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Prueba de producto
Pentax K-S2
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pentax K-S2: análisis

23
28
ABR 2015
Texto: Iker Morán  |  Fotos: Álvaro Méndez

Un mal diseño puede arruinar un excelente producto. O mejor dicho: un diseño demasiado extraño puede hacer que el producto y su potencial pasen a ser casi una anécdota mientras todo el mundo señala y hace chistes a costa de esa ocurrencia de ponerle luces frontales y darle una forma extraña a la cámara. Exactamente eso ocurrió con la Pentax K-S1 y su absurda empuñadura con luces: posiblemente una pequeña gran cámara que pasó desapercibida porque casi nadie se la tomó muy en serio.

Pentax K-S2
Pentax K-S2
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Ahora Pentax parece que ha aprendido la lección y ha reaccionado pronto con una K-S2 que deja a un lado estos experimentos para apostar por un diseño más común. Pese a ello, parece que la compañía se resiste a ser una más, y esta nueva réflex sigue apostando por una identidad propia y bastante marcada. Durante unas semanas hemos convivido y viajado con esta resistente SLR para ver si, como esperamos, Pentax ha acertado y concebido una pequeña K-3.

Sin luces

Aquella genialidad –nótese la ironía- de colocar unas luces frontales que cambiaban de color según se grabara vídeo o fotos fijas convirtió a la K-S1 en el blanco de muchos chistes. Una pena que las risas nos impidieran tomar en serio la que posiblemente era una gran cámara.

Y es que a estas alturas, y tras haber probado casi todas las réflex de la gama K, es de sobra sabido que a la firma no solo le gusta llamar la atención, sino que también tiene muy buena mano a la hora de poner en el mercado modelos extremadamente competitivos. En este caso, eso sí, los 800 euros que cuesta -con el objetivo- parecen resituar un poco la estrategia.

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Más convencional

Pequeña y resistente al agua y el polvo, la K-S2 llega con un diseño menos estridente que el de su predecesora

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Pentax K-S2
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-S2
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-S2
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-S2
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Ahora se abandona aquel plan extraño de la K-S1, y la nueva K-S2 llega sin más luces de las necesarias. O casi, porque alrededor del disparador nos topamos con la misma idea aunque mucho más discreta: una luz verde cuando estamos en modo foto y roja cuando se graba vídeo.

De líneas un tanto cuadriculadas, la K-S2 es muy pequeña. Mucho más si tenemos en cuenta que estamos ante un cuerpo sellado y resistente al agua y el polvo. En este sentido es la réflex más pequeña del mercado que puede presumir de esta característica, idónea para los que no quieran tener que preocuparse demasiado por la integridad de su cámara.

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Pentax K-S2
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El diseño del interruptor general hace que muchas veces encendamos la cámara con el modo de vídeo activado

No obstante, la ergonomía no sale muy bien parada de esta combinación de tamaño reducido y líneas rectas. De entrada, la poca profundidad de su empuñadura hace que la sujeción no sea especialmente cómoda. Además, la posición un poco retrasada del disparador dejando espacio delante para un pequeño dial obliga a hacer un poco de malabarismos con los dedos. Al menos, como siempre, hasta que nos acostumbramos.

Otro detalle que no convence: el interruptor general con los modos de foto y vídeo integrados hace que la mayoría de las veces pongamos la cámara en marcha saltando directamente a vídeo y teniendo que volver luego al modo de foto. De nuevo, es solo cuestión de costumbre, pero nos preguntamos si más de uno no perderá alguna foto por este pequeño juego.

Algunas primicias

Pero no todo son quejas. El dial de modos de generosas dimensiones y las dos ruedas de control –pequeñas, pero es que tampoco hay espacio para mucho- facilitan el manejo junto a los numerosos accesos directos y el botón de función ajustable situado en el lateral de la cámara.

