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Con texto fotográfico

"No quería drama sino una belleza pausada" Paola de Grenet

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Foto: Paola de Grenet
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ENE 2016
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

25 chicas de entre 18 y 21 años de diversas nacionalidades posaron ante la cámara de Paola de Grenet para su proyecto documental “Barely Legal”. La napolitana, que trabaja por pura intuición y con la pausa que merece el medio formato, habla sobre la inocencia y la sensualidad inherentes en toda muchacha a esta temprana edad, en la que sin embargo legalmente ya son mujeres de pleno derecho. Una forma muy personal de regresar a su juventud mediante la fotografía.

Paola de Grenet

Yo trabajo de forma intuitiva, así que muchas veces las ideas me surgen un poco por casualidad. La idea era fotografiar chicas de 21 años, que a todos los efectos legales son mujeres, aunque las escogí de 18 a 21 años para cubrir varios países y no ser demasiado literal. Quería que fueran muy sensuales, pero a la vez quería captar pequeños gestos de fragilidad e inseguridad que pudieran manifestar la contradicción de esta edad.

Siempre les pedía que llevaran ropa muy sencilla y de colores muy neutros. Carne, a poder ser. Quería evidenciar una belleza muy natural porque eran mujeres muy jóvenes y la sensualidad a esta edad está muy fresca aún.

Lo hice todo con luz natural pero trabajándola bastante porque quería que fuera muy envolvente, que de alguna manera las rodeara y las abrazara. Necesitaba una luz muy suave. Usé una sábana, un reflector y un espejo de plástico para rellenar las sombras y evitar que hubiera contraste. No quería drama sino una belleza pausada. La palabra correcta es dulce, porque así era mi mirada hacia atrás.

"La fotografía es una manera de reflexionar sobre las cosas que me vienen por intuición y que después entiendo sacando las fotos"

Una amiga me ayudó al principio. Ella acogía chicas universitarias, y todas tenían esta edad. Muchas eran de Estados Unidos o de otros países. También tenía otra amiga que enseñaba moda y daba clase a chicas en estas edades. Además puse un anuncio en Facebook y me contactaron bastantes chicas.

Me fue genial porque al final conseguí chicas de todo el mundo, lo que estuvo muy bien para evitar que se convirtiera en un tema local: no eran solo chicas catalanas o españolas [De Grenet reside en Barcelona]. No era importante de donde fuesen, así que ya estuvo bien que fueran de todos lados: hay ucranianas, rusas, americanas, alemanas, italianas, españolas…

Por lo general intentaba ir a casa de las chicas, pero como muchas eran estudiantes no podían acogerme en su casa o estaban incómodas con la idea de llevar a cabo todo el montaje, porque cuando llegaba desmontaba bastante la casa y movía todos los muebles para crear un espacio diáfano que fuera coherente con las fotos.

Recorrí a otros lugares. Una vez lo hice en mi casa, otras veces buscaba casas de amigos que tuvieran luz y espacios diáfanos. Me apañaba así, pero en general me gustaba la idea de ir a sus casas, aunque tampoco fuese muy representativo porque muchas estaban allí solo por una temporada.

Foto: Paola de Grenet

Emily, la chica de la foto, es estadounidense. Ella estaba de paso por Barcelona. La conocí porque un amigo me pidió un favor: él alquilaba un piso y ella vino a recoger las llaves. Hacía tiempo que tenía ganas de fotografiar a una chica pelirroja por la estética, y cuando conocí a esta chica le dije que me encantaría hacerle un retrato, que tenía algo que me interesaba mucho. Accedió sin problemas. Quedamos en casa de una amiga porque allí había muy buena luz.

Al verla desnuda pensé: ‘Tiene el torso desnudo, pero parece una niña…’. El gesto de los brazos es un poco raro, incómodo y naíf a la vez. Ella tenía dudas sobre si enseñar los pechos en la fotografía, así que encontramos este compromiso. Hay que tener en cuenta que en Estados Unidos son muy particulares para estas cosas, y yo no quería crear ninguna situación incómoda para nadie ni tampoco tener problemas.

En una ocasión una chica sí me dio permiso [para fotografiarla desnuda] y lo probé, pero la verdad es que no funcionó para nada. Lo que me gusta a mí es el retrato, y aunque yo a nivel personal busco alejarme un pelín de lo psicológico y busco lo sensual y lo plástico, finalmente siempre termina fascinándome la cara y la expresión. Así que si saco a una chica con las tetas al aire el efecto es muy diferente. En esa ocasión lo probé y desviaba mucho la mirada. Y no era esta mi intención, porque en realidad yo estaba buscando un estado más emotivo.

Foto: Paola de Grenet

Todo aquello me llevó a cuando yo tenía 21 años, una época muy especial y de muchos cambios. Perdí a mi madre, hacía dos años que me había ido de casa y a los 21 me fui a vivir a Londres, tenía un novio desde hacía cinco años y nos separamos… A pesar de la intensidad de los episodios y del miedo que tenía, recuerdo esta época como muy excitante. Iba muy echada para delante.

Hice este trabajo en 2014, cuando tenía 42 años, justo el doble. Quería volver allí durante un tiempo. Y qué mejor manera para hacerlo que con la fotografía. Para mí hacer proyectos con la fotografía es una manera de reflexionar sobre las cosas que me pasan por la cabeza, que me vienen por intuición y que después entiendo sacando las fotos.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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