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OpiniónContando píxeles

Perder el tren

 
18
MAY 2009

Con las nuevas Sony Alpha puestas ya bajo los focos -para tenerlas entre las manos habrá que esperar aún un par de días-, llega el momento de repasar la hoja de prestaciones y comprobar si las recién aterrizadas A230, A330 y A380 cumplen, al menos sobre el papel, lo que se esperaba de ellas.

Si perdemos de vista el estilizado diseño, el trabajo es bastante rápido. Y es que revisar las prestaciones del nuevo trío provoca una fuerte sensación de déjà vu.

Sony empezó su carrera réflex con mucha energía, pero últimamente ha optado por un perfil más conservador

Por la denominación ya queda claro que no se trata de un salto menor, pero, ¿justifica un diseño más vistoso, un conector HDMI y una renovación de los menús una actualización de este tipo? Desde un punto de vista meramente técnico, la respuesta parece evidente.

Pero estoy convencido de que cuando una multinacional como Sony hace un movimiento de este tipo hay detrás unos cuantos genios de mercado que, aunque no se hayan acercado nunca a una SLR, están seguros de conocer al dedillo los gustos, las preferencias y los vicios de cada uno de nosotros.

Así que, concedido el beneficio de la duda -después de todo, a quien no le gusten las nuevas líneas puede aprovechar para conseguir los modelos anteriores a un precio aún más apetecible-, la pregunta del millón es: ¿qué ha pasado con el vídeo?

Cierto que hace un año esta cuestión hubiera sonado un poco absurda o fuera de lugar. Pero no es menos cierto que dentro de nada resultará poco menos que impensable concebir una SLR sin vídeo. Guste o no.

Si se trata de amortizar aún más el proyecto de las series A200 y A300 añadiendo ahora un par de detalles de diseño, estupendo. Sobre todo porque los precios de Sony para esta nueva gama también serán -cabe deducir- de derribo.

La A330 es una de las tres réflex que Sony ha presentado esta mañana.

No hace falta vídeo ni muchas tonterías para triunfar. Es cierto. Y si no, que se lo digan a Nikon, que sigue vendiendo la D40 a precio de saldo por todas las esquinas.

Pero más allá del puntual éxito de cara a la campaña veraniega y dando por hecho que Sony acabará incorporando tarde o temprano la grabación de vídeo en sus réflex, me pregunto si no hubiera sido esta renovación estética una buena ocasión para no perder el tren.

Y es que, aunque Sony empezó su carrera réflex con mucha energía y argumentos que por aquel entonces olían a nuevo -como la estabilización mecánica o la limpieza del sensor-, últimamente ha optado por un perfil más conservador.

Todas las firmas acaban por incorporar las funciones que ofrece la competencia, como la grabación de vídeo

Tal vez se trate de remarcar esa idea de seriedad con la que la compañía se ha tomado su aventura fotográfica pese a ser -entre comillas- novata en estas lindes.

Así que mientras los viejos rockeros como Nikon y Canon andan desmelenados apostando por prestaciones que hasta antes de ayer eran consideradas como "gadgets" menores, Sony ha decidido seguir su propio ritmo y dar la espalda -por ahora- al vídeo.

Es curioso, porque parecía que con el tema del Live View -una moda a la que Sony fue la última en apuntarse- la lección había quedado bastante clara.

Pasó con la previsualización y con la limpieza del sensor, y pasará con el vídeo. Tarde o temprano todas las firmas acaban por incorporar las funciones que ofrece la competencia. Las consideren o no útiles, es una simple cuestión de completar los huecos de la hoja de especificaciones y, de paso, desarmar a los competidores en el escaparate.

Sea en una próxima estación o en otra más lejana, Sony se acabará subiendo al tren del vídeo

Mejor hacer las cosas tarde y bien, apuntan los defensores de las Alpha apoyándose en ese sistema Quick AF Live View que fue el último en llegar pero aportó algo interesante a lo que ya existía.

Y algo de razón no les falta. El problema es que el comprador -ese bicho un poco raro y exigente-, puesto a romper la hucha, puede sentir la tentación de caer en los brazos de quien ofrece más por el mismo dinero. Vaya o no a utilizar ese plus, claro.

Seguro que está todo atado y bien atado y Sony se guarda ya en la recámara una A800 -es un decir- con la que estrenar la grabación de vídeo por todo lo alto. Pero con esta A380 -gama media, asequible y bastante completa- la firma ha perdido una ocasión magnífica para no volver a ser la última.

Porque, sea en una próxima estación o en otra más lejana, lo que es seguro es que Sony se acabará subiendo al tren del vídeo.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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