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Prueba de producto
Petzval de Lomography
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Petzval de Lomography: prueba de campo

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DIC 2014
Texto: Iker Morán  |  Fotos: Álvaro Méndez

Fue una de las ópticas más populares del siglo XIX, tal y como recordaban desde Lomography hace ya meses cuando buscaban financiación para resucitar -con la ayuda de Zenit- el objetivo Petzval. Fabricado en latón, ofrece una focal de 85 milímetros y una luminosidad de f2.2, es compatible con cámaras réflex de película y digitales de formato completo, y se presenta en versiones con montura para Nikon y Canon. Y ni cortos ni perezosos hemos decidido ponerlo a prueba con una Nikon D810.

Y es que no estamos ante uno de esos juguetes de Lomo que tanto triunfan en los escaparates, sino ante un señor objetivo. Por prestaciones, diseño, peso y –atención- también por precio: unos 550 euros cuesta la versión con acabados en latón, mientras que para el modelo pintado en negro que hemos estado probando la cifra asciende a 650 euros. Puede que asuste un poco al principio, pero si pensamos en el precio de un 85 mm f1.4 para formato completo, la cifra ya sorprende menos.

Cambiar el diafragma a mano

Pero en realidad tampoco tiene mucho sentido esa comparación, porque este Petzval es algo diferente, tal y como demuestra ya a primera vista. Si su diseño (puesto al día respecto al modelo original de 1840, pero tampoco demasiado como para perder la esencia) sorprende, el sistema para cambiar los diafragmas no se queda atrás.

Y es que se trata de un mecanismo manual, entendido ello de la forma más literal posible: el objetivo viene acompañado de un juego de diafragmas metálicos que iremos insertando en la ranura correspondiente según la apertura con la que queramos trabajar.

Original de 1840 y rescatado ahora por Lomography con la colaboración de Zenit, el Petzval está construido en latón y usa diafragmas metálicos que deben insertarse en una ranura

petzval de lomography
Petzval de Lomography
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Más complicado que dar con la exposición es acertar con el enfoque, regulado de forma muy precisa mediante una rueda lateral

Ni que decir tiene que aquí todo es manual, así que tocará tirar de fotómetro u ojímetro, o de ese sistema tan actual de prueba-error para dar con la exposición correcta en cada escena. Un buen ejercicio para recordar aquella regla conocida como sunny 16.

Pero más complicado que dar con la exposición es, sin duda, acertar con el enfoque. Aunque el sistema utilizado es muy preciso gracias a una rueda lateral, no resulta nada sencillo clavar el punto de foco por muy buenos que sean el visor y nuestra vista. Sobre todo si trabajamos con diafragmas muy abiertos y la profundidad de campo es mínima.

petzval de lomography
Petzval de Lomography
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
petzval de lomography
Petzval de Lomography
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La solución pasa por recurrir a la previsualización en pantalla y la ayuda al enfoque para acercar la imagen. O mejor aún: activar el sistema de focus peaking si nuestra cámara dispone de él. Desgraciadamente no es el caso de la D810 de Nikon, así que entre eso y trabajar a pulso nos hemos topado con un alto porcentaje de muestras en las que el enfoque no es tan bueno como nos gustaría.

Un rápido vistazo por la red, por cierto, demuestra que no somos los únicos que lo han pasado mal para conseguir fotos enfocadas. Como suele decirse, el que no se consuela es porque no quiere.

Bokeh marca de la casa

Pero tampoco son el enfoque y sus dificultades lo que hace especial a este 85 milímetros, sino el bokeh tan característico que ofrece. Basta echar un vistazo a las muestras para entender de lo que hablamos. Más allá de conseguir prácticamente barrer el fondo y separar mucho los planos, ese aspecto circular de la forma desenfocada es la firma de este Petzval.

Muestras: Petzval
Fotografías realizadas con un objetivo Petzval de Lomography montado en una Nikon D810
fotografías realizadas con un objetivo petzval de lomography montado en una nikon d810
fotografías realizadas con un objetivo petzval de lomography montado en una nikon d810
fotografías realizadas con un objetivo petzval de lomography montado en una nikon d810
fotografías realizadas con un objetivo petzval de lomography montado en una nikon d810
fotografías realizadas con un objetivo petzval de lomography montado en una nikon d810
fotografías realizadas con un objetivo petzval de lomography montado en una nikon d810

Más allá de barrer el fondo y separar mucho los planos, ese bokeh tan característico es la firma del Petzval

Un efecto exclusivo (sí, se puede lograr algo parecido con Photoshop, pero no hablamos de eso) y que tanto en fotografía como en vídeo lo convierte en una pieza única del escaparate. Es sobre todo apreciable con las aperturas máximas, hasta el punto de ser casi excesivo a f2.2 y f2.8 porque la profundidad de campo es mínima.

También condiciona bastante el encuadre, porque si estamos pensando en un retrato (que ésa es su especialidad) casi nos obliga a situar el sujeto en el centro para que el efecto luzca en todo su esplendor.

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Diafragmas en la mano

Además del juego de diafragmas que viene incluido con el objetivo, por 25 euros podemos comprar un set creativo que nos permite moldear el bokeh con forma de estrella, por ejemplo

petzval de lomography
Petzval de Lomography
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Petzval de Lomography
Álvaro Méndez (Quesabesde)
petzval de lomography
Petzval de Lomography
Álvaro Méndez (Quesabesde)
petzval de lomography
Petzval de Lomography
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pero si conseguimos dar con un punto de foco, descubriremos que la óptica es capaz de ofrecer una nitidez considerable, incluso con la máxima apertura y usando una cámara tan exigente en resolución como esta Nikon. Entre otras cosas porque aquí no hay que preocuparse por los bordes.

Además, de forma opcional se vende un juego de diafragmas creativos (cuesta 25 euros) que permiten moldear el bokeh con forma de estrella, gotas o hexágonos. El efecto, sin ser ninguna novedad, es muy interesante, aunque necesitaremos un punto de luz en el fondo y un elemento enfocado en primer plano para que se aprecie bien.

Una pieza única

Es verdad que la filosofía de experimentar con la fotografía de Lomo está muy presente en este Petzval. Pese a ello, éste es un producto serio, muy bien construido y en el que se deja sentir la mano de una firma histórica como Zenit.

petzval de lomography
Petzval de Lomography
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Las dos versiones en las que está disponible este Petzval.

Aunque no es un objetivo fácil, los resultados que permite obtener son espectaculares y ofrecen algo distinto

Trabajar con él no es fácil, y enfocar tampoco. Pero cuando lo conseguimos los resultados son bastante espectaculares, tanto por la nitidez de las imágenes como sobre todo por ese efecto único que consigue precisamente eso que muchos fotógrafos están buscando: hacer algo distinto.

Visto así no nos parece una inversión descabellada. Aunque, puestos a ser diferentes, nos quedamos con la versión de latón, que luce más y encima cuesta 100 euros menos.

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