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OpiniónEnfoque diferencial

Prestaciones de más, prestaciones de menos

 
11
MAY 2009

Es difícil recordar un acto de presentación de cámaras fotográficas -y ya llevo unos cuantos- en el que más tarde o más temprano no se alardee de una "variada gama de producto" o de ofrecer "un modelo para cada necesidad".

Esas presentaciones en PowerPoint tan trabajadas -o no- que nos ofrecen los gabinetes de comunicación nunca olvidan una gráfica con su escala de productos, desde los dirigidos al público aficionado hasta -si se tercia- al profesional más profesional, pasando por supuesto por toda una suerte de eslabones intermedios.

La estratificación del catálogo fotográfico es una farsa: en una misma gama todas las cámaras son iguales

Uno puede pensar -echándole cierta lógica- que diversificar la oferta sólo puede aportar consecuencias beneficiosas para todos: el cliente tiene más donde elegir y la marca más posibilidades de vender. Todos ganan. Sin embargo, un vistazo sosegado de la mayoría de catálogos fotográficos deja entrever que, en realidad, la estratificación del producto es una farsa y que en una misma gama todas las cámaras son iguales.

Comentamos en los círculos fotográficos estas últimas semanas que el vídeo que destila la Canon EOS 5D Mark II no es ninguna panacea, pero siempre hay alguna voz que dice "eh, ya que vas a pagar lo mismo, mejor con vídeo, aunque éste sea de adorno". Ése es el quid de la cuestión: ¿por qué tengo que pagar una prestación que no quiero?

Las compañías dicen que no pueden dar infinitas posibilidades de configuración; que si quieres una ráfaga rápida igual te tienes que llevar en el mismo lote muchos megapíxeles; que si quieres un tele potente igual te toca apoquinar con un cuerpo de aleación de magnesio; que si quieres vídeo Full HD igual te toca llevarte un 3200 ISO. Es posible que tengan razón, y como dice mi colega de profesión, si vas a pagar, cuantas más cosas te ofrezcan, mejor.

El problema es que las firmas, una vez más, nos han tomado el pelo haciéndonos creer que son ellas las que deben decidir qué queremos en vez de ser nosotros mismos quienes indiquemos qué prestación nos hace falta.

Fijémonos, por ejemplo, en los coches: las posibilidades de equipamiento son enormes; a partir de cuatro o cinco elementos más o menos invariables, podemos personalizar el vehículo a nuestro gusto. Con las cámaras, no. Todo es, según nos cuentan, inamovible.

Entiendo que hay ciertos detalles en una cámara que, como en los coches, no se pueden alterar sin acometer un rediseño que dispararía los costes de producción y haría el producto poco rentable, pero no sucede así todas.

Ya hemos visto en más de una ocasión cómo, mediante firmwares piratas, se activaban funciones teóricamente no disponibles en algunos modelos. Eso significa, ni más ni menos, que en no pocas ocasiones bendecir o no con una prestación a un modelo determinado es cuestión de poner el interruptor hacia arriba o abajo y que no supone un coste extra.

Recuerdo particularmente el caso de una réflex semiprofesional que salió al mercado sin medición puntual. Me extrañó bastante -a mí y a otros- y pregunté el motivo a representantes de la marca. Y la respuesta fue -más o menos- que si alguien quería medición puntual, la pagase... comprando el modelo de gama superior.

Con lo feliz que seríamos algunos con una EOS 5D Mark II sin vídeo y 500 euros más en el bolsillo

Tiempo después, cuando esa cámara fue sustituida, su relevo sí incluía la dichosa medición puntual en la hoja de especificaciones.

La justificación de la compañía sobre el porqué de esa "nueva" prestación fue que el mercado la pedía. Según pude saber, la ausencia de ese modo de medición, que en realidad sí estaba en el diseño base de la cámara, no había sido acicate suficiente para que los compradores se fijasen en el modelo de gama superior. Por tanto, ahora optaban por "regalarla".

Ya lo dice mi colega Iker Morán en su blog: "Las quejas de muchos usuarios suelen orientarse en esta línea: oiga, que yo no quiero grabación de vídeo, así que esos 100 euros de más -es un decir- prefiero gastármelos en una óptica mejor."

Pero no nos van a hacer ni caso. Siempre preferirán las firmas que nosotros paguemos por algo que no vamos a usar a que ellas dejen de ingresar por darnos únicamente lo que necesitamos. Con lo feliz que seríamos algunos con una EOS 5D Mark II sin vídeo en la bolsa y 500 euros más en el bolsillo...

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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