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POLAROID: BREVE REVISIóN ESTéTICA

Instantáneas memorables

 
10
MAR 2008

Pocas compañías han sabido aunar tecnología, mercado e investigación artística. Polaroid, ya desde sus comienzos, estableció firmes alianzas con el ámbito artístico, generando un marco de diálogo activo entre artista y empresa, con gratas repercusiones para ambos.

Las obras que acompañan a este escrito, en su mayoría seleccionadas de las propias colecciones Polaroid, son el germen de este innovador caldo de cultivo. Autores de renombre internacional, creadores emergentes, técnicos y comerciales unidos por una misma pasión: la fotografía.

Foto: Oliviero Toscani

Tan sólido criterio se cimienta en una relación que marcaría las futuras líneas de acción de la compañía: la unión entre el reconocido fotógrafo paisajista Ansel Adams y Edwing H. Land, científico, inventor y fundador de la Polaroid Corporation.

Ya desde sus primeros encuentros en 1948, forjaron una gran amistad. Adams fue el primer consultor artístico de los muchos contratados por Edwing.

Foto: Ansel Adams

Bajo la inagotable capacidad de trabajo de Adams y su firme criterio analítico, se testearon multitud de cámaras, soportes, maneras de exponer, revelar, forzar... Un sinfín de anotaciones que afinaron los productos Polaroid, posicionándose en el mercado con una sólida experiencia sobre su comportamiento, acabado y rendimiento, sin las estrategias de actualización de firmware tan comunes hoy en día.

Coordinada por el propio Adams, la Collection Library, selección de los mejores fotógrafos norteamericanos del momento, fue la referencia de calidad a seguir por parte de la compañía, situando el umbral de calidad a la altura de nombres como Edward Weston, Paul Strand o Ralph Gibson. Toda cámara o soporte Polaroid tendría como referencia la Collection Library, formando más adelante sus colecciones propias, las Polaroid Collections.

Foto: Bill Burke
Foto: Steve Morrison

La compañía cedía material fotográfico a los artistas a cambio de la obtención de obra y los derechos para su reproducción en catálogos o revistas, como la extinta P Magazine. La propuesta abarcó desde las figuras ya establecidas en el panorama artístico internacional hasta desconocidos artistas emergentes de todos los rincones del planeta, con la única premisa de utilizar soporte Polaroid para conformar las imágenes.

Foto: Minor White
Foto: David Aschkenas

Esta multidifusión del material fungible generó a su vez unos usos no normativos por parte de estos artistas, lejanos al uso predecible que Polaroid cumplía en la fotografía comercial y muy cercanos a la experimentación plástica. Colores sobresaturados, velados o desviaciones colorimétricas premeditadas, extendiendo el umbral de lo visible en pequeñas imágenes instantáneas.

Foto: Gail Bryan
Foto: Toto Frima

Un grupo selecto de artistas tenía la oportunidad única de usar los llamados "estudios 20x24", en los que se alojaban gigantes cámaras de gran formato con unas medidas de soporte sensible de 20 x 24 pulgadas (51 x 61 centímetros, aproximadamente), creando obras únicas tanto por su formato como por su elevado nivel técnico.

Foto: Andy Warhol
Foto: Cay Lang

Polaroid es, además, poseedora de la cámara de placas instantáneas más grande del mundo, capaz de albergar chasis de 40 x 80 pulgadas (unos 100 x 200 centímetros). Una muestra más del punto de complejidad técnica que alcanzó la compañía.

La recíproca motivación entre artistas y técnicos hizo que Polaroid Corporate desarrollara innumerables sistemas de captura instantánea. Destacaron, entre otros, el soporte de tipo 55 positivo-negativo en blanco y negro con negativos de altísima calidad o los míticos chasis Time Zero de diez exposiciones para su famosa réflex SX-70.

Foto: Jim Bengston

La transferencia de imagen no tardó en llegar. Pliegues, arrugas, textura... la superficie fotográfica se volvía táctil como el terciopelo, con cualidades corpóreas antes inusitadas. Un campo de experimentación continuo, donde grabado, pintura y fotografía se fundían en uno.

Foto: Umberto Stefanelli
Foto: Danilo Sartoni

Sirva este texto para aclarar que la investigación tecnológica, el mercado y el arte no son caminos antagónicos. Polaroid fue una de las compañías que supo aglutinar tan diferentes campos, y fue la única marca con un apoyo artístico tan global e importante. Sus colecciones de fotografías se encuentran entre las más cotizadas del mundo.

Foto: Jan Groover

Conscientes de la imposición tecnológica actual, impulsada por la obsolescencia premeditada de cada uno de sus componentes, a veces es conveniente mirar atrás pausadamente y reflexionar sobre las certeras medidas tomadas por otros.

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