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LA CáMARA QUE VUELA

Parrot AR.Drone 2.0: análisis 1

8
AGO 2012

La firma francesa Parrot vuelve a conquistar el espacio aéreo con el AR.Drone 2.0, segunda generación de su cuatricóptero teledirigido mediante un smartphone o tablet. Presentado durante la última edición del salón CES de Las Vegas, el nuevo dispositivo trae consigo importantes mejoras para facilitar su pilotaje e integra una videocámara de alta definición. Un precio algo elevado y una autonomía de vuelo escasa -la habitual para un "drone" de estas características- siguen siendo las principales notas negativas de tan singular "gadget".

Los llamados "drones" son vehículos aéreos no tripulados y controlados remotamente que hasta ahora se habían usado principalmente en acciones militares y en un gran número de aplicaciones civiles, tales como la prevención y extinción de incendios o en tareas de seguridad, cartografía y servicios forestales.

Pero el abaratamiento progresivo de los componentes electrónicos ha permitido la llegada de este tipo de aeronaves al ámbito puramente recreativo, escenario que la firma gala Parrot aprovechó hace un par de años para diversificar su línea de productos y lanzar al mercado su primer AR.Drone.

Parrot AR.Drone 2.0
Parrot AR.Drone 2.0
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Tal y como su nombre sugiere, el AR.Drone 2.0 es la segunda versión de este dispositivo. Con pocos cambios por fuera, llega con un gran número de novedades destinadas a mejorar la experiencia de uso y a reducir de forma considerable la curva de aprendizaje necesaria para pilotarlo como un auténtico experto.

Delicado

Lo primero que llama la atención cuando procedemos a desempaquetar el AR.Drone 2.0 es el aspecto frágil y poco robusto que presenta, más aún si tenemos en cuenta que se trata de un dispositivo que cuesta cerca de 300 euros. Una impresión inicial que se debe en gran parte a nuestra falta de familiaridad -lo reconocemos- con productos de aeromodelismo.

Parrot AR.Drone 2.0
Parrot AR.Drone 2.0
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Y es que hay que tener presente que un aparato de estas características requiere de una estructura lo más liviana posible, tanto como para que su sencillo sistema de cuatro motores tenga la potencia necesaria como para que consiga mantenerse en el aire.

Parrot AR.Drone 2.0
Parrot AR.Drone 2.0
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Parrot AR.Drone 2.0
Parrot AR.Drone 2.0
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Así, el AR.Drone 2.0 cuenta con un soporte en forma de cruz de fibra de carbono y con dos carcasas intercambiables de espuma de polipropileno. Una de ellas protege las hélices de posibles impactos y está pensada para volar en interiores; la otra, mucho más pequeña, está concebida para el vuelo en espacios abiertos por su mayor aerodinamismo.

Parrot AR.Drone 2.0
Parrot AR.Drone 2.0
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Las carcasas se intercambian con suma facilidad y quedan sujetas a la estructura del "drone" mediante un sencillo sistema de imanes. Entre sus funciones está la de proteger el zócalo para la batería y el puerto USB, en el que se puede conectar un lápiz de memoria para almacenar las grabaciones de vídeo del cuatricóptero.

Parrot AR.Drone 2.0
Parrot AR.Drone 2.0
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Sorprende que Parrot haya optado por esta solución de almacenaje en vez de una ranura para tarjetas de memoria, opción que se nos antoja más práctica y sencilla.

Parrot AR.Drone 2.0
Parrot AR.Drone 2.0
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Parrot AR.Drone 2.0
Parrot AR.Drone 2.0
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pese a la sensación de fragilidad que transmiten las dos carcasas mencionadas, en las pruebas realizadas han demostrado ser más resistentes de lo que cabía esperar, amortiguando su singular estructura los inevitables golpes que recibe el aparato y que podrían afectar a sus circuitos internos. Menos confianza transmite el hecho de que parte de la mecánica de los motores que se encargan de rotar las hélices esté totalmente expuesta al polvo y la humedad.

Pilotar, un juego de niños

Las principales mejoras del AR.Drone 2.0 respecto a la hornada anterior son las relacionadas con el manejo del aparato. Sin entrar más de la cuenta en aspectos técnicos, el nuevo dispositivo de Parrot cuenta con una serie de giróscopos y sensores de presión que consiguen hacer del pilotaje de este cuatricóptero un auténtico juego de niños.

