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Prueba de producto
Pentax k-3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pentax K-3: análisis

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JUN 2014
Texto: Iker Morán  |  Fotos: Álvaro Méndez

Mientras Canon y Nikon siguen dudando en voz alta sobre si tiene o no sentido mantener una gama profesional basada en un sensor APS-C, en Pentax lo tienen muy claro. La prueba es esta K-3, una potente réflex de 24 megapíxeles con una relación entre prestaciones y precio difícil de igualar. Las mejoras en cuanto a velocidad y enfoque –que sigue sin ser el mejor del momento, cierto- junto a un ingenioso sistema de filtro de paso bajo virtual convierten a esta SLR en una apuesta segura para quienes busquen una cámara seria y sin concesiones a las últimas modas.

Resulta complicado hablar de Pentax sin caer en los tópicos mil veces repetidos. Pero es que si por algo se han caracterizado los últimos modelos de la firma, es por ofrecer una relación calidad-precio-prestaciones que sencillamente casi nadie puede igualar en el escaparate actual. Una fórmula excelente para el consumidor –no tanto para la compañía, suponemos- que se repite en la K-3.

Pentax K-3
Pentax K-3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La K-3 con los dos objetivos usados para esta prueba: el 35 mm f2.4 (montado) y el 16-50 mm f2.8.

Ya en su momento la K-5 nos pareció una réflex excelente; sus sucesoras, una buena continuación, y la K-30 una, de las mejores opciones que podían encontrarse por ese precio. No es de extrañar por tanto que las expectativas sean muy altas con esta K-3, que repite fórmula: ofrecer más que otras marcas más populares pero por menos dinero (unos 1.000 euros cuesta ahora mismo el cuerpo).

Retoques para una construcción sin fisuras

Cuerpo sellado, una ergonomía excelente, visor con una cobertura del 100%... ¿Había margen de mejora respecto a las K-5 II? Parece que sí, porque de hecho la K-3 se presenta con pequeños ajustes que la convierten en una de las réflex más resistentes y mejor construidas del momento. La mejor, en realidad, si nos fijamos en la franja de precios en la que se sitúa.

En su momento ya detallamos la lista de mejoras y novedades de la K-3 respecto a su predecesora, pero a modo de recordatorio basta recordar que estamos ante un cuerpo de magnesio sellado en 92 puntos, con un obturador de 200.000 ciclos (un dato que a muchos sonará irrelevante pero que sitúa a la cámara a la altura de modelos de gama profesional) un visor que mantiene el 100% de cobertura pero amplía su magnificación hasta 0,95x y una pantalla que crece hasta las 3,2 pulgadas.

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Robusta y sellada

Un cuerpo de magnesio sellado en 92 puntos convierte a esta K-3 en una de las réflex más resistentes y mejor construidas a día de hoy

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Pentax K-3
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-3
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-3
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-3
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-3
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Las líneas afiladas de la K-3 puede que no convenzan a muchos, pero dejan claro a primera vista que estamos ante una réflex con mayúsculas y capaz de resistirlo casi todo. Los menús de pantalla nos siguen pareciendo algo farragosos, pero tras un par de semanas de uso es fácil acabar haciéndose con ellos.

Lo mismo ocurre con los mandos, aunque la excesiva dureza del sistema de bloqueo del dial de modos –ya lo dijimos en su momento e insistimos en ello ahora- y la falta de más botones que puedan configurarse son dos de las pocas pegas que le podemos poner a este cuerpo. Eso sí, quienes estén pensando en algo pequeño y ligero mejor que sigan buscando porque la K-3 ni lo es ni lo pretende.

Los menús de pantalla siguen siendo farragosos, aunque tras un par de semanas de uso no es difícil acostumbrarse a ellos

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Pentax K-3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En cualquier caso, si a alguien todavía se le queda pequeña la cámara, la empuñadura opcional añade un plus de contundencia al cuerpo y mejora notablemente la sujeción para tomas verticales. Además, también permite añadir una segunda batería, si bien la autonomía que éstas ofrecen -en torno a los 700 disparos- ya es muy notable.

Wi-Fi opcional con FluCard Pro

Entre las contadas prestaciones que se pueden echar de menos en la K-3 la conexión Wi-Fi es una de las más evidentes. Una función que se va popularizando pero que en el caso de un cuerpo sellado como éste muchas veces es difícil de implementar por simples cuestiones de recepción de señal.

