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Un nuevo parche identificativo vuelve a encender los ánimos de los fotoperiodistas

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La controversia en torno a la renovación del distintivo que figura en el discutido chaleco blanco que usan los informadores reaviva el malestar en el colectivo

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Varios fotógrafos con el chaleco blanco durante una manifestación en Madrid.
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JUL 2014
Eduardo Parra   |  Madrid

Han pasado ya dos años desde que se instauró el ya famoso chaleco blanco como distintivo oficioso para los profesionales de la información, dejando de lado incluso al propio carné de prensa expedido por los medios. Pero las aguas aún están revueltas.

Prueba de ello es la polémica que ha suscitado la creación de un nuevo número de identificación que simplemente sustituye al anterior y que la FAPE (Federación de Asociaciones de Prensa de España) está enviando a sus asociados sin ningún coste adicional para que puedan seguir cubriendo eventos como protestas o manifestaciones a pie de calle.

El nuevo distintivo es en realidad un parche que debe pegarse sobre el conocido chaleco blanco (motivo de polémica entre los periodistas porque, entre otras cosas, es expedido previo pago por asociaciones de carácter privado). Con letras negras sobre un fondo rojo, es más grande y por tanto resulta mucho más fácil identificarlo a simple vista.

Según ha confirmado a Quesabesde la presidenta de la FAPE, Elsa González, este distintivo sustituye al anterior, ya caduco, y con su creación la entidad tan solo busca que los asociados no tengan que adquirir un chaleco blanco nuevo. Que la nueva identificación sea roja -según la presidenta de la FAPE- es para evitar que se transparente; su mayor tamaño busca garantizar que oculte por completo el número anterior.

Todo ello no ha evitado una nueva oleada de críticas. Contribuyó a encender los ánimos de los periodistas en general y la prensa gráfica en particular la publicación el pasado viernes en El Confidencial de una información titulada "Nueva matrícula para periodistas: un cartel rojo, 'obligatorio' y de pago para las protestas". Pese a que en el artículo se aclara que el uso del distintivo no es obligatorio y que el pago que hay que satisfacer es el correspondiente a la cuota de pertenencia a asociaciones de profesionales de la prensa, la información ha llevado a equívocos y ha suscitado cierta polémica.

A estas críticas se suma ahora el miedo a la multa, ya que acaba de ser aprobada la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, que contempla sancionar económicamente con entre 600 y 30.000 euros la toma y publicación de fotografías de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en determinadas circunstancias. Una ley de la que no está muy claro que los periodistas gráficos, especialmente los que no lleven el mencionado chaleco, vayan a quedar al margen.

Una prenda discutida

La noticia de la nueva identificación no ha hecho sino encender la controversia que surgió desde que en 2012 empezó a entregarse el discutido chaleco blanco.

Al margen de su idoneidad o no para trabajar, muchos profesionales de medios de comunicación que no son periodistas titulados (operadores de satélite, técnicos de sonido, ayudantes de cámara o incluso productores) denuncian que para ellos es imposible obtener el chaleco, ya que no pueden asociarse ni a la FAPE ni a la ANIGP-TV, asociación vinculada a la primera y que agrupa a fotoperiodistas y cámaras de televisión. Éstas son precisamente las entidades privadas que suministran el chaleco.

Por otro lado, a pesar de que el chaleco no es de carácter obligatorio, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado lo exigen cada vez más para acceder a determinadas zonas acotadas solo para periodistas, ignorando cualquier otra credencial que los profesionales puedan exhibir.

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