| ¿Hay espacio para las réflex digitales en la fotografía de moda y estudio o es un terreno reservado a los respaldos digitales?
Mi trabajo, efectivamente, se centra en la publicidad y en la moda. Pero dentro de este marco, las situaciones son muy variadas. Es decir, hago casi todo lo relacionado con medios impresos: publicidad para bancos, retratos para la portada de una revista, catálogos de marcas… Tengo mi propio estudio, y otras veces trabajo en localizaciones.
Hasta ahora he trabajado con un respaldo Phase One y con una réflex de Kodak. Pero para el tipo de trabajo que hago es cierto que necesito una cámara versátil, que pueda mover fácilmente y me responda en todas las situaciones.
Así que la E-3 ha sido tu primer contacto con Olympus.
Básicamente, sí. Había probado antes alguna cosa, pero eran modelos más pequeños que no me convencían para el trabajo profesional.
Hablando con algunos compañeros que también dan clases en [la escuela de fotografía] EFTI, me empezaron a comentar que estaban muy contentos con estos modelos, con el sistema Cuatro Tercios. Pero a mí me daba un poco de miedo, sobre todo por el tamaño de imagen que a veces necesito.
La gente me llama y me pide una foto que puede ser en principio para un cartel, pero luego eso se convierte en una marquesina de la noche a la mañana porque lo necesitan, o te piden una foto que luego va para una valla. Por eso es imprescindible contar también con un respaldo digital.
© Luis Malibrán


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Y a ti, que estás acostumbrado a trabajar con resoluciones mayores, ¿qué te parecen esos 10 megapíxeles?
Siempre disparo en RAW. Es como una manía. Ya sé que se puede trabajar en JPEG, pero teniendo el RAW me aseguro que si más adelante me piden una ampliación de una zona o cualquier cosa, tengo ahí el archivo original para trabajar.
Con la E-3 lo que hago es abrir la imagen en Photoshop directamente a 12 megapíxeles y 16 bits. Te confieso que al principio iba con miedo, porque pensaba que se me iban a quedar cortos.
Pero he abierto las imágenes, y al menos trabajando así, para una página de revista, por ejemplo, me llega y me sobra. Incluso aunque necesite recortar una zona de la fotografía.
© Luis Malibrán


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¿Cómo ha ido la adaptación a la Olympus E-3?
La verdad es que mi relación con las cámaras siempre es parecida. Necesito un tiempo para ir descubriendo todo lo que pueda dar de sí. Y aquí me ha pasado lo mismo.
En el primer momento pensé "qué pequeña, qué poco pesa". Y de repente, todas las demás me parecen pesadas, excesivamente pesadas. Trabajo a 800 ISO casi continuamente; he probado luces que hacía tiempo que no utilizaba y responde de maravilla. Creo que me he enganchado a ella.
Ahora es cuando estoy empezando a forzarla a tope. Antes experimentaba, para ver si era capaz de hacer tal o cual cosa. Ahora, como sé que me responde a un nivel suficiente, la estoy llevando a extremos y sigue funcionando.
Tiene una calidad particular, que creo que tiene que ver con el balance de blancos. A mí eso me encanta. Antes, con la película, yo siempre estaba jugando con procesos cruzados. Imagínate en digital. El balance de blancos es uno de mis juguetes favoritos.
Por un lado, puedes matizar que haya una dominante determinada que hace que la piel sea más interesante, pero a la vez puedes clavar el color exacto de una marca o un producto.
© Luis Malibrán


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¿Has hecho ya algún trabajo con esta cámara?
Las primeras semanas sólo tanteaba. Disparaba algunas con respaldo y otras con la E-3. Pero una vez que le he cogido el truco, lo que he conseguido con ella va más allá de lo que hago con otras cámaras.
El rango dinámico, por ejemplo, me parece excelente. Hace poco tuve una sesión con una modelo. Ropa negra y peluca rubia platino. Probé con el respaldo y con la Olympus y me encantaron los resultados que daba. Estaba trabajando a 400 ISO o por ahí; no había ruido en las zonas oscuras y me respondía de maravilla ante la diferencia entre negros y blancos. Quedó magnífico.
Me gustan también las proporciones del Cuatro Tercios. Al tirar copias a 24 x 30 siempre me sobraba una gran parte de la foto. Con esta cámara, las proporciones son bastante más parecidas a los formatos gráficos de impresión.
© Luis Malibrán


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¿Qué te ha parecido el nuevo sistema de enfoque?
Hasta ahora casi siempre había trabajado con enfoque manual. En el estudio el problema es que la luz de modelado a veces no está incidiendo en la zona: yo quiero el ojo, pero el foco se va a la nariz. Esto para foto de moda es muy importante.
Con la Olympus quedé alucinado. Con la modelo vestida de blanco, enfoca sin problemas, rapidísimo. Depende del objetivo, claro, pero en general lo clava al instante.
Pero más que el enfoque, lo que me ha encantado ha sido la pantalla móvil y la previsualización. Acostumbrado a trabajar con Hasselblad y el visor de cintura, me encanta poder encuadrar mirando desde arriba. Ver a la modelo, no esconderte tras el visor. Creas una relación muy especial. Puedes plantearle cosas.
Y tomas cenitales, por ejemplo, eso es con lo que más he alucinado. Tener a una modelo tumbada en el suelo, subirte a una escalera y, como no te llega el trípode, poder trabajar con el Live View y con el estabilizador. Puedes hacer fotos que antes eran casi imposibles.
Esta entrevista forma parte de una campaña publicitaria de Olympus.

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