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Con texto fotográfico

"Su cara va a quedar marcada para siempre" Paula Bronstein

 
Foto: Paula Bronstein
22
OCT 2009
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Mucho más que su currículum (15 años trabajando en varios periódicos norteamericanos, incontables premios, fotógrafa de Getty Images, exposiciones y libros en Visa pour l'Image, reportajes para revistas como Time Asia) son las fotografías de Paula Bronstein lo que de verdad sobrecoge. La experimentada fotoperiodista estadounidense desafía desde 2001 los peligros que entraña trabajar en Afganistán para darnos una amplia visión del país de los talibanes.

Paula Bronstein

En uno de mis viajes a Afganistán, en marzo de 2002, realicé una historia sobre un hospital que se dedica exclusivamente a tratar enfermos de leishmaniasis en Kabul. Esta enfermedad provoca heridas cutáneas y la transmite un tipo de mosquito. La mayoría de los que la padecen en Afganistán son niños que duermen a la intemperie como consecuencia de la guerra.

En el hospital conocí a Mohboba, una niña de siete años, mientras esperaba su turno para que la examinase un doctor. Mohboba tenía varias heridas en la cara en las que le habían aplicado yodo; de ahí ese color morado que presentan.

La pared del edificio en la que estaba apoyada mostraba todavía los efectos de la reciente guerra contra los talibanes. Así se establecía una analogía entre las marcas de la cara, causadas por la enfermedad, y las de la pared, causadas por la metralla.

Cuando tomé esta fotografía me afectó muchísimo. Su cara va a quedar marcada para siempre, lo que le va a dificultar mucho encontrar marido. En Afganistán esto es un problema muy grave para las mujeres, que dependen mucho de sus hombres. Para un chico no sería tan problemático.

Llevo viajando a Afganistán desde 2001 y he trabajado en muchos temas, desde la industria cinematográfica hasta una fábrica de ladrillos (este último trabajo lo empecé en 2002 y ahora lo he retomado), pasando por la clínica para tratar enfermedades de la piel, y evidentemente, también el día a día.

He visto mucha pobreza y muchos problemas, porque es uno de los países más subdesarrollados del mundo. Hay que estar un poco acostumbrado a estos lugares si vas a trabajar a Afganistán. Además, tal y como están las cosas, de ahora en adelante la situación va a empeorar. Sin duda.

En los últimos años Afganistán se ha vuelto muy peligroso para los fotoperiodistas. Yo antes ni tan siquiera me cubría la cabeza, pero ahora, en Kandahar, por ejemplo, uso el burka y no saco la cámara en la calle. Incluso he tenido que cambiar mi forma de trabajar.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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