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Agenda fotográfica

Una pasión suiza por el coleccionismo

 
17
MAR 2006
Ivan Sánchez   |  Barcelona

Lartigue, Kertész, Man Ray, Cartier-Bresson y Doisneau, junto a otros autores no tan conocidos pero muy representativos de algunos movimientos, como el vanguardismo o el dadaísmo, dan forma a la exposición de la Fundación Foto Colectania "Una pasión suiza". La muestra es una cuidada selección de unas 80 fotografías de época y 12 libros que provienen de la colección privada M.+M. Auer, una de las más importantes del mundo.

Un minúsculo extracto de una grandísima obra, pero perfectamente representativo. Así podríamos definir "Una pasión suiza", la exposición que la Fundación Foto Colectania ha traído a Barcelona de la mano de su directora artística y comisaria Lola Garrido. La muestra la componen 83 fotografías de la colección privada de la pareja suiza Michèle y Michel Auer, firmadas por un total de 75 autores y con fechas comprendidas entre el último tercio del siglo XIX y finales del XX.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

A las fotografías hay que añadir 12 libros de un valor incalculable, entre los que destacan "Paris", del lituano Moï Ver; "60 fotos", de Laszlo Moholy-Nagy, y el famoso "Naked City", de Weegee, todos ellos en un envidiable estado de conservación. Se pone de manifiesto de este modo la gran importancia que tienen para el coleccionismo las publicaciones especializadas en fotografía.

Prorrogada hasta mediados de abril
Pocas veces una exposición ve ampliado su plazo de permanencia en una sala. No obstante, en la Fundación Foto Colectania así lo han decidido con "Una pasión suiza", cuya clausura estaba prevista para mañana y finalmente se podrá visitar hasta el próximo 12 de abril. Su éxito ha sobrepasado las expectativas, y muy probablemente el origen de las obras y la acertadísima selección han tenido mucho que ver.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Pese a que los nombres que presenta el cartel son un verdadero lujo, en raras ocasiones veremos las fotografías más conocidas de cada autor. Y es que la exposición es, principalmente, un repaso a los movimientos de vanguardia que duraron en Europa hasta casi mediados del siglo XX.

Así, junto a nombres tan conocidos como Man Ray o Cartier-Bresson, se exponen también algunas obras de Lewis W. Hine, György Kepes, Nadar, Julien Coulommier o Francis Kollar, que son testimonio de nuevas tendencias de época.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

El valor de esta selección de la colección M.+M. Auer puede medirse también por otra peculiaridad: todas las fotografías son copias de la época. Lamentablemente, de la selección inicial de 83 fotografías -y por problemas de espacio- en la sala se exhiben solamente 77, pero en la cuidada edición del libro que la Fundación Foto Colectania ha preparado aparecen todas.

Los Auer y su pasión por el coleccionismo
Michèle y Michel Auer se conocieron a mediados de la década de 1970, y a partir de entonces comenzó su carrera como coleccionistas. A lo largo de más de 30 años, su colección se ha convertido en la más importante en Suiza y en una de las punteras en el mundo entero.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

En la actualidad cuentan con un volumen que supera las 50.000 fotografías -en su mayoría de época-, más de medio millar de máquinas fotográficas y una biblioteca con aproximadamente 20.000 libros sobre fotografía.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

La colección de los Auer se desmarca de otras muchas por no seguir corrientes a la hora de adquirir copias, ni intentar adquirir al precio que sea la obra de fotógrafos consagrados. En contrapartida, siempre han buscado que su colección documente diferentes movimientos vanguardistas, como el modernismo, el futurismo y el dadaísmo, entre otros. De esta forma, autores desconocidos y casi inéditos se complementan con los grandes nombres de la fotografía del siglo XX.

Fotografías que dejan huella
Entre tantos estilos distintos, se pueden destacar muchas de las fotografías expuestas en "Una pasión suiza". No obstante, ciertas de ellas sorprenden al visitante en mayor medida.

Es el caso de las cronofotografías de Georges Deménÿ, que datan de 1882 y suponen una continuación al estudio del movimiento que hacía Marey. O los famosos obreros trabajando con maquinaria -ya de los años 30- de Lewis W. Hine. El conocido "ouef" de Man Ray y el retrato de una joven con la pluma de un pavo real de Gyorgy Kepes son otros ejemplos.

También llaman la atención las fotografías de Cartier-Bresson y Robert Doisneau, que están juntas, y son un testigo de la fotografía como documento.

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