El Wi-Fi es una de las novedades de la cámara, y de hecho esta K-S2 se convierte en la primera réflex de Pentax en integrar esta conexión. Tal vez por eso los diseñadores han decidido concederle semejante importancia al botón para esta función en la zona superior y cuyo tamaño es casi similar al del disparador.

La K-S2 es la primera réflex de Pentax con Wi-Fi integrado. El botón para esta función, que nos permite transferir imágenes y controlar la cámara remotamente, tiene una posición muy destacada

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Pentax K-S2
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La aplicación dedicada a aprovechar esta conectividad (Image Sync) es realmente completa y permite no solo transferir las imágenes, sino también controlar buena parte de sus funciones al trabajar de forma remota.

Otra primicia de esta cámara dentro de la oferta réflex de Pentax: la pantalla abatible de 3 pulgadas y 921.000 píxeles. Aunque suene un poco extraño a estas alturas, igual que en el caso del Wi-Fi se trata del primer modelo en el catálogo de la firma en apostar por un monitor de este tipo.

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Pentax K-S2
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Por cierto, al girar esta pantalla 180 grados, el citado botón de Wi-Fi adquiere una función bastante curiosa que en cierto modo tal vez justifique ese tamaño parecido al del disparador. Y es que la cámara activa una especie de modo selfie y este botón se convierte precisamente en eso: un disparador para facilitar la tarea. ¿Útil? La verdad es que sí resulta más cómodo pulsarlo que el botón habitual.

Zoom retráctil

Por lo demás la cámara mantiene intactas otras prestaciones ya vistas en la K-S1, como el visor con una cobertura del 100%. Una rareza en este segmento de precios y que, por tanto, merece ser destacada.

Pero si hay algo que llama la atención de la K-S2 son sus reducidas dimensiones. Sobre todo si tenemos en cuenta que la que pasa por ser una de las réflex más pequeñas del mercado puede presumir de un cuerpo sellado. Sin duda, una combinación única que entusiasmará a los fotógrafos de naturaleza que quieran viajar ligeros de equipaje.

El nuevo zoom retráctil 18-50 mm f4-5.6 DC HD WR tiene mucho que ver con las reducciones realmente pequeñas de la cámara

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Pentax K-S2
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En la reducción del tamaño, el nuevo zoom que acompaña de serie a este cuerpo también tiene mucho que ver. Se trata de un 18-50 mm f3.5-5.6 retráctil que una vez plegado se presenta con unas dimensiones realmente muy pequeñas. El problema es, como siempre, que antes de disparar hay que desplegarlo.

Además, en el caso de la unidad probada, esta operación ha resultado un tanto engorrosa debido a un mecanismo demasiado duro, aunque confiamos en que se trate de algún tipo de fallo achacable a esta unidad en cuestión, una de las primeras en salir de fábrica.

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Plástico resistente

Pese a su construcción en plástico, se trata de una óptica resistente al agua y el polvo, como indica su denominación WR

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Pentax K-S2
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-S2
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-S2
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-S2
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pese a que la construcción de plástico ni la bayoneta del mismo material inspiran demasiada confianza, sorprende comprobar que se trata de una óptica WR, a prueba por tanto de agua y polvo. Perfecta por tanto para seguir el ritmo de la K-S2.

Su rendimiento es el esperable en este tipo de zooms sencillos, con un comportamiento simplemente correcto que en muchas ocasiones nos hace sentir que estamos malgastando buena parte del potencial real del captor. Algún que otro halo púrpura más marcado de la cuenta es el único problema remarcable que nos hemos encontrado durante los días de prueba.

20 megapíxeles

En su interior la K-S2 apuesta por un continuismo total respecto a la generación anterior. Algo que se traduce en un sensor APS-C de 20 megapíxeles y sin filtro de paso bajo que, igual que ocurre en otras réflex de la marca, se acompaña de un mecanismo capaz de simular este filtro.

Igual que ya nos ocurrió con la K-3, la ausencia de problemas de muaré en las imágenes realizadas y el plus de detalle que el captor es capaz de obtener han hecho que directamente nos olvidemos de la existencia de ese filtro.

