Opinión

El problema del formato (réquiem por los efectos visuales que se perdieron con el paso al digital)

26
30
DIC 2013

La mayoría ve la fotografía química como una reliquia del pasado. Una cosa curiosa, sí, pero añeja y oscilante entre lo viejo y lo hipster. Algo, en definitiva, que puede dar un resultado diferente, pero nada que no ofrezca ya Instagram. Vamos, que no hay nada serio que pueda salir de aquí, porque los profesionales –o la inmensa mayoría de ellos- usan digital y hay que seguir sus pasos.

Al margen de Lomo y todo lo demás, que han hundido en nuestro subsconsciente la idea de que la estética propia del carrete es sinónimo de poca nitidez y colores saturados, hubo un mundo de fotógrafos profesionales que hasta hace no mucho usaban la película para obtener imágenes de una perfección técnica absoluta.

Pero dejemos de lado la nitidez, porque ésta no pretende ser una reflexión –otra- en torno al tan manido pulso entre los formatos analógico y digital. Vamos a hablar, en cambio, de un gran fallo en esa eterna discusión. Y es que se plantea siempre en términos de calidad de imagen, comparando negativos de paso universal (35 milímetros) escaneados a máxima resolución con sensores de fotograma completo sin pararse a considerar otros puntos, pues no debemos olvidar que la fotografía digital y la química hablan el mismo idioma pero en dos lenguajes diferentes, y cada uno de ellos puede aportar algo al otro.

¿Por qué molestarnos en usar un negativo de medio o gran formato cuando el full-frame da calidad de sobra? Se me ocurren dos razones: la profundidad de campo y el control de la perspectiva

Cuando hablamos de carretes pensamos en los que comprábamos para las vacaciones. Carretes de 35 milímetros que daban negativos del tamaño de un sello. Lo que poca gente sabe es que al margen de eso estaban el medio y gran formato. El digital ha supuesto el imperio del 24 x 36 milímetros. Hoy por hoy, el formato medio digital está en pañales, y el gran formato, pese a ciertos intentos, sigue siendo un sueño. Y aunque se llegara a ello, aún hay cámaras de 8 x 10 pulgadas que dan un negativo de nada menos que 20 x 25 centímetros.

Pero, ¿por qué molestarnos en usar un negativo tan grande cuando el full-frame da calidad de sobra?, dirá alguno. Se me ocurren dos razones: la profundidad de campo y el control de la perspectiva.

Puede que una cámara con un captor APS-C o incluso de menor tamaño dé una calidad de imagen excelente, más que suficiente para obtener ampliaciones incluso grandes. Pero hay algo que jamás dará: desenfoque. Ya pueden ponerle el objetivo más luminoso del catálogo, que incluso con el célebre Noctilux de Leica el desenfoque es un chiste comparado con lo que se puede sacar empleando un formato mayor. La razón es sencilla: cuanto mayor es el tamaño del negativo, menor es el área enfocada.

Cualquiera que haya disparado con una Hasselblad a f8 con un 80 milímetros (cuya cobertura equivale aproximadamente a un 50 milímetros en paso universal) a un par de metros sabrá que, aun así, se aprecia un sutil desenfoque imposible de obtener con el full-frame. Ya ni hablar de él en sensores más pequeños. Una cámara de formato medio lleva consigo un efecto tridimensional que no se puede conseguir con un sensor más pequeño.

Por otro lado, pese a que hay objetivos descentrables que nos brindan un enorme control sobre la perspectiva, el nivel de movimientos que permite realizar una cámara técnica y la posibilidad de usar casi cualquier óptica en ella son una rareza en el entorno digital. ¿Alguien ha visto las fotos de David Burnett del huracán Katrina? A ver quién consigue un resultado así sin pasar por Photoshop.

Al olvidar la película se han perdido por el camino algunas cosas. Acostumbrado uno al placer de disparar en 6 x 6, da pena que en digital lo único a lo que la mayoría puede acceder es a un miserable sensor full-frame, o que un profesional que trabaje en formato medio digital no pueda ni siquiera llegar a ese formato cuadrado completo o disfrutar de un control absoluto sobre la perspectiva que podría conseguir fácilmente disparando en gran formato.

Puede que la calidad de imagen sea suficiente con un sensor full-frame o incluso con uno de menores dimensiones, pero nos perdemos una estética propia que no puede conseguirse si no es con un sensor mayor o una cámara especial. Por suerte está la fotografía química para salvarnos.

Cristóbal Benavente es el fundador de Sales de Plata, web dedicada a la fotografía química

26
Comentarios
Cargando comentarios