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Agenda fotográfica

El punto de inflexión de Paul Strand

 
23
FEB 2009
Ivan Sánchez   |  Barcelona

Foto Colectania muestra estos días una inédita colección de imágenes de uno de los padres de la fotografía moderna, Paul Strand. Exhaustivo recorrido a través de los temas tratados por este precursor de la Nueva Objetividad, la retrospectiva incluye algunas instantáneas que se han convertido en iconos del siglo XX. Manhattan, la Europa rural y el retrato más directo son parte del gran legado que Strand ha dejado a la fotografía.

Bien acostumbrados por la Fundació Foto Colectania a presenciar colecciones de contrastada calidad, no sorprende que esta vez le toque el turno a uno de los grandes maestros de la fotografía: Paul Strand.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Organizada por la Fundación Pedro Barrié de la Maza y con Rafael Llano como comisario, "Paul Strand. Restrospectiva (1915-1976)" es una exposición inédita de 75 imágenes originales -la mayoría copias de la época- en blanco y negro, cedidas por la Aperture Foundation de Nueva York y el Philadelphia Museum of Art.

Foto: Paul Strand

La colección es una síntesis de la trayectoria de Strand que hace especial hincapié en sus viajes por Europa, la arquitectura, la naturaleza y el retrato. El artista norteamericano demostró tener una visión vanguardista en todas estas facetas, investigando nuevas formas de fotografiar que a la postre significaron el nacimiento de corrientes como la Nueva Objetividad.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Su gran acierto fue romper con el pictorialismo fotográfico que marcaba las corrientes de la época, basando su estilo en la observación de la realidad y en el potencial expresivo de la fotografía.

De Manhattan a Luzzara
La primera etapa de la carrera de Strand se desarrolla en el Manhattan de inicios del siglo XX, antes del "crack" bursátil de 1929. Ya en este primer periodo se aleja de las corrientes de la época y comienza a perfilar su estilo directo, vacío de trucos y ambigüedades.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Socialista convencido, Strand se centra en el crecimiento de la ciudad en tiempos de pleno fervor capitalista y cede el protagonismo a la gente anónima, a quienes fotografía para explicar -más como antropólogo que como documentalista- su condición en ese momento histórico.

Foto: Paul Strand

Gran parte del periodo que va desde el Jueves Negro hasta la Segunda Guerra Mundial lo dedicó al cine documental, para reencontrarse con la fotografía pasada la guerra y sobre todo durante la década de 1950.

Pese que a que ya había viajado por Europa durante la primera década del siglo XX, son sus fotografías de esta época las que seguirán reflejando su estilo directo y realista.

Foto: Paul Strand

Strand huye del momento decisivo y se centra en una fotografía que desgrana la sociedad rural de pequeños lugares de Escocia, Francia, Italia y Marruecos. Para ello, retoma su estilo directo en el retrato: personajes centrados, iluminación difusa que resalta texturas, sin artificios, con fondos simples que no distraen y con unos personajes que miran a cámara directamente, de tú a tú.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

En todos estos retratos, Strand pone de manifiesto que siente pasión por las clases obreras. En torno a ellas se articula el resto de fotografías del medio rural que inmortaliza.

Los paisajes y la arquitectura que fotografía giran alrededor de estos personajes anónimos pero con entidad propia. Y es que son una parte muy importante de la obra de Strand y complementan su visión de los lugares donde realiza sus reportajes.

Foto: Paul Strand

Uno de estos sitios es Luzzara, un pueblo de la Emilia-Romaña italiana. El neoyorquino documenta en este caso la vida del lugar según las realidades que fue encontrando y sin tener ninguna idea preconcebida.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

En Luzzara, Strand se centra en una familia humilde a la que, de nuevo, cede el protagonismo de su trabajo, que a la postre se vería reflejado en el libro "Un pueblo", reforzado por los comentarios del guionista del neorrealismo italiano Cesare Zavattini.

Abierta hasta el 4 de abril, la entrada a la exposición tiene un precio de 3 euros y es gratuita el primer sábado de cada mes.

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