Muestras: 20 megapíxeles
Imágenes capturadas con una Pentax K-S2 y un Pentax-DA 18-50 mm f4-5.6 DC HD WR RE

Con unos JPEG muy bien resueltos en detalle y color, los resultados son realmente buenos pese a las limitaciones del zoom de serie

Los resultados son realmente buenos pese a las ya citadas limitaciones del sencillo zoom de la cámara. El control del ruido es excelente, pudiendo trabajar sin grandes problemas –depende de la luz y el uso que vayamos a hacer de la foto, claro- hasta 6.400 o 12.800 ISO. Más allá de este punto la K-S2 pierde fuelle y nos recuerda que, pese a su buen comportamiento, está por detrás de algunos modelos de la competencia.

Los JPEG que ofrece la cámara, eso sí, están muy bien resueltos en cuanto a detalle y color, aunque siempre podemos exprimir algo más si trabajamos con los RAW. Por cierto: como es norma de la casa, la posibilidad de trabajar en DNG nos ahorra muchos quebraderos de cabeza esperando a próximas actualizaciones de Lightroom o similares.

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Pentax K-S2
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-S2
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-S2
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-S2
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Uno de los puntos débiles de la K-S2 es el mismo que el de otras Pentax de esta misma gama: el sistema de enfoque. Su mecanismo de 11 puntos se queda en lo correcto, pero pese a las mejoras que introduce el citado zoom de 18-50 milímetros (no es más rápido, pero sí más silencioso), se trata claramente de un sistema que necesita ser puesto al día cuanto antes para estar a la altura del resto de prestaciones de la cámara.

En lo que respecta al vídeo tampoco hay grandes cambios, aunque sí una incorporación interesante: el conector para poder usar micrófonos externos. Por lo demás, se mantiene la grabación Full HD de 1920 x 1080 píxeles a 30, 25 y 24 fotogramas por segundo con controles manuales y focus peaking. El enfoque por contraste al trabajar con el espejo levantado y grabar vídeo, por cierto, tampoco es especialmente rápido.

Muestras: 20 megapíxeles
Imágenes capturadas con una Pentax K-S2 y un Pentax-DA 18-50 mm f4-5.6 DC HD WR RE
Pequeña, completa pero algo cara (por ahora)

Que Pentax ha conseguido reconducir el extraño camino tomado por la K-S1 es evidente. Una gran noticia teniendo en cuenta que aquella cámara estaba en terreno de nadie y la nueva K-S2 puede presumir de unas cuantas cosas. Empezando por ser el cuerpo de óptica intercambiable más pequeño del mercado sellado, algo que por sí solo puede ser un argumento definitivo para muchos compradores.

Capaz en cuanto a resultados, impecable en cuanto a visor y resistencia y mejorable en algunos detalles de la ergonomía, el principal problema de la K-S2 es la dura competencia en ese sector medio de las cámaras réflex APS-C. O mejor dicho: el elevado precio con el que llega al mercado.

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Pentax K-S2
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Capaz en cuanto a resultados, impecable en cuanto a visor y resistencia, el problema de la K-S2 es la dura competencia en su segmento

Y es que por los 800 euros que Pentax pide por ella junto al pequeño zoom 18-50 mm f3.5-5.6 hay muchas opciones que, sin ser tan completas e incluso situándose un peldaño por debajo en muchos aspectos, todos sabemos que son más fáciles de comprar. No es justo, pero el mercado de la fotografía es así de marquista.

Pero lo cierto es que ni siquiera hace falta mirar a la competencia, porque el cuerpo de la excelente K-3 puede conseguirse por unos pocos euros más. Claro que si el tamaño, la resistencia y la portabilidad son nuestra prioridad, la K-S2 es –más allá de su precio y de odiosas comparaciones- posiblemente la réflex que andábamos buscando.

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