Parrot AR.Drone 2.0
Parrot AR.Drone 2.0
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Parrot AR.Drone 2.0
Parrot AR.Drone 2.0
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Al igual que su predecesor, el AR.Drone 2.0 se maneja remotamente a través de un smartphone o tablet con sistema operativo iOS o Android conectado a la red Wi-Fi que genera el propio cuatricóptero. Para ello es necesario descargar la aplicación gratuita AR.FreeFlight 2.0, cuya compatibilidad con nuestro móvil o tablet depende del sistema operativo y la marca del mismo (en la web de Parrot podemos consultar una detallada tabla para salir de dudas).

Parrot AR.Drone 2.0
Parrot AR.Drone 2.0
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La aplicación ofrece dos formas de pilotaje: a través de dos "joysticks" táctiles que aparecen en pantalla o inclinando el smartphone en la dirección hacia donde queremos desplazar el cuatricóptero.

Parrot AR.Drone 2.0
Parrot AR.Drone 2.0
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Parrot AR.Drone 2.0
Parrot AR.Drone 2.0
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Precisamente en este punto se encuentra la principal mejora en el pilotaje antes citada. En la versión anterior del AR.Drone las direcciones eran relativas, es decir, dependían de la orientación del cuatricóptero respecto a nuestra posición. Así, por ejemplo, si estaba encarado hacia nosotros e intentábamos movernos hacia la derecha, éste se movía hacia nuestra izquierda.

En esta nueva generación el dispositivo incorpora una serie de sensores que le permiten saber en qué posición se halla respecto al control remoto, por lo que si se le ordena que efectúe un virado a nuestra izquierda, el AR.Drone se desplazará efectivamente hacia esa dirección, esté en la posición que esté.

Parrot AR.Drone 2.0
Parrot AR.Drone 2.0
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El despegue y el aterrizaje vuelven a ser dos movimientos que el aparato hace de forma automática al pulsar un botón. También se incorpora una nueva maniobra que consiste en un volteo horizontal de 360 grados.

Parrot ha añadido asimismo dos nuevos sensores de presión que garantizan que el aparato ascienda de forma estable y permanente, o al menos esto es lo que sostiene la propia compañía. A la hora de la verdad la limitación del alcance de la red Wi-Fi (unos 50 metros si no hay obstáculos de por medio) y las corrientes de aire se convierten a cierta altura en el peor enemigo del AR.Drone.

Parrot AR.Drone 2.0
Parrot AR.Drone 2.0
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

También es cierto que esta nueva versión del cuatricóptero ha mejorado de forma evidente su control de estabilidad y que en un día con poco viento es posible ascender con él a suficiente altura como para no temer por su integridad.

Eso no quita que haya que ir con mucho cuidado en el pilotaje de este aparato y que no debamos bajar la guardia ante eventuales rachas de viento traicioneras. Tanto como la que arrastró a nuestro malogrado "drone" y lo dejó colgado a lo alto de un árbol, a poco más de 10 metros de altura, mientras poníamos a prueba su capacidad para elevarse.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
A lo alto de este árbol, a poco más de 10 metros de altura, quedó atrapado nuestro "drone" tras ser desplazado lateralmente varios metros por una inesperada racha de viento.

El AR.Drone 2.0 cuenta con varias medidas de seguridad para minimizar los efectos de un accidente. Así, cuando pierde la conexión Wi-Fi con el smartphone o se le agota la batería aterriza suavemente de forma automática. De la misma manera, si durante el pilotaje recibimos una llamada al smartphone con el que lo estamos controlando, el "drone" permanece suspendido en el aire a la espera de que retomamos su manejo.

Parrot AR.Drone 2.0
Parrot AR.Drone 2.0
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El único supuesto en el que el cuatricóptero puede precipitarse al vacío es cuando alguna de sus hélices impacta contra un obstáculo. En este caso realiza una parada de emergencia para proteger los rotores de una avería. Eso puede darse también cuando el cuatricóptero se expone a una ráfaga de aire muy potente. Afortunadamente, si el AR.Drone 2.0 sufriera algún desperfecto, Parrot vende todo tipo de recambios en su página web.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Un accidente acabó con uno de los engranajes que conectan las hélices al motor. La solución llegó dentro de esta bolsita y costó 15 euros (gastos de envío incluidos).

Sin ir más lejos, en otra de las pruebas realizadas para tratar de llevar el dispositivo a su máxima altitud, una ráfaga de aire lo desestabilizó y lo mandó al suelo desde una altura considerable. Como consecuencia de ello el eje de una de las hélices quedó totalmente doblado y se rompió el engranaje que la une al motor. Solucionarlo fue sencillo: el recambio correspondiente llegó en apenas 48 horas por el módico precio de 15 euros y el arreglo no entrañó mayor dificultad.

