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Prueba de producto
REVELANDO CON EL TABLET

piRAWnha para iPad: análisis

 
14
FEB 2011

No dispone de cámara y su potencia tampoco permite grandes virguerías al trabajar con imágenes. Pese a ello, desde que el iPad de Apple viera la luz no son pocos los fotógrafos que, atraídos por su enorme pantalla, han intentado acercar este popular tablet al terreno de la imagen. Entre el universo de aplicaciones que se han propuesto una meta similar, piRAWnha es posiblemente una de las que más alto apunta. Con un precio de 8 euros en la App Store, es el primer programa que se atreve con el procesado de fotografías RAW en el iPad. ¿Merece la pena?

Con sus 256 MB de memoria RAM resulta complicado imaginar un iPad lidiando con los pesados archivos RAW que generan las cámaras de última generación. Pese a ello, la firma desarrolladora de piRAWnha, Cypress Innovations, se ha propuesto -y ha conseguido, hasta cierto punto- crear una aplicación centrada precisamente en esta tarea fotográfica y basada en el revelador de código libre DCRaw.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

No parece fácil sortear esta limitación, pero aun así hemos decidido probar suerte y ver qué tal se lleva esta aplicación (en su versión 1.1) con algunas de las compactas y réflex más potentes del momento.

Transfiriendo los RAW
Antes de nada, hay que comprobar si los RAW de nuestra cámara son ya compatibles con el sistema operativo de Mac. Si no es así, fin de la aventura. Si estamos de suerte, y una vez adquirido (8 euros en la App Store) e instalado el programa, toca tranferir al iPad las imágenes en formato RAW que queremos procesar.

Apple iPad Camera Connection Kit
Apple iPad Camera Connection Kit
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Apple iPad Camera Connection Kit
Apple iPad Camera Connection Kit
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Para ello, podemos optar por el Camera Connector Kit que vende Apple por unos 30 euros, y que consta de un lector de tarjetas SD Card y un puerto USB para conectar la cámara o realizar la transferencia desde del ordenador.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pero hay que tener en cuenta que el iPad es bastante quisquilloso con esta tarea. Si transferimos imágenes directamente desde la tarjeta que hemos utilizado en la cámara, ningún problema. Pero, atención: si copiamos los archivos desde el ordenador al directorio raíz de la tarjeta e introducimos luego ésta en el lector SD Card opcional del iPad, es posible que no se detecte ninguna imagen. Incluso respetando la estructura de carpetas que crea la cámara.

Foto: Quesabesde
A través de iTunes también es posible transferir las imágenes en formato RAW al iPad.

Por eso, lo mejor es aprovechar una de las novedades de esta versión 1.1 de piRAWnha: copiar las imágenes a través de iTunes. Pero no mediante el sistema de sincronización de fotografías como parecería lógico, sino con el menú de gestión de aplicaciones que se crea al instalar el programa en nuestro iPad.

Potencia limitada
Superada esta fase y arrancada la aplicación, la primera recomendación es clara: la potencia del iPad es muy limitada, así que mejor cerrar el resto de programas que tengamos abiertos.

Pese a que todo parecía indicar que nos íbamos a tener que armar de paciencia para realizar cualquier tarea con la aplicación, lo cierto es que ha resultado bastante más ágil de lo esperado. Siempre teniendo en cuenta las limitaciones del sistema, claro.

Foto: Quesabesde
piRAWnha nos recibe con un consejo: cerrar el resto de aplicaciones del iPad.

Por ejemplo, cargar un RAW de 20 MB generado por la Nikon D7000 (16 megapíxeles) no requiere más de 15 segundos. Algo menos si recurrimos al archivo de una compacta de 10 megapíxeles como la Canon PowerShot G12.



Un paseo por los distintos menús de piRAWnha.

El truco está en que la previsualización con la que se trabaja es en realidad un JPEG en baja resolución (25% del tamaño real, apuntan los datos oficiales), con lo que desgraciadamente no cabe esperar mucho detalle al ampliar una zona concreta de la imagen.

Foto: Quesabesde
Pantalla de carga de archivos de piRAWnha.

Tampoco es que trabajemos a ciegas, pero controlar el nivel de detalle que se consigue con los diferentes ajustes de nitidez del programa es casi imposible. Definitivamente, piRAWnha no está pensado para este grado de finura.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La limitada resolución de las imágenes sobre las que se aplican los ajustes queda patente al ampliar una zona.

Y por si alguien tiene curiosidad, hemos probado con un RAW de nada menos que la Pentax 645D. Como era de esperar, el programa no ha podido con sus 40 megapíxeles y los 40 MB del archivo.

A procesar
Pese a todos estos impedimentos, las herramientas que ofrece la aplicación antes de convertir el RAW en un JPEG no están nada mal. Además de lo básico (exposición, balance de blancos, brillo, tinte, saturación, gamma...), también disponemos de un ajuste para reducir el ruido (con niveles de 0 a 10), otro para el enfoque con valores predeterminados (web, retrato, suave...) y escalados en siete niveles.

