• México: viaje hacia Yucatán (y fin de trayecto)
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Las postales perdidas del tío Matt

10 imborrables momentos de una vuelta al mundo

 
29
DIC 2010

De vuelta a casa, cuando el viaje alrededor del planeta que emprendí en mayo de 2009 es ahora un conjunto de pedazos de memorias y miles de fotos, hacer una lista limitada a diez momentos especiales, sitios, lugares y gentes es algo, por definición, completamente injusto. Sin embargo, puede valer para dar una idea rápida, breve y a la vez global de lo que han supuesto estos casi 18 meses de viaje para tío Matt.

Desierto del Gobi (Mongolia). Siete días en una furgoneta, durmiendo en "yurkas" de nómadas en mitad de un desierto inmenso, con comida correosa, sin duchas, con letrinas cavadas en el suelo por baños. No importaba lo más mínimo: era la vuelta a la esencia en medio de una inmensidad ocre. Dunas, águilas y noches frías bajo las estrellas en medio de uno de los países más deshabitados del mundo.

Foto: Ignacio Izquierdo

Estación base del Monte Everest (Tíbet). Se resistió tanto que durante mucho tiempo dudé que fuera posible verlo. Atravesábamos el Himalaya desde el Tíbet para llegar hasta Nepal, un espectacular trayecto por tierra que alcanzaba unos vertiginosos 5.560 metros en el paso de Kharo-la. Sin embargo, desde la estación base tibetana del Everest, a 5.200 metros, las nubes se apelotonaban alrededor del punto más alto de la Tierra. Hubo que esperar todo un día, y cuando ya asumíamos que no aparecería, con los últimos rayos de la tarde nos reveló su imponente majestuosidad. Algún día veré atardecer el mundo desde su cima. Algún día.

Foto: Ignacio Izquierdo

Gente de Myanmar. No fue Myanmar una elección fácil. Había mucha incertidumbre en las implicaciones de visitar un país que vive bajo una dictadura militar. ¿Era recomendable? ¿Era bueno? ¿Para quién? ¿Para mí como turista? ¿Para ellos? ¿Para el gobierno dictatorial? La situación no era -ni es- fácil en ese país, pero lo que no esperaba encontrarme en ningún momento bajo todo ese yugo fue a tanta gente contagiando alegría, personas que te enamoraban con su buen humor y que le demostraban a uno que, pase lo que pase, siempre hay excusas para desafiar cualquier contratiempo con una sonrisa.

Foto: Ignacio Izquierdo

Loi Kratong (Chiang Mai, Tailandia). Chiang Mai se cubrió de estrellas, luces y llamas iluminando linternas de papel que volaban desde la mano de sus creadores para perderse junto a otras miles en la oscuridad del cielo. La festividad del Loi Kratong mantuvo a la ciudad en fiestas durante cuatro días, entre petardos, fuegos artificiales, música y gente en las calles.

Foto: Ignacio Izquierdo

Amanecer desde el Monte Kinabalu (Sabah, Malasia). Alcanzar la cima de los 4.095 metros del Kinabalu antes de que amaneciera fue todo un reto. Lo más alto que he estado, por mi propio pie, sobre la superficie de la Tierra. El frío era terrible mientras esperábamos que los rayos del sol despuntaran por encima del mar de nubes. El amanecer, a pesar de las altas expectativas, no defraudó lo más mínimo.

Foto: Ignacio Izquierdo

Los orangutanes de Tanjun Puting (Kalimantan, Indonesia). Un "klotok" navegando por los ríos que atravesaban la selva de Tanjung Puting, uno de los pocos hogares que, aunque menguante por la tala indiscriminada, aún quedan para los orangutanes. Los asombrosos primates rojos y el formidable trabajo de recuperación de Camp Leakey. Mirarles a los ojos y descubrir que te miran con la misma curiosidad que tú a ellos. Verles aparecer y desaparecer en la selva, de tronco en tronco, de rama en rama. Los hombrecitos del bosque.

Foto: Ignacio Izquierdo

The Catlins (Isla Sur, Nueva Zelanda). Paisajes espectaculares y salvajes que cortan la respiración. Montañas, glaciares, bosques, fiordos, volcanes, playas infinitas. Así es Nueva Zelanda. Los Catlins, en el sureste de la Isla Sur, contienen tanta variedad en tan poco espacio que es inevitable invertir al menos tres días para recorrer sus apenas 100 kilómetros de largo. Cascadas en mitad del bosque, ríos, montañas, faros, acantilados y encuentros con leones marinos, focas y pingüinos, entre otros.

Foto: Ignacio Izquierdo

El Gran Cañón del Colorado (Arizona, Estados Unidos). No fue hasta que estuve demasiado cerca que me di cuenta de la grandeza del Gran Cañón: una gigantesca hendidura tallada durante milenios por el río Colorado, uno de los ejemplos de la naturaleza para recordarnos nuestra pequeñez. Todo en él es inmenso: cada pliegue, cada capa de montañas. Ver atardecer y amanecer sobre su anaranjada superficie fue un glorioso espectáculo.

Foto: Ignacio Izquierdo

Amanecer en la Isla de Pascua (Chile). Los solitarios moáis se recortaban contra el cielo estrellado momentos antes de que empezara a clarear el día, y con él las primeras luces del alba revelaban la textura pétrea de sus pieles. La isla más remota del mundo y uno de los lugares más misteriosos del planeta. Ahí llegaron los polinesios hace siglos, sobreexplotando la isla hasta llegar casi a su propia extinción. Sus conocimientos de ingeniería y cómo pudieron mover y desplazar semejantes esculturas sigue siendo aún hoy en día objeto de estudio.

Foto: Ignacio Izquierdo

Bucear en el Cenote Dos Ojos (Tulum, México). A pesar de los preciosos fondos marinos que se podían disfrutar en las aguas tropicales del sudeste asiático y en las caribeñas de la costa este de México, la experiencia de la espeleología submarina en las cristalinas aguas de los ríos del Yucatán fue absolutamente alucinante. Bucear entre estalactitas y estalagmitas en la más absoluta de las oscuridades y con la única luz de una linterna fue tan surrealista como increíble. El agua era tan extremadamente transparente que en vez de bucear parecía que estuviéramos volando.

Foto: Ignacio Izquierdo

Es ésta la última postal, por ahora, del tío Matt. Espero que hayan disfrutado del resto y de mi mirada, demasiadas veces incompleta, de todos los sitios por los que pasé. Desde aquí, mi ánimo a todo aquel que, a pesar del respeto que impone, esté pensando en viajar a lo largo y ancho de este mundo. Porque más allá de lo que transmitan las fotos y los textos, viajar es siempre mucho más.

Ignacio Izquierdo explica que "comenzó recorriendo el mundo sin ser consciente de ello mientras seguía a su padre y su trabajo". Ahora, ha decidido dar la vuelta al mundo e inmortalizar el periplo con su buen ojo fotográfico. Su viaje se puede seguir en su blog, "Crónicas de una cámara", y en QUESABESDE.COM.

Éste es el último artículo de la serie "Las postales perdidas del tío Matt" (en homenaje al personaje de la serie "Fraggle Rock").

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