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Prueba de producto
Pentax K-1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pentax K-1: análisis

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MAY 2016
Texto: Iker Morán  |  Fotos: Álvaro Méndez

Ocurre muchas veces con las cámaras de las que se habla y rumorea durante años: cuando llegan al mercado parece que están ahí desde hace tiempo casi antes de estrenarse. Con la Pentax K-1 pasa algo parecido: acabamos de desempaquetarla y ya nos da la sensación de conocerla desde hace años.

Parte de la culpa es de la incansable rumorología. También de sus parecidos con la gama actual de la compañía, con las K-3 –que se sitúan un peldaño por debajo- y la 645Z ejerciendo de hermana mayor. Así que esa sensación de familiaridad en cierto modo se agradece y nos ayuda a tener todo más o menos bajo control en pocos minutos.

Contundente en formas, con un precio más que apetecible y una llegada tardía que le resta puntos –hace un par de años habría sido un bombazo-, hemos pasado unos cuantos días trabajando con la K-1 para intentar responder la pregunta que todos nos hicimos nada más conocerla: ¿ha merecido la pena la espera?

No es pequeña

Entre las manos la K-1 impresiona. En un primer momento hablamos de ella como de una réflex grande, y hubo quienes se lo tomaron como una crítica -como si eso fuera necesariamente algo malo- porque con los números en la mano es verdad que no está alejada en peso y volumen de sus principales competidoras: la Nikon D810 y las Canon EOS 5D.

Pero dejando a un lado las cifras –jugar a compararla con las Sony A7 sería otro tema-, lo cierto es que las formas afiladas y el aspecto contundente de la cámara hacen que su presencia sea bastante imponente. Es una réflex de formato completo orgullosa de serlo y dispuesta a demostrarlo al primer golpe de vista. Punto. Al que no le guste, que se vaya a otro escaparate.

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Robusta

No es más grande que los otros cuerpos réflex de formato completo con los que compite, pero la K-1 transmite mucha robustez y contundencia entre las manos

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Pentax K-1
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-1
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-1
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-1
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-1
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-1
Álvaro Méndez (Quesabesde)

¿Demasiado grande para viajar o adoptarla como la cámara de reportaje de nuestra vida? En gran medida dependerá de la óptica que le coloquemos, porque junto a los apreciados objetivos Limited nos parece un conjunto perfectamente llevable y de peso y con unas dimensiones asumibles. Con el zoom estándar 24-70 mm f2.8 WR que hemos usado para la prueba, ya es otro tema.

Posiblemente el punto más destacado y novedoso del diseño sea la nueva rueda de control de la parte superior. Un mando desde el que es posible controlar –junto al dial también superior- gran parte de los ajustes de la cámara sin tener que pasar por los menús. Sensibilidad, recorte, estabilizador, compensación de la exposición…

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Pentax K-1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La K-1 junto a los dos objetivos utilizados para esta prueba: el Pentax 24-70 mm f2.8 WR y el Sigma 35 mm f1.4 Art.

Posiblemente el punto más destacado del diseño sea la nueva rueda de control superior, que permite controlar gran parte de los ajustes

Es verdad que hay que acostumbrarse para superar el tic de ir a buscarlo al menú o en alguno de los botones configurables, pero unido a la pequeña pantalla situada en esta misma zona acaba siendo muy útil e intuitivo. Y consigue justo lo que se propone: que podamos cambiar prácticamente cualquier parámetro sin tener que separar el ojo del visor.

El excelente visor, la doble ranura para dos tarjetas SD, las luces LED situadas estratégicamente para poder cambiar el objetivo o la tarjeta a oscuras –por qué a nadie se le había ocurrido eso antes- son algunos de los puntos fuertes de este cuerpo sellado y resistente al agua. ¿Y la curiosa pantalla abatible trasera? Nos gusta que ofrezca cierta movilidad, aunque no acabamos de verle utilidad al original mecanismo que permite separarla. ¿Se trataba de hacer algo diferente? En ese caso, objetivo logrado.

36 megapíxeles

Pero más allá de las novedades introducidas en el diseño respecto a otros modelos de la gama K, aquí el principal protagonista es el nuevo sensor CMOS de 36 millones de puntos. Un captor que, echando mano de la hemeroteca, cabe suponer que sale de las factorías de Sony y que por tanto será similar al usado en su momento por la A7R original de esa compañía.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con una Pentax K-1 y un objetivo Pentax 24-70 mm f2.8 WR

Los resultados son muy buenos en cuanto a nitidez y detalle, y es recomendable usar el RAW para exprimir el increíble rango dinámico que ofrece

Se trata, eso sí, de una versión sin filtro de paso bajo a la que, igual que en anteriores réflex de Pentax, se le añade esta posibilidad aprovechando las vibraciones del estabilizador de imagen integrado en el sensor. Un sistema que permite sacar el máximo partido al nivel de detalle del CMOS y solo recurrir a esta simulación del filtro de paso bajo en tomas en las que el muaré sea un peligro.

