Crónica

Vuelta a Las Vegas

 
11
ENE 2012
Iker Morán   |  Las Vegas

La PMA vuelve a Las Vegas, reza la siempre entusiasta publicidad de la Photo Marketing Association. Cierto. Tras su aventura por Anaheim (California) y el suspenso de la anterior edición, ha ocurrido lo que todo el mundo sabía que pasaría: la feria vuelve a esta archiconocida ciudad de Nevada de la mano del salón tecnológico CES.

No se trata, sin embargo, de uno de esos acuerdos de igual a igual. La PMA es un mero apéndice fotográfico de esta gigantesca feria que durante una semana convierte Las Vegas en la capital mundial de los "geeks" y llena sus calles de más personajes peculiares de lo habitual. Y eso, créanme, tiene mucho mérito.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

PMA o CES o PMA@CES. El caso es que la edición de este año está resultando especialmente interesante. Acostumbrados a que a principio de año las firmas se limiten a dejar caer decenas de compactas clónicas de esas que generan volumen pero producen un enorme bostezo, esta vez sí ha habido sorpresas agradables.

En realidad sorpresa no sería la palabra más adecuada, porque como ocurre casi siempre las filtraciones han convertido las ruedas de prensa y la información oficial en un trámite bastante absurdo. Oh, una Canon PowerShot G1 X. Oh, una Fujifilm X-Pro1. Qué sorpresa. Y yo con estos pelos.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Teniendo en cuenta que Nikon se había adelantado unos días con su D4, esas dos son, sin duda, las grandes novedades fotográficas de este comienzo de 2012. Pretender que sean también las estrellas del CES en general sería pecar de una limitación de miras bastante abofeteable.

Aquí hay televisores, tablets, ultrabooks (eufemismo para definir a los intentos de hacer algo parecido a un MacBook Air, se oye por los pasillos), lavadoras que enfrían cervezas en cinco minutos (lo que la humanidad necesitaba) y millones de fundas para el iPhone y el iPad. Nuestras queridas cámaras son un grano de arena más en este torrente de tecnología que, como siempre, cuenta con la numerosa prensa del sector como improvisados palmeros.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Da igual que las novedades sean muchas o pocas, interesantes o anodinas. Siempre habrá un par de docenas de "bloggers" o periodistas dispuestos a compartir su entusiasmo tecnológico con la humanidad. Si algo hay de sobra en el CES es, precisamente, prensa.

Así que, asumida la más que relativa importancia de los chicos de la cosa fotográfica en este evento (una gran terapia para calmar el ego desbordado de gurús y sucedáneos), la primera jornada de la feria no ha aportado demasiadas sorpresas al menú habitual de este tipo de cita: riadas de visitantes pese a ser una feria exclusivamente profesional y espectáculo por doquier como sólo en ese país y en esa ciudad saben organizar.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Dos de las novedades fotográficas más interesantes de esta PMA@CES: la Fujifilm X-Pro1 (arriba) y la Nikon D4.

Más allá de los grandes titulares y de las novedades anodinas, por si a alguien le interesa, Kodak sigue teniendo estand, la Samsung NX200 no es una leyenda urbana y Polaroid ha vuelto a dar la nota con una cámara con Android. O un teléfono con cámara, como prefieran llamarlo.

Canon divide su amor entre su gama fotográfica y la nueva e impresionante EOS C, que también reclama su atención. Y Nikon hace lo propio con la D4 y su nuevo sistema sin espejo. En tiempos de crisis es mejor no poner todos los huevos en la misma cesta, como suelen decir los expertos. Sony, Panasonic y Olympus parece que prefieran optar por reservar sus mejores cartuchos para más adelante.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
La EOS C no pasa desapercibida en el estand de Canon.

Mañana -con nueve horas de diferencia horaria los tiempos verbales son complicados- habrá ocasión para trastear con un poco más de calma con la indiscutible estrella fotográfica de la feria: la Fujifilm X-Pro1. No obstante, por ahora, parece que su precio despierta más curiosidad y dudas que sus prestaciones y diseño. Algo que, a priori, podría considerarse una buena señal.

Veremos si sacamos algo en claro de esta visita. De momento, siempre es divertido volver a esta ciudad de cartón piedra a la que con los años -reconozcámoslo- le hemos acabado cogiendo cierto cariño.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

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