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Entrevista
PEPE CASTRO, FOTóGRAFO

"Si el resultado final no se parece a la realidad, no es un buen retrato"

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Foto: Pepe Castro
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NOV 2015
Eduardo Parra   |  Madrid

Pepe Castro está a punto de presentar su libro de retratos. La cafetería de un centro comercial de Madrid se convertirá en nuestro improvisado reservado, y las largas comidas que el fotógrafo dedica a sus retratados en "Faces Book" (víctimas, como él los llama) para conocerles antes de retratarles con su Hasselblad se reducirán ahora a 20 minutos frente a un café y una sencilla réflex. Nos sentimos como el cocinero que le sirve la comida al chef Chicote. “Yo he comido con Chicote, y a él se atreven a hacerle la comida.” Pues al tema.

La foto de portada de tu libro “Faces Book” es un autorretrato. ¿Es que nadie se ha atrevido a hacértela?

La verdad es que yo tenía pensado poner otra portada. Mi idea era un collage de algunos retratos o una parte de alguno de ellos. Han sido los de la editorial los que decidieron poner una foto mía. Ellos vieron esta foto, que es la que tengo de perfil en mi página de Facebook, y como la tenía en alta... A mí me da apuro verme en la portada. Hubiera preferido que se viera mi trabajo en lugar de vérseme a mí, pero casaba también con el libro, los retratos de autor, el autor... Querían que la foto fuera del autor.

¿Por qué un libro si en tu web esta prácticamente todo lo que cuentas en el libro?

De hecho en la web hay más que en el libro. En el libro no me caben físicamente todos los retratos porque por paginas era imposible. Lo que pasa es que un libro es una cosa distinta. La web puedes visitarla en cualquier momento. Sin embargo el libro es algo físico que puedes llevarte, y parece como que el autor forma parte de la familia. Es una forma diferente de entrar en las casas.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

El libro es una colección de retratos de autor. Sin embargo, en él dices que cada retrato es un trabajo al 50% entre el fotógrafo y el fotografiado.

Si haces arquitectura o fotografía de interiores, no necesitas una complicidad. Si haces moda, sí, pero tampoco tanta como con el retrato. Si haces algo inerte como un bodegón, te puedes sentar tomando una cerveza y esperando el momento en que te apetezca hacer la foto. En el retrato, no.

Aquí tienes un tiempo marcado, tienes delante una persona a la que estás enfocando a muy corta distancia y que se pone nerviosa si tú estás nervioso. Necesitas una compenetración y una colaboración. Mi trabajo es hacer que él se sienta realmente cómodo para que el retrato salga bien. Llevarles a ese punto donde ellos también puedan interactuar conmigo, y por eso digo que esto es un fifty-fifty.

Foto: Pepe Castro

En ese proceso de la búsqueda de la complicidad, ¿se incluye esa comida que explicas en casi todos los retratos?

Es parte de mi protocolo de trabajo. No siempre es posible porque por agenda tengo 15 o 20 minutos, y entonces no da tiempo a este previo, pero habiendo tiempo prefiero allanar el terreno, que la persona a la que voy a retratar me conozca bien a mí, crear ese clima [de complicidad]. Y al mismo tiempo voy indagando sutilmente si tiene algún tic, dónde es mejor colocar la luz...

También hablas en tu libro de la parte psicológica del retrato.

En el retrato, sí. Si es otra disciplina no necesitas psicología. Tú tienes que ser capaz de mantener durante el tiempo que dure la sesión ese clima de complicidad. Si tú aburres al que tienes enfrente o no haces más que disparar, a los diez minutos te dice que se quiere ir. Hay que saber llevar el clima de la sesión al punto adecuado y saber cómo está ese día para interactuar con él.

Foto: Pepe Castro

Entonces, ¿tomas tus fotografías y de paso charlas o charlas y de paso fotografías?

Durante la sesión nuca dejo de hablar. Es decir, nunca dejo que la conversación se rompa, porque si eso ocurre parece que solo he venido a hacerle una foto, sin más interés. Yo, de cada sesión, casi siempre termino haciendo un amigo.

¿Y cómo se consigue sacar fotos a todas esas personas? Porque en tus textos parece que es algo sencillísimo.

Es dificilísimo, sobre todo empezar, porque si metes la pata en las primeras fotos se rompe el encanto y no sigues trabajando. Además, es difícil encontrar huecos en las agendas de gente que está trabajando y que tiene una agenda complicada.

faces book
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Y Rubalcaba te dijo que no…

Lo de Rubalcaba fue un poco una trampa. Yo lo tenía todo preparado y montado en Radio Nacional para ver si podía retratarle [sin haberle avisado], y me dijo dándome la mano que no, que no le gustaban las fotos. Yo no le solté la mano, mirando a todo el equipo que ya estaba listo, y al final me dice: ‘¿Cuánto tiempo necesitas, Pepe?' Le dije que cinco minutos, y después de la entrevista me los dio.

¿Y tanto esfuerzo para…?

El fin, a priori, es el retrato, que es mi pasión. Yo retrato a personas conocidas, que es lo que más se ve, pero también a personas desconocidas. El fin era tener una colección de buenos retratos para satisfacción personal, de personajes de la cultura y sociedad de mi época. Hay incluso algunos que he buscado porque en mi niñez me han hecho pasar ratos agradables, como Fofito o Tony Leblanc. Empezó siendo una motivación personal y ahora mi afán es tener de verdad un buen trabajo.

