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Prueba de producto
Panasonic Lumix DMC-TZ100
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Panasonic Lumix TZ100: análisis

27
15
MAR 2016
Texto: Iker Morán  |  Fotos: Álvaro Méndez

Elegir una cámara es una cuestión de prioridades y presupuesto. Tenerlo todo es imposible, así que al final se trata de decidir si es más importante el tamaño, el zoom, el precio, los resultados… Hasta ahora las llamadas compactas viajeras resultaban una opción muy interesante para quienes querían un objetivo bastante potente y en un modelo de bolsillo aunque para eso tuvieran que renunciar a una calidad de imagen sobresaliente.

Pese a ello, este tipo de modelos -y las Panasonic Lumix TZ como uno de sus más veteranos exponentes- han conseguido mantener su popularidad en el mercado. Pero los tiempos han cambiado. La amenaza de los móviles es más real que nunca, y por fin ha quedado claro que solo hay una forma de pararlos: con calidad y prestaciones.

Es justo ahí donde aparece la nueva Lumix DMC-TZ100 con la que hemos pasado unos días en las manos. Y lo que es más interesante: viajando. Al fin y al cabo, de eso va la historia de estas compactas que ahora llegan a su mayoría de edad con argumentos tan prometedores como un sensor de una pulgada, un zoom de 25-250 milímetros, vídeo 4K y controles manuales. El precio, eso sí, no se parece al de cuando eran compactas viajeras a secas: unos 700 euros.

De bolsillo

Es verdad que desde hace un tiempo ya hay en el mercado opciones que combinan muchas de esas ideas y que incluso se atreven con uno de esos cada vez más populares sensores de una pulgada y un zoom considerable. Sin ir más lejos, la Lumix FZ1000 de Panasonic fue una de las pioneras de su clase y uno de esos modelos que recomendaríamos sin pensarlo demasiado.

Pero estamos hablando de una cámara de dimensiones considerables y que por tanto se salta uno de los argumentos elementales de las llamadas compactas viajeras: que sean suficientemente pequeñas como para poder llevarlas siempre encima.

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Pequeña (con sacrificios)

La TZ100 conserva el tamaño comedido de sus antecesoras a costa de recortar el zoom y reducir su luminosidad

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Panasonic Lumix DMC-TZ100
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Panasonic Lumix DMC-TZ100
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Panasonic Lumix DMC-TZ100
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Eso es lo que promete y cumple esta TZ100, con la que hemos viajado muy ligeros durante los últimos días. De hecho el tamaño se mantiene sorprendentemente invariable respecto a las generaciones anteriores de esta gama, dotadas de un sensor de 1/2,33 de pulgada mucho más pequeño que este.

¿Cómo es posible? Sin quitar mérito al excelente trabajo de los ingenieros, hay que recordar que aquí estamos ante un zoom de 10 aumentos frente a los 30 que hemos llegado a ver en sus compañeras de sensor más pequeño. Del mismo modo, basta desplegar el objetivo de esta TZ100 para comprobar que el tamaño de la óptica es considerable y que -como veremos- su luminosidad tampoco es para tirar cohetes.

Visor integrado

Pero ya hemos dicho que aquí de lo que se trata es de concebir una compacta de bolsillo que cumpla con lo requisitos citados: sensor grande y zoom de 10x. Y eso la TZ100 lo cumple. De hecho incluso hay espacio para dotarla de visor electrónico, tal y como ocurre con buena parte de las compactas que Panasonic ha lanzado en los últimos años.

Su tamaño es muy discreto (0,2 pulgadas), lo que limita su utilidad real, pero hay que reconocer que ofrece una buena resolución (1,6 millones de puntos) y un buen refresco, y que en algunas situaciones resulta útil. Sin ir más lejos para dar un poco más de estabilidad al disparo sujetando la cámara contra la cara o simplemente cuando la luminosidad dificulta encuadrar a través de la pantalla.

Con un tamaño muy pequeño y por tanto una utilidad relativa, el visor ofrece estabilidad al apoyar la cámara contra la cara y permite encuadrar cuando la luz imposibilita usar la pantalla

panasonic lumix dmc-tz100
Panasonic Lumix DMC-TZ100
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Los mandos siguen el camino de otros modelos de la saga TZ, aprovechando bastante bien el espacio disponible. Se agradece -como siempre- el dial de modos, y resulta especialmente útil la rueda frontal alrededor de la óptica cuya función –igual que la de otros mandos- se puede ajustar. En el modelo probado, eso sí, su giro era excesivamente duro.

La empuñadura es algo escasa, pero lo cierto es que nada más desplegar el zoom nos daremos cuenta de que la forma natural de sujetar esta cámara es echando la mano al barril de la óptica. La autonomía, antes de que se nos olvide, da para unos 400 disparos.

25-250 milímetros

El citado zoom de 10 aumentos ofrece unas focales equivalentes a 25-250 milímetros. Un rango más que suficiente para enfrentarse a casi cualquier situación y perfecto para llevar siempre a mano en el bolsillo. El precio a pagar por disponer de semejante óptica en una cámara con un sensor bastante grandes es, como ya hemos dicho, el tamaño al desplegarse y sobre todo la luminosidad.

Y es que aunque el zoom comienza su recorrido con un prometedor 25 mm f2.8, en la posición más larga el diafragma cae hasta f5.9. Pero aún es más desalentador descubrir que ya a 50 milímetros no podemos abrir más de f4 y que a 100 milímetros la luminosidad ha caído a f5.2.

panasonic lumix dmc-tz100
Panasonic Lumix DMC-TZ100
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Así que, pese a la impresionante reducción del tamaño, es evidente que no existen los milagros: si queremos un zoom de ese alcance y más luminoso, o lo hacemos más grande o reducimos el tamaño del sensor. Así de sencillo.

