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EL ESLABóN PERDIDO

Pentax Q: bajo la lupa

 
23
JUN 2011

Las cámaras de óptica intercambiable sin espejo surgieron como ese peldaño intermedio entre las compactas y las réflex que desde hacía tiempo algunos usuarios reclamaban. Dos años después del estreno del estándar Micro Cuatro Tercios y con tres sistemas en activo, el 11% de las cámaras de ópticas intercambiables que se venden en Europa son de este tipo.

Mucho o poco, Pentax ha oficializado hoy -era un secreto a voces desde hacía meses- sus planes para unirse a la fiesta. ¿Con otra cámara sin espejo y con sensor APS-C? Aunque según los rumores y nuestros propios datos eso también llegará a lo largo del año, de momento la propuesta de la Pentax Q es mucho más original.

Pentax Q
Pentax Q

Ya es sabido que la capacidad de las firmas para ver segmentos y nichos de mercado es una de sus virtudes más desarrolladas. Donde los mortales sólo vemos un escaparate saturado de modelos clónicos, ellos son capaces de ver usuarios potenciales que todavía no han encontrado la cámara de sus sueños.

Pentax ha fijado su atención en el eslabón perdido entre las cámaras compactas y los sistemas sin espejo

Por eso no deberíamos extrañarnos de que Pentax haya fijado su atención en una zona que antes ni siquiera sabíamos que existía: el eslabón perdido entre las compactas y los actuales sistemas sin espejo.

Siguen siendo cámaras demasiado grandes en comparación con las compactas, aseguran desde Pentax en referencia a las citadas Micro Cuatro Tercios, las NEX de Sony o las Samsung NX. Pero... ¡si las nuevas Sony NEX-C3 y Panasonic Lumix DMC-GF3 son diminutas!, estarán pensando. Correcto, pero, ¿y los objetivos?

Miniaturizar a costa del sensor
Y es que hasta que nadie demuestre lo contrario, un sensor de mayor tamaño obliga a utilizar ópticas más grandes. Así que en Pentax se han echado al monte y han dado una vuelta de tuerca a la solución que desde hace años se usa en esas compactas de zoom interminable: utilizar un captor muy pequeño de 1/2,33 de pulgada.

Pentax Q
Pentax Q

El resultado no es sólo una cámara que entra en la palma de la mano, sino también una bayoneta mucho más pequeña (dos tercios de la que Pentax usa en sus réflex K) y una distancia desde la óptica hasta el sensor ("flange back") que se ha reducido a una quinta parte.

Evidentemente, también el factor de multiplicación focal es mucho mayor. Concretamente, de algo más de 5,5x, de modo que el pequeño 8,5 milímetros de la óptica fija que acompaña a la cámara ofrecerá una cobertura equivalente a 47 milímetros.

El reducido tamaño del cuerpo y las ópticas, pilar del nuevo sistema, es a su vez su talón de Aquiles

No obstante, la profundidad de campo seguirá siendo enorme, y conseguir fondos desenfocados no parece una tarea fácil, por mucho que se abra el diafragma a f1.9. Habrá que ver cómo funciona el sistema de control de "bokeh" que Pentax tanto ha destacado al hablar de esta nueva cámara.

Y es que el pilar sobre el que se formula esta Pentax Q y el reducido tamaño del cuerpo y las ópticas es a su vez el talón de Aquiles del recién nacido sistema. Porque, salvo gratas sorpresas, el uso de un sensor tan pequeño como el de la mayoría de compactas implica que también la calidad, el ruido y el rango dinámico sean muy similares a los de estos modelos.

¿Dónde encaja?
Así que la polémica está servida. ¿Tiene sentido una cámara así? ¿Cuáles son sus ventajas respecto a las compactas o a los actuales sistemas sin espejo? ¿Podrá lidiar Pentax simultáneamente con nada menos que cuatro bayonetas diferentes en su haber, contando ya la de su futura EVIL de tamaño APS-C?

Pese a que la primera reacción puede ser pensar que en Pentax alguien ha perdido el norte, hay que reconocer que el movimiento de la firma japonesa tiene cierta coherencia. No sólo echando un vistazo a su historia (¿acaso la Q no es una especie de reedición digital de la Auto 110?), sino también observando su catálogo de compactas, más débil que el de otras firmas. Si la Pentax Q llega para competir contra ellas (y eso entendemos nosotros), tiene un hueco perfecto que cubrir en el catálogo de la compañía, sin miedo a desbancar a ningún modelo propio.

Pentax Q
Pentax Q

Así que, correctamente contextualizada, la Pentax Q no parece una locura ni uno de esos caprichos de algún directivo con ínfulas creativas. Tiene su lógica, aunque ni que decir tiene que venderla no va a ser fácil.

Tal vez en Japón, sí. Aquello es otro planeta, un lugar en que los inventos fotográficos más raros arrasan y las réflex de colorines son la penúltima moda. En realidad, es una cámara muy nipona: diminuta, extraña e incluso con ópticas de juguete ("toy lens", las llama la propia firma) que parecen ser un guiño a los aficionados a la lomografía.

Pero, aunque a muchas firmas a veces se les olvida, el mundo no es Japón y el mercado occidental es más dado a los experimentos con gaseosa, y en caso de duda, a decantarse por lo de toda la vida.

Un sistema diferente
Y, por cierto, ¿cuánto costará este juguete? En Reflecta, la firma importadora de Pentax en España y Portugal, no se animan a darnos una cifra aproximada. Falta mucho hasta septiembre, responden cuando les preguntamos si los 600 u 800 dólares de los que se habla serán aquí unos 500 o 600 euros.

La Pentax Q es una cámara extraña, muy nipona, pero el mercado occidental es más dado a decantarse por lo de toda la vida

En realidad, se trata de un detalle fundamental para entender un poco mejor cuáles son los planes de Pentax. ¿Pretende competir con las Canon PowerShot S95 y Panasonic Lumix DMC-LX5 de turno? ¿Quizás con las compactas más estilizadas o las llamadas viajeras de zoom largo?

O a lo mejor no se trata de luchar contra nadie, sino simplemente de dar la campanada y atreverse con algo que hasta ahora no se había hecho. Comercialmente, la idea suena bastante arriesgada, pero bienvenida sea cualquier cámara que no sólo presuma de ser diferente sino que realmente lo sea.

Habrá que ver si nos encontramos ante el comienzo de algo realmente importante o un simple globo sonda llamado a hacer mucho ruido en los titulares y poco en los escaparates. Lo que sí está claro es que la Pentax Q tiene todos los números para ser una de las cámaras más curiosas y divertidas de la temporada.

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