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Con texto fotográfico

"Los chavales están totalmente horrorizados" Pascal Maitre

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Foto: Pascal Maitre (National Geographic Magazine)
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SEP 2014
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Kinshasa es la urbe más cosmopolita del África central. Pascal Maitre trabajó en la capital de la República Democrática del Congo documentando una sociedad que evoluciona y mantiene sus creencias a partes iguales. El veterano fotógrafo francés es un gran conocedor del continente negro, de sus gentes y paisajes, de su política y sus tradiciones. Y a pesar de haber asistido antes a otras ceremonias de exorcismo, reconoce que ésta, en la que el exorcizado era un niño, le impresionó como nunca.

Pascal Maitre

Ésta es una historia acerca de Kinshasa, la capital de la República Democrática del Congo. Una gran ciudad de diez millones de habitantes, grande y caótica pero a la vez muy creativa. Hice este trabajo para National Geographic Magazine, y lo hice en tres partes que están conectadas entre sí.

La primera trata de los artistas, porque la mayoría de los artistas africanos más grandes provienen de Kinshasa: Chéri Samba, Bodys Isek Kingelez o Freddy Tsimba, por ejemplo. La mayoría de ellos son conocidos internacionalmente y han expuesto en los museos más importantes del mundo, pero siguen viviendo en Kinshasa. La segunda parte versa sobre cómo es la vida diaria allí. Y la tercera parte fue sobre las tradiciones y cómo éstas guían a la ciudad.

En Kinshasa hay aproximadamente 30.000 chavales que viven en la calle. Muchos de ellos son acusados de ser hechiceros. Cuando esto ocurre, las familias les encierran en casa y algunas asociaciones se ocupan de ellos. Al mismo tiempo también quieren limpiarlos de los malos espíritus y los llevan a una iglesia donde les exorcizan para liberarlos. De esta forma quizás vuelvan a tener una vida normal.

"En Kinshasa muchos chavales de la calle son acusados de ser hechiceros y los llevan a una iglesia donde les exorcizan"

Fotografié esta escena en una pequeña iglesia protestante donde su sacerdotisa se encarga de limpiar de malos espíritus a los niños de varias formas. Primero usa un polvo blanco (por supuesto el color blanco es purificador); después les frota con fuerza con un algodón para echar al demonio, y por último les quita un trozo de carne que es muy mala y representa el demonio dentro del cuerpo.

Es carne de algún animal, no del chico, pero no sé cómo lo hacen, porque en cualquier caso se la quitan de dentro. Me fijé mucho pero no pude averiguarlo… A veces también quitan piedras o un trozo de hierro. El chico tiene que permanecer estirado en el suelo e inmóvil hasta que su cuerpo esté totalmente limpio.

Por supuesto los chavales están totalmente horrorizados porque es muy impresionante y están más o menos entre la vida y la muerte. Cuando lo miras piensas que quizás esté muerto. Después del exorcismo están dos o tres días en tratamiento, y finalmente les acaban de limpiar con agua espiritosa.

Esta foto es del instante anterior a que la sacerdotisa sacara el demonio del chico con agua espiritosa. Las velas están siempre presentes porque simbólicamente traen la luz y también para echar fuera a los malos espíritus.

Para mí fue extraño… Aunque ya lo había visto antes, esta vez se trataba de niños, y resulta duro. Ves que están muy asustados, e impresiona aunque no seas creyente. De todas formas en África he visto cosas mucho más impresionantes y duras.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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