Visto de esa manera, el equilibrio que alcanza la TZ100 nos parece más que aceptable para el tipo de cámara del que estamos hablando. Es verdad que en focales medias y largas tocará elevar la sensibilidad para compensar esa caída en la luminosidad, pero a su favor hay que decir que la cámara responde bastante bien elevando el ISO y que el estabilizador de imagen cumple también con su trabajo.

Muestras: zoom
Fotografías realizadas con una Panasonic Lumix DMC-TZ100
fotografías realizadas con una panasonic lumix dmc-tz100
25 mm
fotografías realizadas con una panasonic lumix dmc-tz100
250 mm

Según hemos podido comprobar, este último ofrece una compensación de unos 4 puntos respecto a la velocidad de disparo normal. No nos servirá para congelar sujetos en movimiento, pero sí para fotografiar paisajes a pulso con una velocidad bastante menor y sin tener que tirar del ajuste de sensibilidad.

Una pulgada que se nota

Pero si hay un dato que nos ha llevado a fijarnos en esta TZ100, este es su sensor. Un CMOS de una pulgada y 20 megapíxeles que a estas alturas es ya casi parte de la familia. De ahí que no haya muchas sorpresas al ver la calidad que ofrece esta cámara, aunque es verdad que las limitaciones de la óptica pasan factura sobre todo si sacamos la lupa y revisamos las esquinas de la imagen.

Pero, más allá de eso, la cámara responde muy bien en cuanto a resolución y color, y aguanta perfectamente hasta 1.600 o 3.200 ISO. Hemos detectado cierta tendencia a dar prioridad a las luces altas de la imagen, lo que en JPEG limita un tanto el rango dinámico y puede darnos alguna foto un poco fea si la escena es muy contrastada, pero trabajando en RAW disponemos de algo más de margen para revelar la imagen a nuestro gusto y rescatar información de luces y sombras.

Los mandos físicos aprovechan bastante bien el espacio disponible. Resulta especialmente útil la rueda frontal alrededor de la óptica cuya función –igual que la de otros mandos, como se aprecia en esta imagen- se puede ajustar

panasonic lumix dmc-tz100
Panasonic Lumix DMC-TZ100
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Además de grabar vídeo en resolución 4K -ahora vamos con eso-, igual que en otras Lumix la TZ100 se apunta a aprovechar esta prestación de vídeo para ofrecer funciones de alta velocidad en el apartado fotográfico.

De hecho las funciones 4K Photo se han convertido ya en uno de los principales discursos de Panasonic. Y en cierto modo es lógico, porque la posibilidad de disparar ráfagas de 8 megapíxeles a 30 fotogramas por segundo es realmente interesante. Además el sistema funciona muy bien, y elegir la imagen tras la ráfaga y descartar el resto –importante para no volvernos locos después- resulta muy sencillo.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con una Panasonic Lumix DMC-TZ100

La cámara responde muy bien en cuanto a resolución y color, y aguanta perfectamente hasta 1.600 o 3.200 ISO

En este mismo apartado destaca la función Post Focus que también hemos visto y probado en otros modelos y que básicamente permite reenfocar una imagen o elegir el punto de foco una vez realizada.

Funciones, insistimos, interesantes pero que a la hora de la verdad y en el día a día de un fotógrafo tendrán una utilidad más limitada de lo que a priori se pueda pensar. Aunque al principio entusiasman y abren un mundo de posibilidades fotográficas, nos atrevemos a aventurar que pasados los primeros días su uso irá decayendo.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con una Panasonic Lumix DMC-TZ100

En el terreno del vídeo la TZ100 juega muy bien sus bazas, con grabación 4K (3840 x 2160 píxeles a 30p y 24p) y controles manuales. Lástima que la falta de espacio no haya permitido colocar también una conexión para micrófonos externos. En cualquier caso los resultados son acorde a lo esperado por el captor y la experiencia de Panasonic en este campo. Algo que le sirve a esta compacta para rematar más su función de cámara viajera ideal.

¿La viajera definitiva?

Llevamos tanto tiempo imaginando y pidiendo una cámara como la Lumix DMC-TZ100 que ahora que la tenemos entre las manos habrá que hacer un ejercicio para buscarle las cosquillas y convencernos de que, aunque se acerca, sigue sin ser la compacta perfecta.

Lo tiene casi todo, es cierto. Un sensor que ofrece buenos resultados, un zoom de 25-250 milímetros con el que es posible enfrentarse a casi cualquier escena, controles manuales, formato RAW, vídeo 4K, ráfagas de alta velocidad, un enfoque muy bueno… Y además entra en el bolsillo.

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Panasonic Lumix DMC-TZ100
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pese a las limitaciones ópticas y a su abultado precio, estamos ante una compacta que sin dudarlo nos llevaríamos de vacaciones

¿Dónde está el problema? Más que problema, se trata de limitaciones impuestas por su tamaño y con las que, por tanto, toca convivir. La limitada luminosidad del zoom y su calidad en las esquinas que lastra su potencial son algunos de los contados peros que se le pueden poner a esta compacta. Aunque, si nos animamos, también podríamos citar el tamaño del visor –de nuevo no parece que se pueda hacer mucho más en este formato- y el precio de 700 euros, que asustará a más de uno.

Con todo, estamos ante una compacta que sin dudarlo nos llevaríamos de vacaciones. Tiene todo lo que el aficionado avanzado puede necesitar, y lo mejor de todo: posee el tamaño perfecto para colarse en nuestro bolsillo y viajar sin nada más.

La bolsa que aparece fotografiada en este artículo es una Crumpler Light Delight Foldable Backpack y ha sido cedida como parte de un acuerdo publicitario entre Reflecta y Quesabesde.

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