| Por Eduardo Parra.- No sé si es cosa mía o no, pero tengo la sensación de que PHotoEspaña ha pasado este año con más pena que gloria. Ahora que ha terminado, y aún con el cadáver caliente, podemos hacer unas cuantas consideraciones (una vez muerto, las heridas ni duelen ni sangran).
Dice un teletipo de la agencia de noticias Europa Press que en las 62 exposiciones se han acercado medio millón de visitantes. ¿Muchos? ¿Pocos? Si hacemos como hacen en las manifestaciones políticas, habría que coger las cifras de la organización y dividirlas, por lo menos, por cinco. Pero como nos faltan los datos de la policía, nos creeremos eso del medio millón.
A pesar de ese medio millón de
visitantes, PHotoEspaña ha
pasado desapercibida
Decía que PHotoEspaña, a pesar de ese medio millón, ha pasado desapercibida. Y lo digo porque en los medios de comunicación apenas si se ha hablado de ella. En QUESABESDE.COM le hemos dado una razonable -opino- cobertura, pero eso no es sinónimo de nada; es como decir que en el As se habla del Mundial o en el Vogue de la Pasarela Cibeles.
Lo que la gente profana -fotográficamente hablando- lee son los medios generalistas, los diarios gratuitos camino del trabajo, las noticias después de comer, el boletín informativo de la radio mientras hace deporte… y las menciones a PHotoEspaña han sido ahí bastante escasas y basadas en el recurrente copiar y pegar de las notas de prensa.
PHotoEspaña falla en varios aspectos
fundamentales, y el primero de ellos
es la comunicación, la prensa
Aparte del eterno problema del concepto fotográfico que tiene PHotoEspaña -tan legítimo como discutible-, el festival falla en varios aspectos fundamentales. El primero de ellos, la comunicación, la prensa.
A pesar de que QUESABESDE.COM es un medio dedicado a la fotografía y cuenta con un considerable número de lectores, la organización de PHotoEspaña no nos ha mandado ningún tipo de información previa al certamen.
Solicitamos en persona una entrevista con algún responsable del evento, y a día de hoy no hemos obtenido aún ni una mísera respuesta. No se nos convocó para conocer los ganadores del concurso celebrado y la información del número de visitantes la hemos recibido a través de agencias.
Aun contando con acreditación,
nos fue imposible cubrir
varias exposiciones
A todo ello se añaden los problemas que hemos tenido para cubrir algunas exposiciones. A pesar de contar con una acreditación expedida por PHotoEspaña -que en teoría nos facilitaba el trabajo-, nos fue imposible cubrir las exposiciones del Círculo de Bellas Artes, de la Fundación Telefónica y la de Ramon Masats, en la Fábrica de Tapices…
Enviamos varios correos pidiendo autorización para poder hacer fotografías en las exposiciones -a pesar de estar acreditados- y ni siquiera hemos obtenido una negativa. Nada de nada. Ni del Ministerio de Cultura -que autorizaba a la Fábrica de Tapices-, ni del Círculo de Bellas Artes, ni de la Fundación Telefónica.
Tras una bronca, nos dijeron desde PHotoEspaña que se pondrían en contacto con nosotros para solucionar estos problemas. Y de contacto, al final, nada de nada.
El certamen sigue pareciéndome
demasiado elitista y muy poco
cercano a la calle
Prensa aparte, PHotoEspaña sigue pareciéndome ciertamente demasiado elitista y muy poco cercana a la calle. Aunque este año había exposiciones que podríamos definir de convencionales -la de AFP en el Museo de Ciencias Naturales o la de Masats, por ejemplo-, la tónica sigue siendo el arte -y mejor no hablemos del videoarte- y la fotografía experimental.
Me pueden decir que técnicamente la foto es perfecta -que no lo niego-, pero ver una imagen de una isla, de una serpiente jugando con muñequitos de Star Trek o de un punto negro en una escalera… Debe ser sólo cosa mía, pero es un poco decepcionante.
Recuerda todo esto al cuento del traje nuevo del emperador, en el que todo el mundo decía ver el traje inexistente por miedo a quedar en ridículo. Uno puede -no es la primera vez que lo digo- hacer una foto a las sobras de comida, copiarla a dos por dos metros y hacer arte. Mientras tanto, cientos -miles- de fotógrafos anónimos pululan por la red en sus fotoblogs, realizando auténticas obras maestras por amor al arte, con vocación y talento.
Mientras tanto, miles de fotógrafos
anónimos pululan por la red con
auténticas obras maestras
realizadas por amor al arte
El día de la inauguración de PHotoEspaña, en el Jardín Botánico, no apareció la Ministra de Cultura*, aunque estaba invitada. Tampoco había gente de la calle, fotógrafos sencillos. Todo era una mezcla extraña de gente "cool" y nuevos pijos con gafas de pasta que creen que hacer una foto con una Hassel a un euro dentro de una copa de agua para luego decir que es una reflexión sobre la economía sumergida es ser buen fotógrafo.
El que quiera reflexionar sobre el mundo, que lea a Mafalda.
*Nota de la Redacción: la Ministra de Cultura, Carmen Calvo, no asistió a la inauguración de PHotoEspaña 2006 porque ingresó de urgencia para ser intervenida en una operación ginecológica. Pedimos disculpas en nombre del columnista por si su comentario ha dado lugar a interpretaciones erróneas.
La columna de opinión "Enfoque diferencial" se publica, normalmente, el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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