Por tanto, tras unos días de uso y vistos los resultados, nuestra recomendación es mantener el filtro desconectado y solo recurrir a él cuando en la escena se cuelen texturas complicadas. De hecho, incluso en esos casos el muaré tampoco ha demostrado ser un gran problema.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con una Pentax K-1 y un objetivo Pentax 24-70 mm f2.8 WR

En líneas generales los resultados son muy buenos en lo que respecta a nitidez y detalle de la imagen. Los JPEG son muy correctos, pero es una cámara en la que el uso del formato RAW es altamente recomendable para descubrir el increíble rango dinámico que ofrecen los archivos.

Muestras: Sigma 35 mm f1.4
Fotografías realizadas con una Pentax K-1 y un objetivo Sigma 35 mm f1.4 Art

Tampoco es ninguna sorpresa visto lo que conseguía con sus réflex APS-C, pero lo cierto es que la llegada del formato completo amplía aún más el margen a la hora de recuperar luces y sombras. Eso sí, ojo los amantes del HDR a la hora de revelar, porque la posibilidad de pasarse con los ajustes es más que evidente.

Con una sensibilidad máxima de 204.800 ISO, la K-1 supera a sus principales competidoras en este rango. Si se trata de tener que elegir entre resolución elevada o alta sensibilidad, está claro que Pentax va a por todas. ¿Y los resultados? Muy bien también, aunque es verdad que pasarse de los 25.600 ISO no es recomendable –menos si hay muy poca luz en la escena- para los que quieren imágenes libres de ruido y con un buen rango dinámico con el que jugar.

Muestras: ISO
Fotografías realizadas con una Pentax K-1 y un objetivo Pentax 24-70 mm f2.8 WR
fotografías realizadas con una pentax k-1 y un objetivo pentax 24-70 mm f2.8 wr
100 ISO
fotografías realizadas con una pentax k-1 y un objetivo pentax 24-70 mm f2.8 wr
200 ISO
fotografías realizadas con una pentax k-1 y un objetivo pentax 24-70 mm f2.8 wr
400 ISO
fotografías realizadas con una pentax k-1 y un objetivo pentax 24-70 mm f2.8 wr
800 ISO
fotografías realizadas con una pentax k-1 y un objetivo pentax 24-70 mm f2.8 wr
1.600 ISO
fotografías realizadas con una pentax k-1 y un objetivo pentax 24-70 mm f2.8 wr
3.200 ISO
fotografías realizadas con una pentax k-1 y un objetivo pentax 24-70 mm f2.8 wr
6.400 ISO
fotografías realizadas con una pentax k-1 y un objetivo pentax 24-70 mm f2.8 wr
12.800 ISO
fotografías realizadas con una pentax k-1 y un objetivo pentax 24-70 mm f2.8 wr
25.600 ISO
fotografías realizadas con una pentax k-1 y un objetivo pentax 24-70 mm f2.8 wr
51.200 ISO
fotografías realizadas con una pentax k-1 y un objetivo pentax 24-70 mm f2.8 wr
102.400 ISO
fotografías realizadas con una pentax k-1 y un objetivo pentax 24-70 mm f2.8 wr
204.800 ISO
Resolución aumentada

Pero si los 36 megapíxeles se nos quedan cortos, la K-1 llega con un sistema de aumento de la resolución ya visto en la K-3 II. Aprovechando el estabilizador de imagen SR integrado (que, por cierto, ofrece entre 3 y 4 pasos de mejora en la velocidad de disparo), la cámara es capaz de saltarse el tradicional filtro Bayer RGB.

Resumiendo, a partir de cuatro tomas de la misma imagen y desplazando un píxel el sensor para cada una, se realiza una captura real del color en lugar de tener que interpolar a posteriori como se hace con todos los captores excepto con los Foveon X3. El resultado de este ingenioso sistema es que la imagen mantiene su tamaño de 36 millones de puntos, pero se aprecia una clara mejoría en el nivel de detalle.

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Pentax K-1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Para poder aprovechar esta interesante función, eso sí, será necesario disparar con la cámara en un trípode. Aunque esta renovada versión de la tecnología también promete lidiar con escenas en movimiento, lo cierto es que será en bodegones y foto de paisaje y naturaleza donde tenga más sentido.

Evidentemente las ópticas juegan un papel determinante aquí. En al caso de la K-1 es un tema especialmente delicado porque pese a que una de sus virtudes es precisamente esa montura K compatible con objetivos muy veteranos, puede que más de uno se lleve una sorpresa al comprobar que esos 36 megapíxeles son muy exigentes con los objetivos.

Muestras: Pixel Shift
Fotografías realizadas con una Pentax K-1. Para descargar el archivo RAW de la toma realizada con el sistema Pixel Shift, haz clic aquí (atención: son 170 MB)
fotografías realizadas con una pentax k-1. para descargar el archivo raw de la toma realizada con el sistema pixel shift, haz clic aquí (atención: son 170 mb)
Pixel Shift
fotografías realizadas con una pentax k-1. para descargar el archivo raw de la toma realizada con el sistema pixel shift, haz clic aquí (atención: son 170 mb)
Estándar

Aunque Pentax nunca ha dejado de presentar ópticas para formato completo pese a no disponer hasta ahora de un cuerpo, quienes quieran aprovechar sus objetivos para APS-C pueden hacerlo usando el modo de recorte de la cámara, que reduce la resolución a 15 millones de puntos.

