Crónica
PHOTOKINA 2006: CRóNICA

Tras el cristal

 
29
SEP 2006
Iker Morán   |  Colonia

Es curioso el mercado fotográfico. Más allá de los extraños personajes que nos vamos encontrando por el camino, el comportamiento general achacable a la suma de varios actores es, cuando menos, curioso.

Es posible que en otros sectores las cosas funcionen con similares reglas y locuras, e incluso sería tentador asimilar este mercado al de la electrónica de consumo.

Pero me comentaba hace unas semanas alguien que lleva a cuestas bastantes más Photokinas que un servidor que, afortunadamente, las cámaras fotográficas siguen estando tocadas por cierta magia. La suficiente, decía, para que, a diferencia de un DVD o un MP3, se incluyan en los testamentos o pervivan de generación en generación.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
La Fujifilm FinePix S5 Pro, una de las pocas sorpresas que ha deparado esta edición de Photokina.

Así que, alejado el vicio de la generalización por la voz de la experiencia, centrémonos en lo que conocemos. Y lo que sabemos es que las vitrinas han sido las grandes protagonistas de esta edición de Photokina a la que ya sólo le queda enfrentarse con las avalanchas del fin de semana.

Cuatro personas desplazadas hasta aquí, unos cuantos miles de kilómetros, jornadas maratonianas y una cobertura periodística que, como siempre, pretende ser lo más profesional posible... y nos encontramos delante de un cristal lleno de promesas. Nos reíamos, por no llorar, mientras cenábamos -nada de canapés, esta vez- y nos dábamos palmaditas en la espalda por el trabajo hecho.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Las Sigma SD14 y DP1, la segunda de ellas todavía en estado prototípico.

Estuvimos en la PMA de Orlando, y allí ya hablamos de la feria de las promesas. Pásese usted en Otoño por Colonia, a ver si allí le pueden decir algo más, nos sugerían cual funcionario que te envía a la ventanilla 2. Y aquí estamos, y entre titulares suculentos, algunos se han quedado en promesas renovadas o prisas de última hora.

Y, lo más curioso, es que es el propio mercado quien retroalimenta este ritmo que parece que también a él le cuesta soportar. Los fotógrafos sobrevivían con sus cámaras que duraban unos cuantos lustros y, de repente, entre la resolución, la pantalla y el GPS tridimensional incorporado, resulta que los modelos caducan -con suerte- a los nueve meses.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Prototipos de los nuevos objetivos ultrasónicos de Pentax, junto a la recientemente presentada K10D.

Costó acostumbrarse, pero al final han conseguido que nos volvamos adictos al frenesí. Usuarios y prensa siempre queremos más, y cuando se trata de cámaras réflex, la histeria se desata con mayor intensidad.

Llega Photokina y hay que presentar algo. Así se ha acostumbrado el público que antes veía con parsimonia cómo un modelo duraba varias ediciones sin que nadie se tirara de los pelos o comenzara a escribir epitafios. El problema es cuando no se llega a cumplir esos mismos calendarios que, de uno u otro modo, el propio mercado ha instigado.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
El molde de la futura réflex de gama profesional de Olympus, realizado artesanalmente en madera.

Es entonces cuando se plantean dos opciones: no presentar nada y silbar distraídos, arriesgándote a que los rumores y las malas lenguas te conviertan en carne de cañón, o -¡tachán, tachán!- la vitrina mágica.

Basta colocar un futuro proyecto, la promesa de un desarrollo o las ópticas que aún no están listas bajo un cristal para que a la prensa especializada y a los usuarios más adictos se nos calme el síndrome de abstinencia al menos durante un par de semanas.

Después, si no antes, volverán a la carga los rumores entre las primeras pruebas del material que sí estaba listo para enfrentarse a la siempre intensa campaña de Navidad en los escaparates.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
La majestuosa catedral de Colonia, vista desde el recinto ferial de Photokina.

La Sigma DP1, la Pentax 645D, el molde de la futura SLR de Olympus, la Fujifilm FinePix S5 Pro, las ópticas ultrasónicas de Pentax... o las siempre esperadas nuevas réflex profesionales de Nikon y Canon son, a su modo, protagonistas de esta edición de 2007.

Habrá que ir pensando en hacer las maletas para volver a casa. Y esperar que, allá por marzo del próximo año, cuando la feria PMA convierta Las Vegas en el nuevo epicentro fotográfico, todos estos proyectos hayan conseguido ya romper su caparazón de cristal.

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