Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Crónica

Panono, la cámara esférica que vuela

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DIC 2013
Eduardo Parra | Madrid

Cruzar por un lugar indebido, meterse en los jardines de una rotonda y ponerse a lanzar una esfera verde mientras medio Madrid se pregunta qué diablos estás haciendo. Ése podría ser el resumen del fugaz encuentro que Quesabesde tuvo ayer con uno de los responsables del proyecto Panono, nombre detrás del cual se esconde una curiosa cámara esférica que no se lleva al cuello: simplemente, se lanza.

Panono. Un nombre singular que no significa nada pero que sirve para identificar un producto que ha conseguido llamar la atención en un sector donde ya nada –o casi nada- sorprende. Panono es una cámara esférica. O mejor dicho: 36 cámaras montadas en forma esférica. Es una pelota fotográfica, una máquina que no se empuña. Una respuesta al problema que plantea cómo estar allí cuando en realidad estamos aquí.

Panono visita Madrid. Lo hace en el interior de una maleta que lleva un joven de aspecto nórdico –alemán, en realidad- que habla un casi perfecto castellano. Su nombre es Björn Bollensdorff, y es, junto a Jonas Pfeil y Qian Qin, parte del equipo fundador de la empresa que intenta que Panono logre ser lanzada -y nunca mejor dicho- al mercado.

En pleno centro de Madrid, cuando el sol apenas si despunta, Bollensdorff nos explica qué es Panono. No hay lugar para una gran rueda de prensa ni una fastuosa presentación. De momento Panono es sólo dos cosas: por un lado un prototipo; por otro, un sueño.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Bollensdorff, ayer en Madrid, con el prototipo funcional de la Panono, considerablemente más grande de lo que será el producto definitivo.

Para que ambas cosas converjan en un producto definitivo, el equipo de Panono ha abierto una línea de colaboración mediante micromecenazgo (ya han conseguido reunir más de 530.000 dólares) para complementar los ingresos que el proyecto recibe de otros inversores. Y esperan que, finalmente, esta cámara y su curioso nombre vean la luz en septiembre del próximo año. ¿El precio? Los primeros que quieran hacerse con ella deberán desembolsar en dicha campaña de crowdfunding unos 500 dólares (poco más de 360 euros).

Como ocurre en ocasiones, el origen de la cámara Panono está en un problema, o mejor dicho, en cómo solucionar un problema. Pfeil, compañero de Bollensdorff en esta aventura, gustaba de tomar múltiples fotos en sus viajes para componer luego imágenes panorámicas. Sin embargo, tomar muchas fotos suponía un lastre para sus acompañantes debido al largo tiempo que dedicaba a ello.

Estudiante de Ingeniería Informática en aquella época, dedicó un tiempo a pensar cómo solucionar este problema, cómo conseguir obtener una fotografía panorámica completa de forma instantánea. Fue así como nació la idea de lo que hoy es Panono.

De este dispositivo actualmente sólo hay un prototipo funcional. Trufada de cámaras por toda su superficie, el tamaño y peso del modelo original poco tienen que ver con los de la unidad final. Ésta, de llevarse a cabo, apenas si superará los 10 centímetros de diámetro y su peso rondará los 300 gramos, convirtiéndose en una cámara –por llamarlo de algún modo- relativamente fácil de transportar.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Un acelerómetro detecta el momento exacto en que la esfera está detenida en el aire antes de caer y ordena a las 36 cámaras tomar una fotografía

La superficie engomada de la primera versión ha sido sustituida por una carcasa de plástico: “Asegurarnos de que la cámara no se iba a romper era un objetivo muy importante para nosotros”, resalta Bollensdorff. “Por fuera hay un plástico muy duro, y dentro tenemos una capa de espuma que se encarga de amortiguar los impactos ante una eventual caída.”

A fin de cuentas hablamos de una cámara que se lanza al aire, y según Bollensdorff , que reconoce que el prototipo ya se ha caído sin consecuencias, el modelo final de Panono soportará caídas desde alturas consideradas normales. Es decir, unos cinco metros.

El funcionamiento de la Panono es muy sencillo. Aunque la versión actual requiere un cierto ajuste previo, la versión definitiva trabajará de forma autónoma y automática. Grosso modo, no hay más que lanzar la cámara al aire y esperar a que caiga. Un acelerómetro detecta el momento exacto en que la esfera está detenida en el aire antes de caer y ordena a las 36 cámaras tomar una fotografía cada una.

Estas 36 tomas se combinan automáticamente en una sola imagen panorámica y esférica que se transfiere de forma inalámbrica o por USB a nuestro dispositivo gracias a la interfaz de una aplicación diseñada específicamente para esta cámara. En la web oficial de Panono pueden verse varios ejemplos de estas espectaculares capturas.

A pesar de ser una imagen pesada, la transferencia en modo de vista previa es casi instantánea, mientras que la foto final debidamente tratada tarda aproximadamente cinco minutos en ser preparada para su visualización.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Bollensdorff lanza al aire una unidad no funcional de la Panono. Éste será el aspecto que tendrá el producto final.

La transferencia de la captura en modo de vista previa es casi instantánea, mientras que la composición final está lista en unos cinco minutos

Además, y como no podía ser de otra forma, el producto se puede configurar para que la imagen de mayor tamaño sólo se descargue cuando esté disponible una red Wi-Fi. Aunque de momento no es sumergible -sí se puede usar bajo una llovizna-, sus creadores no descartan esta posibilidad en el futuro.

Bollensdorff reconoce que la Panono es una cámara pensada para usar en exteriores y con buena luz. “Panono no funciona del todo bien lanzándola con poca luz”, pues es necesaria una alta velocidad de obturación para que la imagen no quede trepidada. Pero para esas situaciones se puede usar un trípode o monopié (lleva la correspondiente rosca universal) o “dispararse directamente con la mano”.

“Con esta cámara puedes conservar tus memorias. Es algo que ni siquiera nosotros sabíamos al principio, porque la pelota es una cosa pero el hecho de ver las fotos y cómo las ves con nuestra aplicación y la tableta es otra. Es casi como estar en ese lugar.”

Y damos fe de ello. Dejando al margen las miradas furtivas de quienes se preguntan qué hacemos con el tablet, visualizar la panorámica mediante la aplicación de Panono es literalmente como estar en una película de ciencia ficción en la que un vórtice espacio-temporal permite ver otra dimensión.

“Los usos de la Panono son un poco de todo. Si eres periodista puedes lograr una foto panorámica de una manifestación; un constructor puede documentar el proceso de una obra; incluso sirve para fotografiar una localización donde grabar para que el director lo vea. Las posibilidades son tan amplias que ni siquiera nosotros las podemos imaginar.”

Y entre ellas está, sin duda, aplacar la imperiosa necesidad de sus creadores de realizar panorámicas durante sus viajes.

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