos de la pantalla, menos perceptible será la mejora.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

No hay una regla fija que determine los límites, ya que depende de la percepción personal de cada uno, pero la idea es clara: la Full HD es para pantallas de grandes diagonales o para aquéllas más moderadas cuando se vean a poca distancia.

Los artículos de la serie "TVs dudas" aparecen publicados, normalmente, el cuarto lunes de cada mes.

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