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Me lo pido

Polaroid Snap: buscando la magia de las instantáneas

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La idea de simplificar al máximo la cámara ha conseguido -por fin- acercar al mundo digital la experiencia de la fotografía instantánea

Polaroid Snap
Polaroid Snap
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
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DIC 2015
Texto: Iker Morán  |  Fotos: Álvaro Méndez

Polaroid lleva años intentando reproducir en digital aquella magia de las fotografías instantáneas. Y tras muchos intentos y algún que otro fracaso, parece que ha dado con una fórmula que ratifica el tópico de menos es más. Y es que la Polaroid Snap es posiblemente la cámara más sencilla y simple de la firma, pero a la vez la más curiosa y divertida.

Acercándose bastante al concepto lomo de la fotografía, en Polaroid han cuidado la estética al máximo para conseguir una de esas cámaras que causan sensación al ponerlas sobre la mesa. Si de lo que se trataba era de conseguir el llamado efecto wow, felicidades, porque podemos confirmar que lo han logrado.

Diseño, color, simplificación al máximo del manejo y eliminar la inmensa mayoría de prestaciones que nos parecerían imprescindibles en cualquier otra cámara. Esa es la receta.

Polaroid Snap
Polaroid Snap
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Polaroid Snap
Polaroid Snap
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

¿Dónde está la pantalla de la Snap? No tiene. Y, tras la sorpresa inicial, la verdad es que tampoco la hemos echado mucho de menos: deplegamos el sencillo visor directo (que hace las veces de interruptor), quitamos la ingeniosa tapa magnética (que seguro nos olvidamos puesta más de una vez mientras disparamos), y en menos de un minuto tendremos en nuestras manos una pequeña copia en papel. Tal vez demasiado pequeña, cierto.

Dos filtros de color (blanco y negro y efecto antiguo) son el único margen de maniobra que tenemos en una cámara pensada para apuntar, disparar y entregar una pequeña copia de la foto. El negocio es evidente: aunque hay una ranura para tarjetas microSD por si queremos conservar el archivo, aquí la gracia está en la copia impresa.

Polaroid Snap
Polaroid Snap
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Polaroid Snap
Polaroid Snap
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La ausencia de pantalla y las ganas de ver qué saldrá crean una expectación alrededor de la Snap propia de las cámaras instantáneas. El truco es tan claro que ni siquiera podemos hablar de truco: cada disparo, una copia; cada foto, un consumible.

Por suerte, los papeles Zink de 5,1 x 7,6 centímetros que se usan para imprimir y que son a su vez pegatinas son bastante más baratos (unos 30 o 40 euros las 50 copias) que las cargas de The Impossible Project para las Polaroid químicas. Incluso que los papeles para las Instax de Fuji.

Polaroid Snap
Polaroid Snap
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

¿Y cuánto cuesta volver a sentir durante unos minutos aquella magia perdida entre tanta tecnología? Unos 120 euros, aunque también se venden packs por 170 euros con funda y una carga de 50 copias. Una buena idea para regalar a quienes siempre van buscando lo último o para fotógrafos saturados de megapíxeles.

De hecho esta es la única cámara que ha pasado por nuestras manos en la que ni siquiera hemos mencionado su resolución. Y no lo pensamos hacer para no romper la magia.

Fe de erratas: se han corregido los datos sobre los precios de las cargas de papel Zink para la Polaroid Snap

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