La solución de Pentax pasa por el uso de la tarjeta opcional FluCard Pro en una de sus dos ranuras para unidades SD. Con una capacidad de 8 GB y un precio cercano a los 100 euros (se agradecería algún tipo de kit junto al cuerpo de la cámara para animar a su compra), sus prestaciones van más allá de lo visto en las tarjetas inalámbricas de otros fabricantes.

pentax k-3
Pentax K-3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Entre las contadas prestaciones que se pueden echar de menos en la K-3 está la conexión Wi-Fi, una ausencia que Pentax soluciona con el uso de la tarjeta opcional FluCard Pro

Así, no solo es posible transferir las fotos desde la cámara a un dispositivo móvil, sino que también podremos controlarla de forma remota, tanto desde una aplicación dedicada como incluso desde cualquier navegador web. Algo que amplía notablemente sus posibilidades, si bien es cierto que la configuración de la tarjeta desde la cámara no resulta especialmente sencilla.

Pero aquellos usuarios para los que la conectividad sea importante seguro que están dispuestos a dedicar unos cuantos minutos a leer las instrucciones, configurar la cámara, la tarjeta y su tablet o smartphone e incluso soportar los molestos pitidos que emite la tarjeta para indicar su estado.

Más rápida

Los parecidos en el diseño respecto a la generación anterior no deberían hacernos olvidar que por dentro la K-3 se presenta con una larga lista de novedades. Aunque el sensor de 24 megapíxeles merece un lugar destacado –y no solo por su resolución, como luego veremos-, en realidad la velocidad de la cámara es otro de sus puntos más reseñables.

Velocidad en cuanto a la cadencia de disparo, con más de 8 fotogramas por segundo en la máxima resolución tanto en JPEG como en RAW o combinando ambos formatos. Una cifra que coloca a esta réflex a la cabeza de su segmento, o si se prefiere en línea con la Fujifilm X-T1, notablemente más cara.

La ráfaga de 8 fotos por segundo en la máxima resolución tanto en JPEG como en RAW coloca a la K-3 (que en esta imagen aparece con el 35 mm f2.4) a la cabeza de su segmento

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Pentax K-3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Además de la velocidad de disparo, la duración de la ráfaga es otro de los datos que nos ha gustado. Usando tarjetas de máxima velocidad la K-3 es capaz de mantener esa cadencia hasta más allá de los 60 disparos en JPEG y unos 20 si se trabaja en RAW o con los dos formatos de forma simultánea. En cualquier caso, si esos 8 disparos por segundo resultan excesivos, los 5 fotogramas por segundo que ofrece en su ajuste de ráfaga a velocidad media puede que nos sean más útiles en muchas situaciones.

El enfoque automático es otro de los ejes de esta renovación y del discurso en torno a la mejorada agilidad de la cámara. De entrada los 11 puntos que ofrecían las K-5 se quedan atrás para dejar paso al sistema SAFOX XI, que llega con 25 puntos y promesas de mejora en cuanto al seguimiento del sujeto.

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Pentax K-3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

De entrada, nada más acercar el ojo al visor sorprende gratamente la amplia cobertura de estos puntos a lo largo y ancho de la escena. Junto al Pentax 16-50 mm f2.8 que hemos usado como objetivo principal para esta prueba, el rendimiento del enfoque ha sido más que satisfactorio: rápido, silencioso y preciso, con un índice de dudas muy bajo a la hora de dar con un punto de foco, incluso con luz escasa.

El rendimiento cae notablemente en todos los puntos con el más sencillo -aunque práctico en cuanto a tamaño y precio- Pentax 35 mm f2.4, que también hemos usado durante estos días. Bastante ruidoso y más lento de la cuenta, solo su moderado precio (unos 150 euros) nos lleva a mirar disimuladamente para otro lado.

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Enfoque mejorado

La K-3 cuenta con un nuevo sistema de enfoque de 25 puntos, muy por encima de los 11 puntos que ofrecía la K-5. Como suele ser habitual en las SLR, el sistema de enfoque por contraste (en la última imagen) no es para tirar cohetes en términos de agilidad

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Pentax K-3
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-3
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-3
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-3
Álvaro Méndez (Quesabesde)

En cuanto al enfoque en escenas de acción que requieren seguimiento, aunque aquí el objetivo usado juega un papel crucial y el rendimiento sí que ha mejorado respecto a generaciones anteriores, la K-3 sigue estando por detrás de una de sus principales competidoras: la Nikon D7100.

Tampoco es para tirar cohetes el funcionamiento del enfoque por contraste a la hora de activar la previsualización en pantalla, un apartado en el que las réflex tradicionales siguen teniendo mucho margen de mejora (salvo excepciones como la Canon EOS 70D y su nuevo sistema Dual Pixel AF o los modelos sin espejo, claro).

Igual que el resto de las réflex de Pentax este modelo cuenta -que no se nos olvide- con estabilizador mecánico integrado. Según hemos podido comprobar, su eficacia nos permitirá reducir entre 2 y 3 pasos la velocidad de disparo sin que la trepidación afecte a la imagen.

