| Eneko Etxebarrieta.- En el extremo occidental del Parque Nacional de Mochima se encuentra Puerto la Cruz, una ciudad que ha crecido hasta unirse a sus vecinas, Lecherías y Barcelona, la capital del estado venezolano de Anzoátegui. Las tres ciudades juntas conforman el mayor núcleo urbano del oriente venezolano.
En el extremo oriental del parque se encuentra Cumaná. Esta localidad histórica se enorgullece de haber sido, en 1522, la primera ciudad fundada por los europeos en las costas del continente americano.
En los 80 kilómetros que separan a estos dos núcleos urbanos se extiende el Parque Nacional de Mochima, nombre indígena que significa "lugar de mucha agua". Con una superficie de una vez y media la ciudad de Madrid, se trata de un lugar de hermosos paisajes formados por golfos y bahías que yacen entre montañas.
Se dice que durante la Segunda Guerra Mundial este laberinto de profundas ensenadas sirvió a los alemanes de guarida para esconder submarinos averiados y repararlos.
El pueblo que da nombre al parque, Mochima, nació como una pequeña villa de pescadores pero la actividad que en la actualidad crece con mayor fuerza es el turismo. Con medio millar de habitantes, las casas de pescadores y las posadas se alternan en su orilla.
La fabricación de barcos es una actividad fundamental en un lugar como éste, que depende totalmente del mar. El trabajo todavía se realiza mayormente de forma artesanal.
El barco más utilizado en la costa venezolana es el peñero. Se trata de una embarcación pequeña, pero con un motor potente puede ser muy rápida.
Entre los atractivos del parque se encuentran sus hermosos acantilados y el bien conservado fondo marino. Algunas de las 32 islas pertenecientes al parque están rodeadas por arrecifes de coral que ofrecen al buceador un espectáculo de color y vida marina. También es posible sumergirse junto a algún barco hundido a poca profundidad.
Aunque el pueblo de Mochima no cuenta con playa, el barco permite visitar algunas cercanas que disponen de una pequeña infraestructura para el turista.
Y otras desiertas de espectaculares aguas turquesas, la postal caribeña más deseada y típica. Estas profundas ensenadas son muy ricas en peces, un botín alimenticio que no sólo es codiciado por los humanos.
El pelicano pardo del Caribe es el más pequeño de su especie. Muy abundante en la región, para pescar se lanza en picado y en el momento del impacto con el agua abre la boca para capturar a la presa con la bolsa.
Antes de tragarse el pescado entero, tiene que colocarlo de tal manera que entre de cabeza. De lo contrario, sus aletas abiertas podrían atragantarlo y ahogarlo.
Otro animal muy común en estas aguas ricas en peces es el delfín. En una sola de las bahías del parque hemos podido ver varios cientos de individuos nadando y jugando en diferentes grupos.
A media mañana, los últimos pescadores regresan a puerto. Poco después, el pescado fresco ya está disponible a la venta.
En la parte trasera de la pescadería, estos clientes parecen aguardar turno para conseguir alguna de las sobras. Los pelícanos se han acostumbrado a los humanos y se acercan hacia ellos sin miedo.
Los "orientales", como se conoce en Venezuela a la gente de esta región, tienen fama de ser cordiales y alegres.
Nos cuentan que a veces aparece algún escualo en el parque. Y para demostrárnoslo, sacan esta enorme dentadura. A pesar de la impresión que puede causar, el ataque de tiburones en Venezuela es algo extraordinario. Desde 1930, sólo se han reportado tres casos.
Los dientes de estos animales van creciendo en hileras, de atrás hacia delante, reemplazando a los que se pierden.
La zona no sólo es rica en pescado sino también en marisco. Esta mujer de Cumaná ofrece una gran variedad de marisco fresco a buen precio. Una bandeja de ricas ostras cuesta alrededor de 4 euros.
Acaba el día, y el "ferry" de la tarde abandona Puerto la Cruz en dirección a Isla Margarita, atravesando las tranquilas aguas del Parque Nacional de Mochima.
Los artículos de la serie "La vuelta al mundo en 3650 días" se publican, normalmente, el tercer miércoles de cada mes.
La travesía de Eneko y Miyuki nos brinda la posibilidad de conocer la diversidad cultural y las bellezas de nuestro planeta en esta serie de artículos y a través de su página web acercandoelmundo.com.
Su proyecto también tiene carácter humanitario. Colaboran con la ONU y UNICEF en la difusión de la Campaña del Milenio, en la cual también os invitamos a participar.

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