Foto: Quesabesde
Pantalla general de piRAWnha con todo sus ajustes.

También resultan útiles el histograma, el control de contraste (bastante más sofisticado que en el resto de parámetros) y la posibilidad de ajustar el punto blanco y negro de la imagen. Del mismo modo, se ofrece una herramienta para trabajar sobre las zonas más brillantes que funciona bastante bien a la hora de recuperar información.

Foto: Quesabesde
El programa permite elegir diferentes niveles de enfoque para aplicar a la imagen.

La manejabilidad se ha intentado cuidar con algún que otro atajo bastante útil: con dos toques sobre la pantalla se deshace el último paso realizado y con tres se vuelve a la imagen en su estado original.

Del mismo modo, también es posible guardar los ajustes realizados sobre una imagen y aplicarlos a la siguiente. Algo especialmente útil cuando toca procesar un conjunto de fotografías tomadas en circunstancias similares.

Tampoco faltan las malas noticias, claro. De entrada sólo podemos trabajar con el iPad en vertical, puesto que la interfaz del programa no gira automáticamente al colocar el dispositivo en posición apaisada.

Foto: Quesabesde
Entre las opciones tampoco faltan los ajustes de balance de blancos y tono de la imagen.

Se echa de menos también algo tan elemental como la posibilidad de recortar y reencuadrar la imagen. Afortunadamente, esta opción ya figura en la lista de mejoras previstas para la futura versión 1.2, al igual que la de exportar en formatos diferentes a JPEG.

En cualquier caso, no viene mal tener a mano ciertas dosis de paciencia. Y es que algunos de los ajustes que se realizan sobre la imagen (exposición, contraste...) requieren casi 10 segundos de espera hasta que uno pueda ver el resultado.

Los resultados
A pesar de lo dicho, en general no nos podemos quejar demasiado de la agilidad de la aplicación. La exportación de una imagen requiere algo más de un minuto, tiempo durante el que el programa permanece bloqueado, eso sí.

Foto: Quesabesde
Panel general de opciones.

Las fotografías JPEG resultantes van a parar directamente a la galería de imágenes del iPad. Por cierto, esta versión 1.1 también permite procesar archivos JPEG, cuando la primera edición del programa sólo era capaz de trabajar con RAW. Claro que, como ocurre en cualquier programa de edición, en estos casos muchos de los ajustes (exposición, balance de blancos...) son desactivados.

Foto: Quesabesde
Aunque también se puede trabajar con fotografías en formato JPEG, muchas de las opciones más interesantes quedan desactivadas.

El tamaño final del archivo respeta las dimensiones originales si se trata de imágenes de menos de 15 megapíxeles. Si no es así puede que nos llevemos una desagradable sorpresa: el tamaño se reduce a una cuarta parte (la mitad de cada uno de los lados) de las dimensiones del RAW cargado.

Foto: Quesabesde
Las imágenes se añaden a la cola para ser procesadas de forma conjunta.

Así, nuestra enorme fotografía tomada con una Nikon D7000 ha quedado reducida a un JPEG de 2474 x 1640 píxeles. Puesto que el problema parece ser la falta de potencia del iPad, ¿por qué no se ha mantenido en estos casos el tamaño máximo de exportación de 15 o por lo menos 10 megapíxeles?

¿Merece la pena?
Por si a estas alturas no había quedado claro, piRAWnha no es una especie de Adobe Lightroom o Apple Aperture para el iPad. Se trata de un programa mucho más sencillo que en gran medida llega condicionado por las limitaciones de memoria y potencia de este tablet.

Cabe confiar, por tanto, en que la llegada del esperado iPad 2 abra la puerta a una futura edición de este programa que dé más juego. De momento, la versión 1.2 ya promete algunas mejoras imprescindibles (como el recorte de la imagen) y otras que serán de agradecer (exportar en diferentes formatos, ajuste fino del balance de blancos sobre una zona...).

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

De todos modos, no podemos olvidar que ahora mismo el mayor enemigo de esta aplicación está en las propias cámaras. Y es que muchos de los últimos modelos del mercado (al menos las SLR de gama media) ya incluyen entre sus opciones la posibilidad de procesar un RAW aplicando algunos ajustes.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Teniendo claras estas limitaciones, lo que ofrece piRAWnha a cambio de esos 8 euros nos parece correcto. No se convertirá en nuestro revelador de cabecera, pero en exteriores puede sacarnos de algún apuro e incluso integrarse en el flujo de trabajo de los adictos al iPad que no quieran cargar siempre con un portátil.

Nota: las tarjetas de memoria que aparecen fotografiadas en este artículo han sido cedidas por SanDisk como parte de un acuerdo publicitario alcanzado entre esta compañía y QUESABESDE.COM.

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