El filtro AA virtual

La Pentax K-3 estrena un CMOS de tamaño APS-C y 24 megapíxeles que mejora los ya buenos resultados que obteníamos con los anteriores modelos de la saga K-5. No es un salto gigantesco porque se partía de un rendimiento muy satisfactorio, pero en cuanto a control de ruido y rango dinámico la K-3 puede presumir de estar a la cabeza de este segmento.

Muestras: 16 MP
Fotografías realizadas con una Pentax K-3 y un objetivo Pentax 16-50 mm f2.8
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8

Trabajar a 6.400 ISO no es ninguna locura. La K-3 ofrece además un rango dinámico espectacular en sus valores de sensibilidad más bajos

Con ajustes de un máximo de 51.200 ISO, trabajar a 6.400 ISO no es ninguna locura con esta cámara, que además ofrece un rango dinámico realmente espectacular en sus valores de sensibilidad más bajos. De hecho, quienes trabajen en formato RAW y jueguen con la paleta de recuperación de luces descubrirán hasta qué punto hay que moderarse para no acabar con una imagen de aspecto HDR incluso con un solo disparo.

El formato RAW –almacenado en archivos DNG o PEF- también permitirá como siempre optimizar el revelado de la imagen en cuanto a ruido y nitidez si el JPEG de serie no nos convence. Que tampoco es el caso, porque la cámara ofrece además numerosos ajustes y controles que permiten configurar la salida de este archivo JPEG directo en cuanto a color y nitidez.

Muestras: sensibilidad
Fotografías realizadas con una Pentax K-3 y un objetivo Pentax 16-50 mm f2.8
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8
100 ISO
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8
200 ISO
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8
400 ISO
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8
800 ISO
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8
1.600 ISO
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8
3.200 ISO
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8
6.400 ISO
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8
12.800ISO
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8
25.600 ISO
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8
51.200 ISO

Tal y como ya ocurre en otros modelos –cada vez es una práctica más común-, la K-3 prescinde del filtro de paso bajo en la estructura de su CMOS para potenciar así su resolución y detalle. En su lugar cuenta con un exclusivo sistema denominado “filtro virtual” que simula, mediante pequeñas vibraciones del estabilizador integrado, el efecto de este filtro para mantener controlado el muaré.

Muestras: filtro AA
Fotografías realizadas con una Pentax K-3 y un objetivo Pentax 16-50 mm f2.8
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8
Sin filtro
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8
Modo 1
fotografías realizadas con una pentax k-3 y un objetivo pentax 16-50 mm f2.8
Modo 2

¿Funciona? Tal y como ya nos ocurrió con los primeros experimentos, el problema es que incluso trabajando con este sistema desactivado cuesta encontrar muaré en las imágenes por mucho que nos empeñemos en buscar texturas o tramas que lo potencien. De hecho, durante las semanas que hemos convivido con la K-3 esta función ha estado siempre desactivada para aprovechar así todo el potencial de resolución del sensor.

Imbatible por ese precio

¿Es la Pentax K-3 la mejor réflex con sensor APS-C del momento? Lo es en muchos aspectos, empezando por la relación entre calidad, precio, prestaciones y construcción. Una ecuación en la que Pentax siempre se ha sentido muy cómoda y que con este modelo disponible por poco más de 1.000 euros alcanza su plenitud. Dar más por menos parece complicado.

Si la construcción, el visor, la velocidad y la calidad de imagen son los puntos fuertes de la K-3, el sistema de enfoque sería su flanco más débil. No porque no esté a la altura –de hecho supone un evidente paso adelante respecto a lo visto hasta ahora-, sino simplemente porque en este terreno la Nikon D7100 se impone con claridad.

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Pentax K-3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La K-3 es en muchos aspectos la mejor réflex con sensor APS-C del momento gracias a su equilibrada relación entre precio, prestaciones y construcción

Y es que la réflex nikonista, disponible por poco más de 900 euros, sería de los pocos modelos que nos harían dudar a la hora de recomendar insistentemente la K-3, al menos para quienes busquen algo menos robusto. En el caso del vídeo, la EOS 70D de Canon también se mueve en esta gama de precios y sería una decisión más sencilla, aunque queda por detrás con bastante claridad en cuanto a prestaciones fotográficas.

Pero como la frontera de los espejos es cada vez más difusa, no se puede hablar de la K-3 sin mencionar también la Olympus OM-D E-M1 y la Fujifilm X-T1, que al menos en cuanto a construcción y resistencia están a la altura de las circunstancias con su particular estética clásica. En ambos casos el presupuesto se dispara, pero si el visor electrónico no es un problema para nosotros e ir ligeros de equipaje es prioritario, estas dos cámaras sin espejo merecen un minuto de atención.

En cualquier caso este rápido repaso por la competencia evidencia lo que ya decíamos desde el principio: la K-3 no solo es una réflex muy completa, sino que valorando en conjunto sus prestaciones y su precio es sencillamente imbatible.

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