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OpiniónContando píxeles

Lo que costaba un café

 
30
MAY 2011

Durante estas últimas semanas de protestas e indignación una de las imágenes más curiosas y que más ha circulado por la red -además de los sutiles sistemas de limpieza de Barcelona, claro- ha sido un cartel con una tabla comparativa de precios entre 1999 y 2011.

No sé si ha sido algo creado para la ocasión o en realidad era una queja algo más antigua, pero lo cierto es que ha resultado un auténtico éxito. Nada como recordar que un café antes costaba 80 pesetas y ahora 200 (1,2 euros) para sentirnos como esos idiotas a los que en algún punto del camino nos hicieron el timo de la estampita y seguimos como si tal cosa, creyéndonos los más listos del mundo.

Más aún si al otro lado de la balanza tenemos en cuenta que, por supuesto, los salarios no han seguido esta misma evolución exponencial. El mismo sueldo de mierda que antes estaba en pesetas ahora se cobra en euros. Y no se queje, que con casi cinco millones de parados lo que debería hacer es dar las gracias por tener trabajo.

Pero no nos desviemos del tema de los precios. Porque, mientras tanto, ¿qué ha pasado en el escaparate fotográfico? ¿También se nos ha ido de las manos con la tontería del euro y las cámaras digitales o al menos por una vez no nos han tomado el pelo tanto como a otros?

Foto: Quesabesde
Anuncio de la Nikon F50 de mediados de los noventa.

El virus fotográfico me entró bastante tarde, así que mi primera réflex no cayó hasta mediados de los 90. Fue una Nikon F50 de tercera mano, cuyo precio me temo que soy incapaz de recordar. Todavía sigue por casa, creo. Años más tarde cayó en mis manos una Canon F1 que me hizo empezar a entender que había cámaras de verdad y otras de juguete. Por curiosas circunstancias que no vienen al caso, este tanque de hierro me salió gratis.

La primera cuyo precio recuerdo fue una estupenda Nikon F90x (también de segunda mano) que si no me equivoco me costó la friolera de 90.000 pesetas. Y ya en el mundo digital, la Canon EOS 10D, seminueva y con un zoom muy normalito, creo que rondó los 1.000 eurazos, pagados durante meses en cómodos plazos. (Maldita sea, ahora que lo pienso jamás he estrenado una cámara.)

Pero por si la memoria económica me está fallando y esos precios no cuadran, hace no mucho me topé con esta vieja publicidad de la citada Nikon F50. Acompañada de un 35-80 milímetros y un 80-200 milímetros, aquel conjunto costaba (supongo que en plan ofertón) 76.950 pesetas. Para los más jóvenes, 462,48 euros.

¿Barata o cara? Aunque durante muchos años sí existió un fuerte debate sobre si la adopción de las nuevas tecnologías era o no rentable, a estas alturas del mercado parece bastante claro que el precio de las cámaras en la mayoría de los segmentos ha ido disminuyendo con el tiempo.

Antes de que comerciantes y distribuidores comiencen a llorar, no me refiero a los márgenes de venta que dejan -que siempre han sido bajos y ahora son en la mayoría de casos birriosos-, sino a lo que se encuentra el usuario en el escaparate.

Casi por el mismo dinero que antaño podemos acceder a cámaras SLR mucho más completas y capaces

Sin entrar en el mercado de segunda mano y dejando de lado cámaras con algunos años a sus espaldas (auténticas gangas), los modelos de ópticas intercambiables más sencillos y asequibles del momento rondan, junto al objetivo del kit, los 400 o 500 euros.

Por no hablar de las compactas, donde la guerra de precios ha puesto el listón del segmento entre los 100 y los 200 euros, convirtiéndolo en un campo de batalla en el que resulta muy complicado poner orden. Pero las compactas de antes, las de carrete, eran mucho más baratas, dirán algunos. Cierto (aunque no lo es menos que las lomo siguen siendo casi más caras hoy en día), pero en este caso está muy claro que poco tienen que ver aquellas sencillas máquinas con las de ahora.

Con las SLR pasa algo parecido: no es que los precios hayan bajado, pero casi por el mismo dinero podemos acceder a cámaras mucho más completas y capaces, no sólo en cuanto a calidad de imagen, sino también a prestaciones, incluidas cosas importantes y una buena lista de tonterías.

Entonces, ¿hemos ganado esta batalla? ¿Son más baratas ahora las cámaras que hace una década? ¿Hemos conseguido frenar a las siempre pérfidas multinacionales que pretenden forrarse a nuestra cuenta?

Tal vez en el precio, pero, ¿cuántas cámaras se ha comprado usted en los últimos años? ¿Cada cuánto renovaba antes su maravillosa SLR de carrete? ¿Ya está ahorrando para el siguiendo cuerpo porque éste no tiene vídeo 3D en estéreo?

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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