| Iker Morán.- Dispuesta a no dejarse arrastrar por el declive de la película química o sencillamente a renacer de sus cenizas, la impresora portátil PoGo es la punta de lanza de la nueva estrategia de Polaroid orientada a la tecnología de consumo.
Un estreno que, no obstante, tiene muy presente la historia de la firma y retoma la idea de la instantaneidad de la imagen sobre el papel.
Polaroid PoGo


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Ésta es, precisamente, la clave de esta singular impresora: obtener copias fotográficas al momento y en cualquier lugar, aunque su tamaño y calidad no inviten a tirar cohetes. Repasemos los rasgos principales de este ingenioso modelo, que prescinde -entre otras cosas- de la tinta gracias a la tecnología Zink:
- Extremadamente discreta, ligera y con un diseño cuidado que no esconde algún que otro guiño al sistema Polaroid. Así es la nueva PoGo, que puede presumir de ser una de las impresoras fotográficas más pequeñas del mundo y una de las pocas capaces de colarse en un bolsillo. Suponiendo que alguien quiera llevar una impresora en el bolsillo, claro.
Polaroid PoGo


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- Gracias a la batería incorporada, el dispositivo es totalmente autónomo: una carga permite imprimir unas 15 fotografías. Eso sí, habrá que convivir con un cargador y un transformador que abultan más que la propia impresora.
Polaroid PoGo


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- El manejo de la PoGo es muy sencillo. De hecho, sólo dispone de un botón de encendido y un par de indicadores luminosos. Una vez cargado el papel y realizada la calibración automática, todas las operaciones se ejecutan en el dispositivo desde el que estamos transfiriendo las fotografías.
Polaroid PoGo


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- Para enviar las tomas a la impresora disponemos de dos vías: la conexión Bluetooth -muy útil si queremos imprimir desde un móvil- y un puerto USB compatible con PictBridge al que podemos conectar una cámara digital.
Polaroid PoGo


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- Aparte del tamaño, una de las peculiaridades de esta PoGo es que estrena la tecnología de impresión sin tinta ZINK. El secreto reside en un papel especial compuesto por tres capas (magenta, cian y amarillo) de cristales que reaccionan ante los impulsos térmicos y forman la imagen.
Polaroid PoGo


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- Además del ahorro en consumibles, la ausencia de tinta permite que las copias salgan ya secas de la impresora -no hay peligro de que la tinta se corra, como en los sistemas de inyección- y que puedan mojarse sin ningún inconveniente. Su aspecto plástico hace que también sean bastante resistentes a las rayaduras o las arrugas.
| Vídeo: análisis de la pequeña impresora de bolsillo Polaroid PoGo | |
- Como no hay ningún cabezal ni resorte mecánico y dado su reducido tamaño, la PoGo puede trabajar en cualquier posición e incluso moverse durante la impresión.
Polaroid PoGo


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- Su funcionamiento es bastante rápido, y la verdad es que en todas las pruebas realizadas -con imágenes de diferente resolución- hemos obtenido las copias en menos de 60 segundos. De hecho, normalmente se tarda más en transferir la imagen vía USB o Bluetooth que en el proceso de impresión propiamente dicho.
Polaroid PoGo


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- Una de las restricciones de esta tecnología es, por ahora, el tamaño del papel. Así, la PoGo trabaja con copias de sólo 5 x 7,5 centímetros, unas dimensiones que son demasiado limitadas como para pretender sacar la impresora de un contexto lúdico e informal. Esta idea se refuerza al descubrir que estas pequeñas copias son autoadhesivas.
Polaroid PoGo


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- La calidad de impresión no es ninguna maravilla, ni en lo que se refiere a los colores de la copia ni a su nitidez. Visto con optimismo, la verdad es que no se aprecia mucha diferencia si estamos imprimiendo una fotografía captada con una compacta de última generación y 10 megapíxeles o con un sencillo teléfono móvil.
Polaroid PoGo


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- El coste es otro de los aspectos más adversos de esta impresora, no tanto por los 120 euros que vale el aparato como por el precio del papel: 10 hojas cuestan unos 4 euros, y un paquete de 30 se puede conseguir por unos 9.
Polaroid PoGo


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- A fin de cuentas, en el mejor de los casos cada fotografía de 5 x 7,5 centímetros nos sale por unos 30 céntimos. Es decir, un coste parecido al de cualquier impresora de mayores dimensiones y superior al de la inmensa mayoría de los laboratorios.
Recomendado para: fotógrafos espontáneos e impacientes que primen la instantaneidad o la movilidad sobre la calidad o el tamaño de la copia.
Abstenerse: quienes busquen una impresora fotográfica para reproducir copias convencionales o no necesiten llevarla en el bolsillo a todas partes.
Precio: unos 120 euros la impresora, y entre 0,30 y 0,40 euros cada copia.
Disponibilidad: desde junio de 2008.
Más información acerca de esta noticia:
- Página oficial de Polaroid España sobre la PoGo

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