Enfocando

El estabilizador mecánico, además de jugar un papel importante en el sistema de aumento de la resolución y en su labor de compensar la trepidación del disparo, es también compatible con esta amplia y veterana gama de ópticas. Basta con configurar los datos de la focal para que actúe y nos permita ganar unos pasos a la hora de disparar a velocidades lentas.

Hasta ahora el enfoque siempre ha sido una de las asignaturas pendientes de las réflex de Pentax. No es que enfoquen mal, ni muchos menos: es que sencillamente están por detrás de la competencia. En este caso se apuesta por un renovado mecanismo de 33 puntos, 23 de ellos en cruz.

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Pantalla móvil

El peculiar diseño articulado de la pantalla de 3,2 pulgadas y más de un millón de puntos es uno de los detalles que más llaman la atención a simple vista en esta K-1

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Pentax K-1
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-1
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-1
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Pentax K-1
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Con una zona de cobertura en la media de la gama (con un objetivo APS-C o en modo de recorte la cosa mejora mucho), el comportamiento es correcto y notablemente mejorado respecto a lo visto en réflex más sencillas de Pentax. Al menos si trabajamos con objetivos de última generación, claro. Buena nota también a la hora de enfrentarse a escenas con poca luz.

La cosa empeora si queremos trabajar desde la pantalla, con un sistema de enfoque por contraste por detrás de la media. Algo que, en cierto modo, encaja con el escaso protagonismo que tiene el vídeo en esta K-1. La filosofía está clara: una cámara de fotos que también hace vídeo (1920 x 1080 píxeles a 50i), que aquí es una función claramente secundaria.

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Pentax K-1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El comportamiento del sistema de enfoque de 33 puntos es correcto, aunque está por detrás de la competencia

En cuanto al disparo en ráfaga, de nuevo datos muy correctos, con una cadencia de unas 4,5 fotos por segundo que en formato JPEG se alarga más allá de las 60 fotos consecutivas pero que se reduce a menos de 20 si se trabaja en RAW. Como siempre, la posibilidad de trabajar en DNG es una gran ventaja a la hora de poder revelar los archivos sin tener que esperar nuevas versiones compatibles de Lightroom.

La batería, por su parte, también ha mostrado un comportamiento sobresaliente: durante los días de prueba ha resistido más de 700 disparos sin necesidad de tener que pasar por el cargador.

Formato completo en clave Pentax

Efectivamente la espera ha merecido la pena. Pentax ha conseguido configurar una gran cámara y ha aplicado en la K-1 todo su conocimiento en el mundo réflex. Son años de experiencia y muchos kilómetros fotográficos, y eso se nota. Con alguna concesión al diseño y al especial toque de la marca, pero en líneas generales se trata de un producto serio, contundente y al que resulta complicado ponerle pegas.

Al menos de forma aislada, porque sería absurdo obviar que la K-1 llega un poco tarde. O muy tarde, dependiendo del optimismo que se quiera aplicar al asunto. Su competencia no solo luce grandes nombres, sino que lleva años instalada en el sector de formato completo y va ya por segundas y terceras generaciones. Algo que, como sabemos, sirve para ajustar detalles y limar asperezas.

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Pentax K-1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La Pentax K-1 con una bolsa Crumpler Muli 9000 black.

Pese a que el marquismo tiene mucho peso, a esta K-1 cabe augurarle un interesante futuro

La baza de la K-1, más allá de sus prestaciones y de unos resultados muy competitivos –incluso vencedores en algunas áreas-, es el precio. Por los 2.000 euros que tiene como precio de salida resulta muy tentador señalarla cuando alguien hable de dar el salto al formato completo. Cierto que la Nikon D810 o la Sony A7R se pueden encontrar por cifras similares, pero ya tienen un tiempo.

Pese a ello, no hay que olvidar que cuando Pentax diseña una cámara no lo hace pensando en asaltar el mercado y convertirse en el nuevo líder. Ojalá, pensarán sus directivos. Pero sería poco realista, así que, igual que con tantos otros modelos, la K-1 llega básicamente para responder a la demanda de todos esos usuarios de Pentax que pedían desde hace tiempo un modelo profesional de formato completo.

Para ellos y sobre todo para quienes tengan una buena colección de ópticas con montura K, esta réflex es el siguiente peldaño lógico. Merecería un lugar más destacado, pero ya se sabe que este no es siempre un mercado justo y que el llamado marquismo sigue teniendo mucho peso. En Pentax lo saben mejor que nadie, pero pese a ello cabe augurarle un modesto pero interesante futuro a esta K-1.

La bolsa que aparece fotografiada en este artículo es una Crumpler Muli 9000 black y ha sido cedida como parte de un acuerdo publicitario entre Reflecta, firma importadora de Crumpler en España, y Quesabesde.

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