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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Algo especialmente reconocible de tu trabajo es esa iluminación. ¿La llevas planeada de casa?

No porque nunca sé lo que me voy a encontrar, ni con el personaje ni con el sitio. Si me citan en un camerino yo no sé cómo es ni si me va a caber una ventana [de luz]. No sé qué ropa va a llevar puesta ni cómo va a ir peinado. Me tengo que buscar la vida para iluminar, y es algo que me motiva muchísimo. Empecé haciendo los retratos en mi estudio, pero ahora lo que me gusta es desplazarme a los sitios para encontrarme en cada retrato una dificultad diferente. Los retratos son similares siempre, pero cada uno con sus particularidades.

¿Has desterrado el estudio fijo para siempre?

Desterrarlo no, porque a veces no hay más remedio, pero prefiero sentarme en un café y luego ir a su oficina o su casa. Ellos están más cómodos, y a mí me da ese plus de dificultad que te da la vida.

Foto: Pepe Castro

¿Cada personaje tiene una solo foto perfecta o hay más de una por sesión?

De cada sesión para mí siempre hay una foto perfecta. A lo mejor con el tiempo, si revisas, encuentras otra, pero yo cuando voy a una sesión voy a por un retrato, tire 50, 30 u 86 fotos. Una cosa que digo a mis alumnos siempre es que si terminan de hacer una sesión de retratos y sacan 20 fotos, están diluyendo el trabajo. No queda constancia de algo bueno; queda algo de una sesión que parece un book. Si tú buscas retratos de Goyo Jiménez hechos por Pepe Castro, verás solo uno. Y tengo más. Pero ese va a ser el retrato de Goyo Jiménez que ha hecho Pepe Castro. Si pongo más, se diluye.

¿Y siempre quedan contentos con tu elección?

Muchas veces no. Bueno, no tantas. En el retrato el primer enemigo que tienes es el retratado. Nadie se ve como es. Yo el primero. Eso hay que aprender a asumirlo, pero es que el buen retrato no es el que el retratado dice que es el bueno, porque él siempre va buscando verse como él cree que es o con la sonrisa que a él le gusta. Eso no es lo bueno, porque entonces siempre sería el mismo retrato. De hecho la mayoría de los retratos que tienen [los famosos] en redes casi siempre buscan el mismo perfil, la misma sonrisa... Cada día tiene su retrato, y el retrato de autor lo tiene que elegir el autor.

Foto: Pepe Castro

Pepe Carabias, sin embargo, se mostró contrario a que le retocases las ojeras.

A Pepe Carabias cuando le enseñé la foto y le dije “mi trabajo es así, tú ya lo sabías”, él me dijo: “Las ojeras son mías.”

¿Estás, pues, contra el retoque?

Estoy en contra del mal retoque. Photoshop es un caballo de carreras, es un Ferrari. Si tú no sabes pilotarlo, se te va de las manos y te sales en la curva. Tú en moda le das un retoque que incluso puede que ni se reconozca a la modelo. Eso son cosas de la producción. Pero en un retrato, si el resultado final no se parece a la realidad, para mí no es un buen retrato.

En el retrato de Arévalo indicas que te hiciste un selfie con él. Yo te hacía, no sé porque, un antiselfies total.

No estoy en contra de ningún tipo de fotografía. Solo estoy en contra del intrusismo en la fotografía. Hay grandes exposiciones girando por todo el mundo tomadas con un iPhone. Hay blogs de cualquier tipo de cámara. En contra de ninguna, y de los selfies tampoco. Casi todas mis sesiones acaban con un selfie.

Foto: Pepe Castro

Pero tú eres de formato medio. ¿Por qué?

Principalmente porque el formato medio te da calidad y un tamaño muy grande, y cuanto más grande es el archivo, más fácil es si en un futuro tengo que hacer una copia grande, una exposición, algún detalle... Empecé con Canon y luego me pasé a Hassel, y quiero ser fiel en la medida de lo posible.

También le eres fiel al fondo blanco y al fondo negro. ¿Te decides por alguno?

Es una cuestión de sentimientos. Llegar al sitio y lo que te pida el cuerpo. Y muchas veces es por la propia persona. Yo tiendo al negro, porque aísla mucho más al personaje, pero es verdad que el blanco da mucho aire, mucha amplitud. Elegir blanco o negro así porque sí no es posible.

¿Diafragma cerrado o abierto?

Por el tipo de retrato que hago, la óptica que uso y la distancia con el retratado, de f8 a f11. Pero cada uno tiene que encontrar su diafragma.

Foto: Pepe Castro

¿Luz frontal o lateral?

Frontal casi nunca. Me gusta dar profundidad con la luz lateral.

¿Paraguas o softbox?

Siempre que puedo, softbox. La luz es más controlable y más suave, pero en ocasiones el softbox literalmente no cabe.

¿Atrezo sí o no?

Prefiero que no, pero a veces sí lo uso para relajarle o para poner al personaje en situación.

¿Maquillaje o cara lavada?

Prefiero cara lavada, y en el caso de las mujeres, que se den un poco de base no me importa.

Esta pregunta sin duda no es la más original, pero no me resisto: ¿quién te queda por retratar?

Muchísima gente. La agenda no para de crecer, y a lo mejor empiezo a explorar otro campo que no sea el del espectáculo. Pero me quedan por retratar, y ya los he perdido, a los que ya no están.

Y esta seguro que no te la esperabas: ¿blanco y negro o color?

Para el retrato, 90% blanco y negro.

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