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Con texto fotográfico

"Estos niños me regalaron la mejor despedida de aquel lugar" Pep Ávila

 
Foto: Pep Ávila
3
JUN 2010
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Moda y publicidad tienen con el fotoperiodismo un denominador común en el fotógrafo barcelonés Pep Ávila. Tras más de 20 años de profesión, inició una labor altruista que le ha llevado en varias ocasiones a colaborar con distintas ONG. Las fotografías de Vedanthangal, en la India, fueron el primer escalón de una implicación que pone de manifiesto la fuerza del fotoperiodismo al servicio de los más necesitados. Esta imagen es la portada de un libro cuyos beneficios íntegros están destinados a financiar las acciones de una fundación en la zona.

Pep Ávila

En mis más de 20 años como fotógrafo siempre he trabajado en el mundo de la moda y la publicidad. Hace un tiempo leí una entrevista en un diario que despertó en mí las ganas de regalar mi fotografía, de hacer que ésta tuviese alguna utilidad social.

A través de un amigo conocí la Fundación Laia Mendoza, que lleva el nombre de una joven cooperante que perdió la vida en un accidente. Sus familiares continuaron el proyecto que ella inició en Vedanthangal [sureste de la India], donde tomé esta fotografía.

Laia Mendoza, después de trabajar como voluntaria en una zona devastada por el tsunami de 2004, decidió implicarse en Vedanthangal, una zona rural muy empobrecida del Estado de Tamil Nadu. El 80% de los 5.000 habitantes que pueblan las siete aldeas que la conforman pertenece a la casta más baja, los intocables, que ni siquiera pueden poseer tierras, y por tanto trabajan para otros, haciendo las tareas que las demás castas rechazan.

Para hacerse una idea de las necesidades de actuación en Vedanthangal, basta con decir que, pese a estar a 80 kilómetros de Chennai, una de las mayores ciudades del país asiático, se tarda tres horas en llegar y las infraestructuras son tales que sólo aseguran agua corriente y electricidad durante unas cuatro horas diarias.

Mi colaboración con la fundación consistió en un viaje de un mes a principios de 2008 para realizar un proyecto que culminó con un libro de fotografías y un documental. Las fotografías que hice fueron por una parte para documentar la labor de la fundación, y por otra para retratar el lugar a nivel fotoperiodístico. Algunas de estas fotografías ilustraron el Magazine de La Vanguardia, en un reportaje que yo mismo escribí sobre la Fundación Laia Mendoza.

Esta imagen la tomé el último día de mi estancia en Vedanthangal, fotografiando las siete aldeas que integran el distrito. Salí al amanecer a recorrer los caminos que delimitan los inmensos campos de arroz. Yo me sentía bastante tocado anímicamente por mi partida.

A lo lejos vi a cuatro niños bañándose en una charca, aprovechando el tiempo antes de ir a la escuela. Me acerqué y quedé fascinado por la increíble energía que desprendían sus inocentes juegos. Por el fuerte contraluz y su piel oscura y mojada, sólo distinguía los dientes blancos de sus risas permanentes. Saltaban, se revolcaban en el agua, chillaban y bailaban desinhibidos una danza caótica, tremendamente contagiosa. Empecé a disparar fotos como un loco, y al sentirse protagonistas observados aceleraron aún más sus movimientos y sus bromas.

Pero las fotos que estaba tomando no lograban captar la magia del momento. Fue entonces cuando, a unos cien metros detrás de ellos, vi un campo de arroz inundado. Puse la cámara en modo ráfaga y les indiqué que corrieran en sentido transversal. Yo me quedé en el borde del campo para tener más perspectiva y lograr que la silueta de sus cuerpos de piel oscura quedara recortada sobre el brillo del agua. El contraluz y la neblina matinal ayudan a que la imagen sea tan gráfica.

Cuando se nos presentó la posibilidad de hacer un libro sobre el trabajo realizado, en seguida todos coincidimos en que ésta podía ser la foto de portada. Conceptualmente, la potencia de estos cuatro niños desnudos corriendo al amanecer es insuperable. Siempre he asociado esta imagen con los caballos que tiraban de las cuadrigas romanas, simbolizando el valor que la fundación da a la infancia y a su educación como motor de cambio para un futuro mejor.

En aquel momento pensé que estos niños, sin saberlo, me habían ofrecido la mejor despedida que podía esperar de aquel lugar.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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