Crónica
PMA 2007: CRóNICA

QSBD Las Vegas

 
9
MAR 2007
Iker Morán   |  Las Vegas

Suena el teléfono a la 00:45 de la madrugada. En Barcelona son casi las 10:00. Hay problemas con el envío de los vídeos. Maldito Windows, malditos husos horarios.

Tres horas después, suena el despertador. Esta vez, sí. Poco antes de las 4:00 de la mañana Álvaro ya me espera en el hall del hotel, con la cámara al hombro y una sonrisa de tipo duro a punto de iniciar otra larga jornada en Las Vegas.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

El casino tiene una apariencia aún más desoladora de lo habitual a estas horas, con algunos insomnes probando suerte amorrados a la palanca de las tragaperras. Definitivamente, los uniformes de las camareras y los crupieres deberían estar prohibidos por las leyes federales.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Salimos escopetados en un jeep rosa que pasa a recogernos con puntualidad inglesa. No es el más discreto de los vehículos, pero después de unas cuantas millas, la oscuridad del desierto es lo único que nos rodea. Parece mentira, pero la interminable ciudad de Las Vegas también tiene un final.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Falta menos de una hora para que amanezca y las instrucciones eran muy claras. Reunirnos en el Red Rock Canyon antes de que el sol se eleve sobre las montañas de Nevada. La carretera termina y el jeep enfila un camino pedregoso.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Más dados a las aventuras urbanas, el equipo de QUESABESDE.COM rememora los mitos sobre los usos que las mafias del juego dan al desierto que circunda Las Vegas. Menos mal que anoche sólo apostamos un par de "pavos", pensamos, mientras sentimos las luces de otro coche siguiéndonos.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Llegamos al punto de encuentro y comprobamos que los datos que nos habían pasado no iban muy desencaminados. Detrás de aquella reunión nocturna en medio del desierto estaban Olympus y sus dos nuevas réflex digitales, la E-410 y la E-510.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Es demasiado temprano para presentaciones y especificaciones. En el fuego ya humea el café, y cada cual -casi un centenar de periodistas- intenta entrar en calor con una taza bien cargada a la espera de que salga el sol.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Las nuevas SLR lucen tímidas en unos cuantos trípodes. Mientras, apostados en las rocas con una SP-550 UZ en las manos, vemos cómo despuntan las primeras luces del día. Un marco inmejorable para poner a prueba el zoom de 18x de esta compacta -las fotos de la luna tienen un aspecto impresionante- y el recién estrenado estabilizador de la E-510.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Pero justo cuando el cañón comienza a teñirse de rojo, caemos en la cuenta de que no estamos en medio de un capítulo de CSI. Quienes nos rodean no son Grisom y sus muchachos, sino unos cuantos vaqueros pertrechados con sombreros de cowboy y pistolas.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Una lástima, teniendo en cuenta los milagros fotográficos que suelen conseguir estos personajes televisivos, capaces de sacar detalles y resolución de la más diminuta de las imágenes. Ahora que lo pienso, usan material de la competencia. No hay sitio para ellos en esta aventura.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Reubicados ya en este improvisado western -en realidad, el Red Rock Canyon es un clásico del cine del oeste-, uno de los vaqueros posa para las fotos, mientras sus compañeros ensillan los caballos y otros preparan el desayuno en el rancho. Huevos, beicon y judías, que son devorados con fruición por los aguerridos y madrugadores aventureros. Nada mejor para empezar bien el día.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Cuando el sol comienza a caer con fuerza, es momento de regresar. La PMA abre sus puertas a las 10:30 de la mañana y queda por delante una larga jornada llena de cámaras y novedades.

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