Evidentemente hay otro tipo de reparaciones más complejas y con componentes más caros. Varios vídeos en la web de Parrot nos dan pistas sobre cómo efectuar los arreglos más comunes.

Un vuelo demasiado breve

Uno de los aspectos más criticados por los usuarios del AR.Drone es la escasa duración de su batería y por tanto de su autonomía de vuelo. Y es que una carga completa de la pila requiere alrededor de una hora y media y tan sólo proporciona entre diez y quince minutos de pilotaje.

Parrot AR.Drone 2.0
Parrot AR.Drone 2.0
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Aun así parece ser que ésta es la tónica habitual en el mundo del aeromodelismo, en el que continuamente hay que contar con el factor peso a la hora de diseñar la aeronave, y esto repercute inevitablemente en ciertas limitaciones a la hora de incorporar baterías de mayor capacidad y tamaño.

En cualquier caso, quienes quieran pasar bastante rato seguido "jugando" con el AR.Drone 2.0 pueden adquirir baterías adicionales en la tienda on-line de Parrot por unos 30 euros la unidad.

Cámara aérea en alta definición

La otra gran novedad que trae consigo el AR.Drone 2.0 respecto a la generación anterior es el aumento de la resolución de su cámara de vídeo, que alcanza un tamaño de cuadro de 1280 x 720 píxeles.

Como era de esperar, la calidad de esta cámara HD no es ninguna maravilla. O dicho de otro modo: que nadie espere conseguir con el AR.Drone 2.0 espectaculares tomas aéreas al estilo de "El señor de los anillos". La cámara tiene una nitidez limitada y presenta un acusado efecto de "rolling shutter" que se intensifica debido a que la estabilidad del cuatricóptero no es la más adecuada para grabar vídeo.

Parrot AR.Drone 2.0
Parrot AR.Drone 2.0
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Aun así, con buenas condiciones de luz se puede alcanzar una calidad similar a la que ofrece un teléfono móvil de gama media y es posible obtener secuencias de vídeo de los pilotajes bastante espectaculares.

Si bien nuestra intención era ilustrar este análisis con un estupendo vídeo de muestra de lo que el AR.Drone 2.0 es capaz de hacer, por desgracia, y tal y como adelantábamos antes, nuestro cuatricóptero y los vídeos grabados con él quedaron literalmente colgados en un árbol a más de 10 metros de altura. Y ahí siguen a la espera de ser rescatados, tarea nada fácil. Así las cosas, una explosiva mezcla de temeridad y nula habilidad de pilotaje nos ha obligado a dejar este reportaje un tanto cojo.


Uno de los muchos y espectaculares vídeos que pueden verse en el canal oficial de YouTube del AR.Drone.

Otro aspecto muy reseñable es que podemos ver en directo aquello que la cámara está capturando en la pantalla del dispositivo que está ejerciendo de control remoto. El vídeo se transmite con cierta latencia y no con mucha fluidez, pero resulta una opción muy interesante.

Parrot AR.Drone 2.0
Parrot AR.Drone 2.0
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Sobre esta posibilidad Parrot ha diseñado unos cuantos juegos de realidad aumentada que aportan un plus de entretenimiento al AR.Drone y que se pueden adquirir gratuitamente en la tienda de aplicaciones de cada dispositivo.

Un juguete algo caro

Ya lo advertíamos al principio: en QUESABESDE.COM no somos precisamente expertos en aeromodelismo, por lo que es complicado que podamos hacer una valoración del AR.Drone 2.0 desde esta perspectiva. Sí podemos asegurar sin embargo que este cuatricóptero de Parrot es sumamente entretenido, se maneja con soltura y sin dificultad y es un accesorio más que interesante para pasar buenos ratos y sacarle aún más partido a nuestro smartphone o tablet.

Parrot AR.Drone 2.0
Parrot AR.Drone 2.0
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Eso sí, algunos aspectos de su construcción y diseño, su escasa autonomía de vuelo y sobre todo su precio de 300 euros pueden ser motivos suficientes para que más de un comprador se eche para atrás. Más aún si tan sólo busca en él un entretenimiento pasajero, y no digamos ya si su poca pericia en el pilotaje lo manda "ad eternum" a lo alto de un árbol.

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