• Una mirada a la Barcelona de posguerra
  • Los premios World Press Photo vuelven a Madrid presididos por la dura ...
Agenda fotográfica
Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

El hombre, amigo y enemigo del océano

 
24
SEP 2013
Ivan Sánchez   |  Barcelona

La estrecha relación que existe entre los océanos y el hombre. Éste es el leitmotiv de “Planet Ocean”, la exposición que puede verse hasta este domingo en el Museo Marítimo de Barcelona y que cuenta con fotos de Yann Arthus-Bertrand y Brian Skerry. El proyecto, que además de las fotografías incluye una película homónima y varios libros, profundiza en el doble papel que juega el ser humano como elemento de destrucción y a la vez garante de la preservación del mar.

Qué mejor marco que el barcelonés Museo Marítimo para una exposición en la cual el visitante puede observar simultáneamente la fotografía de una anémona y la réplica en la popa de galera Real, buque insignia de Juan de Austria en la batalla de Lepanto. “Planet Ocean” se compone de 36 fotografías en color y a gran formato que se dividen en dos grandes grupos: fotografías aéreas, obra de Yann Arthus-Bertrand, y tomas subacuáticas, firmadas por Brian Skerry.

La muestra nace de la colaboración entre la fundación GoodPlanet, que preside Arthus-Bertrand, y Omega, y ha sido proyectada para dar a conocer la estrecha relación que existe entre los océanos y el hombre.

Yann Arthus-Bertrand

Las imágenes del fotógrafo francés son el contrapunto aéreo a la visión de Skerry

Yann Arthus-Bertrand
Yann Arthus-Bertrand
Yann Arthus-Bertrand
Yann Arthus-Bertrand

La sobrecogedora toma aérea de un atolón de arrecife en Belice convive en esta muestra con un pequeño gobio amarillo escondido en una lata de refresco que yace en el lecho marino

Ambos fotógrafos trabajaron en este proyecto con la doble intención de mostrar la acción del hombre sobre los océanos y resaltar la enorme belleza de los mismos. Así, la sobrecogedora toma aérea de un atolón de arrecife en Belice convive en esta exposición con la superpoblada playa de Ipanema, en Río de Janeiro. O un pequeño gobio amarillo escondido en una lata de refresco que yace en el lecho marino. Es la acción devastadora del hombre frente a las aguas inhóspitas y relativamente vírgenes que aún albergan nuestros océanos.

Y es que ambos escenarios van estrechamente unidos y resulta ya imposible pensar en un océano sano sin la implicación del hombre. En este sentido iban las declaraciones de Roger Marcet, director del museo, el día de la inauguración de la muestra, hace ya tres meses: “Tenemos un marco marítimo muy frágil; o cuidamos los océanos o los perdemos.” La contundente afirmación podría resumir muy bien algunas de las pruebas gráficas que acompañan la muestra y el catálogo, que dejan claro el limitado margen de maniobra y la necesidad imperiosa de actuar de forma inmediata.

Brian Skerry

El fotoperiodista estadounidense se zambulle en el agua para ofrecernos una mirada más cercana al océano

Brian Skerry
Brian Skerry
Brian Skerry
Brian Skerry

Y es que, más allá del hecho de que la superficie terrestre esté cubierta en un 70% de agua, por lo general sabemos bien poco de los océanos. Por ejemplo, que el 70% del oxígeno terrestre tiene su origen en el fitoplancton y que éste es por tanto esencial para la vida en el planeta.

Los números hablan por sí solos si tenemos en cuenta que los arrecifes, pese a representar sólo el 1% del lecho marino, albergan el 34% de la vida marina. El lecho marino no se libra de datos poco halagüeños: podría haber casi tres millones de naufragios yaciendo en él todavía por descubrir. Más descubrimientos aún por venir, si tenemos en cuenta que se estima que tan sólo conocemos un 9% de la biodiversidad marina. Y de toda la superficie oceánica, sólo el 2% está protegida.

Foto: Brian Skerry

Yann Arthus-Bertrand: "Las ballenas y los delfines no son los únicos habitantes de los océanos. Están los ciudadanos de las Maldivas, los pescadores de Papúa Nueva Guinea, los habitantes de Nueva York, Shanghái..."

El medio marino, del que proviene la vida, no es nuestro medio habitual, y la iconografía que tenemos de él es bastante limitada. De esta forma fotografías aéreas con gran ritmo en su composición mostrando puertos industriales, playas masificadas o la superficie marina superexplotada se convierten en impactantes imágenes. Como lo son también las coloridas instantáneas de los arrecifes de coral o un banco de peces cirujano de Aquiles.

En cualquier caso, el propio Arthus-Bertrand deja muy claro en la introducción del libro del que toma el nombre la exposición: “Las ballenas y los delfines no son los únicos habitantes de los océanos. Están los ciudadanos de las Maldivas, en el Pacífico, y los pescadores de Papúa Nueva Guinea, así como los marineros que atraviesan los océanos en sus barcos de pesca […] y los habitantes de ciudades costeras como Nueva York, Shanghái, Rotterdam o Nagoya.

0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar