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OpiniónContando píxeles

Que no estaban muertas, que estaban de parranda

 
16
OCT 2006

Lo bueno del frenético ritmo que desde hace unos años se ha instaurado en el mercado de la fotografía digital es que no hay tiempo para aburrirse. De hecho, casi ni para conocer una cámara. Cuando empiezas a coger cariño a un modelo o a descubrir dónde esconde todas sus funciones, queda descatalogado a los nueve meses y, ¡alehop!, vuelta a empezar.

Lo malo es que quien no esté dispuesto a bailar al ritmo que nos marcan desde la cumbre corre peligro de caer en el olvido. O peor aún, de que lo entierren en vida. Teniendo en cuenta las velocidades de renovación que sufre el mercado, no disponer de una catálogo repleto de nuevos productos o no seguir las pautas marketinianas en cuanto a resolución, pantalla, zoom o lo que esté de moda puede resultar bastante peligroso.

En cuanto no oímos hablar de una compañía durante dos semanas, ya pensamos el título que colocaremos en su epitafio

Y la prensa técnica, admitámoslo, tiene gran parte de la responsabilidad. En cuanto no oímos hablar de una compañía durante dos semanas, ya abrimos un documento nuevo para pensar el título que colocaremos en su epitafio.

Contax, Agfa... el listado de victimas que los píxeles se han llevado por delante seguro que aún está abierto. Y cuando en este contexto comienzan a surgir noticias sobre problemas económicos, no faltan los agoreros que ya andan buscando la foto de la lápida.

Tal vez por eso me haya alegrado tanto el resurgir que estas últimas semanas han hecho dos de las marcas que últimamente gozaban de una salud más delicada, al menos desde el punto de vista informativo.

Por eso me ha alegrado tanto el resurgir de Pentax y Leica, que últimamente gozaban de una salud delicada

Con sendas novedades, Leica y Pentax se han colado de lleno en el podium de Photokina, haciendo que la M8 y la K10D, respectivamente, hayan sido dos las indiscutibles protagonistas de la feria de Colonia.

No sé si la situación económica de ambas compañías será para lanzar cohetes, la verdad. Durante unos meses, los números rojos de Leica despertaron preocupación por la supervivencia de uno de los nombres más míticos de la fotografía. No obstante, la reciente adquisición del 51% de las acciones de Sinar parece ser un golpe de efecto bastante simbólico a la hora de despejar dudas sobre la solvencia de la compañía.

En el caso de Pentax, hace no mucho se hablaba de que parte del accionariado recomendaba la salida de la compañía del mercado fotográfico, aunque posteriormente sus directivos restaron importancia a estos comentarios.

La M8 de Leica es elegante y está al alcance de pocos bolsillos, pero eso no es ninguna novedad

Esperemos que no, pero puede que este entusiasmo sea pan para hoy y hambre para mañana, y dentro de algún tiempo las cuentas dejen de salir en Alemania y los japoneses decidan dejar de jugar con las cámaras digitales o dar un paso más en esa extraña relación que mantienen con Samsung. Vaya usted a saber.

Pero, a día de hoy, lo que parece quedar claro es que tanto unos como otros siguen sabiendo hacer cámaras. Leica, como siempre, un modelo elegante y exclusivo al alcance de pocos bolsillos. Pero tampoco es eso ninguna novedad, y no creo que sus usuarios vayan ahora a espantarse. Si acaso algún purista químico que decida pisotear su M3 en venganza por la traición. Por dios, no lo haga.

Con las especificaciones en la mano, pocos cuestionan que la Pentax K10D es una de las SLR más potentes

La Pentax K10D se mueve en otra línea. Aún es pronto para saber qué ocurrirá, pero pocos se atreven a cuestionar que, a día de hoy y con las especificaciones en la mano, la nueva SLR es una de las cámaras más potentes del escaparate. Hagan cuentas, si no: 10 megapíxeles, un innovador sistema de estabilización en el cuerpo que, en teoría, podría superar todo lo visto hasta ahora, limpieza de sensor y un procesador de 22 bits. Y todo por menos de 1.000 euros.

Si yo fuera la competencia, tras el despliegue de fiestas y canapés de Photokina, ahora mismo tendría al departamento técnico y comercial reunidos en un gabinete de crisis, cantándoles aquella rumba que dice que no estaban muertas, que andaban de parranda. Por lo visto, preparando unas cámaras que, a primera vista, parecen estar dispuestas a seguir dando batalla.

Aunque puede que, en realidad, estén muy tranquilos. Ni Leica es una marca mayoritaria -ni pretende serlo- ni Pentax llega a tiempo para quedarse con un gran trozo del pastel.

Las especificaciones y la calidad son una cosa, pero a la hora de la verdad somos muy conservadores

Las especificaciones y la calidad son una cosa, pero la realidad del mercado parece dejar claro que, a la hora de la verdad, somos más conservadores de lo que nos creemos. La cabra tira al monte y muchos usuarios no se han enterado de que hay vida más allá del eterno binomio establecido en el mercado de las cámaras réflex.

Y mucha vida, la verdad. El estándar Cuatro Tercios suma la Digilux 3 a sus filas; Sigma vuelve a intentarlo con el sensor Foveon de su SD14; Sony osa plantar cara a los veteranos, con el atrevimiento que inspira ser un gigante de la electrónica. Y ahora Pentax, otro de los nombres con más historia a sus espaldas, se revuelve de su letargo con una K10D que esperemos sea tan espectacular como parece.

No se trata de comulgar con el cuento de que la competencia hace mejorar la oferta y beneficia al consumidor. Darse una vuelta por una frutería cuestiona bastante esta consigna del libre mercado. Pero lo que sí está claro es que todos estos movimientos son los que van a hacer que la colección otoño-invierno que se avecina esté más animada que nunca.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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