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Prueba de producto
LA PRIMERA SLR DE PANASONIC, CADA VEZ MáS CERCA

Panasonic Lumix DMC-L1: toma de contacto

 
20
JUL 2006

Clasicismo fotográfico y últimas tecnologías se dan la mano en la Lumix DMC-L1. Panasonic ha escogido esta combinación -con la que ya ha jugado en el segmento de cámaras compactas- para modelar su estreno en el mercado réflex. Si en la feria PMA de Orlando QUESABESDE.COM fue de los primeros medios que tuvo entre las manos el prototipo de esta peculiar SLR digital, ha llegado el momento de conocerla un poco mejor con un modelo de producción casi final.

Cinco meses después de nuestro primer encuentro, volvemos a toparnos con una Lumix DMC-L1. Si aquella vez la cita tenía lugar en Orlando, la primera réflex digital de Panasonic se pasea ahora a sus anchas por Barcelona con motivo del Lumix Seminar 2006, abriendo camino para su definitivo aterrizaje en los escaparates europeos para septiembre.

Panasonic Lumix DMC-L1
Panasonic Lumix DMC-L1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Aunque, por lo menos externamente, no se aprecian cambios respecto al prototipo inicial mostrado en la feria PMA, este medio año sí ha servido para ajustar los últimos detalles y concretar tanto las especificaciones como el precio final de una cámara que, finalmente, podrá adquirirse por 2.000 euros junto a la también nueva óptica Leica 14-50 mm.

Ángulos rectos
La L1 está repleta de guiños al usuario más clásico, justo aquél que puede sentirse atraído no sólo por la calidad que cabe esperar de la óptica que se incluye de serie con la cámara -aún no es posible tomar muestras finales para publicar con el modelo analizado, ensamblado artesanalmente-, sino también por la firma de Leica en el frontal del objetivo.

Panasonic Lumix DMC-L1
Panasonic Lumix DMC-L1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

El diseño, la ergonomía y la distribución de los mandos de la cámara es lo primero que salta a la vista. Aunque en principio podría parecer que sólo la situación de algunos controles y la pantalla fija permiten diferenciar esta L1 de la Olympus E-330, basta observar ambas cámaras juntas para darse cuenta de que, más allá del sensor, la montura Cuatro Tercios o el sistema SSWF, poco tienen que ver la una con la otra.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Si la Olympus apuesta por las líneas más curvas, en el caso de la L1 éstas ceden su puesto a unos ángulos más duros, que recuerdan a las cámaras telemétricas o a la veterana Lumix DMC-LC1 de Panasonic.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Aunque este contundente diseño -el imponente objetivo es en gran medida el responsable de ello- se traduce en un peso considerable, ni la óptica ni el cuerpo por separado son especialmente pesados. De hecho, comparando el cuerpo de la L1 con el de la E-330, sería difícil determinar cuál es el más pesado.

Detalles
Como decíamos, la primera Lumix de objetivos intercambiables llega repleta de ese tipo de detalles que, además de encantar al usuario clásico, también suponen una interesante aportación para el manejo de la cámara.

Panasonic Lumix DMC-L1
Panasonic Lumix DMC-L1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La rueda de velocidades, por ejemplo, o las palancas para seleccionar el modo de disparo en ráfaga o el tipo de medición resultan tremendamente prácticas. También es una buena idea el flash integrado -de apariencia algo débil en comparación al resto del armazón-, que se eleva en dos posiciones y que, en la primera de ellas, permite rebotar la luz disparada.

Panasonic Lumix DMC-L1
Panasonic Lumix DMC-L1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Panasonic Lumix DMC-L1
Panasonic Lumix DMC-L1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Siguiendo con la enumeración de las aportaciones interesantes, después de cada disparo la pantalla muestra un detalle ampliado de la escena, para poder comprobar al instante si el foco ha sido correcto. Aunque puede que a algún usuario le resulte pesada esta prestación, la sensación que transmite en un primer momento es que los detalles en la L1 han sido cuidados con mimo.

Panasonic Lumix DMC-L1
Panasonic Lumix DMC-L1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Por supuesto, la cámara dispone de los cuatro modos habituales de disparo (PASM), aunque para acceder a ellos se recurre -una vez más- a un cierto clasicismo. A partir del anillo de diafragmas de la óptica, si se selecciona el modo automático, la cámara opera con prioridad a la velocidad. En cambio, si la operación se realiza colocando la A en la rueda de velocidades, la prioridad está en el diafragma. Lógicamente, bastará elegir este modo en ambos controles para que la exposición se seleccione automáticamente.

Panasonic Lumix DMC-L1
Panasonic Lumix DMC-L1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Aunque toda esta información y mucha más se muestra en la pantalla de la cámara, se agradecería que también el visor ofreciera unos cuantos datos más. La sensibilidad de la toma, el balance de blancos o la resolución y el tipo de formato son aspectos que siempre se agradece controlar a través del ocular réflex.

Panasonic Lumix DMC-L1
Panasonic Lumix DMC-L1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Todos estos mandos -no habría que olvidarse de la rueda situada en un lateral de la pantalla, a la altura del pulgar, o de los accesos directos y los dos botones de función personalizables- configuran una ergonomía que, a falta de un análisis más detallado, roza lo impecable.

Previsualización en la pantalla
Todo este clasicismo convive, curiosamente, con uno de los avances más sorprendentes en el sector de las SLR digitales y que Olympus ya estrenó con su E-330. La previsualización en pantalla, en efecto, convive en la L1 con un ocular réflex situado -otro guiño- en la esquina izquierda de la zona trasera.

Panasonic Lumix DMC-L1
Panasonic Lumix DMC-L1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

El botón Live View se encarga de activar esta prestación. A diferencia de lo que ocurría en la E-330 aquí no existen dos modos de previsualización, puesto que Panasonic ha prescindido de ese segundo sensor que Olympus ha colocado cerca del visor. Una decisión que tiene dos consecuencias: por un lado, el visor tradicional registra una menor pérdida de luz, por lo que sin ser especialmente luminoso, sí parece superar al de la E-330.

Panasonic Lumix DMC-L1
Panasonic Lumix DMC-L1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Sin embargo, en este modo de previsualización que muestra la escena que está registrando el Live MOS, el espejo tiene que estar levantado y el obturador abierto. Así pues, para enfocar automáticamente la cámara necesita algo más de tiempo de lo habitual -tiene que desplegarse el mecanismo que permite enfocar automáticamente-, perdiendo así parte de su agilidad y discreción sonora.

Panasonic Lumix DMC-L1
Panasonic Lumix DMC-L1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La opción es, por supuesto, recurrir al enfoque manual. Para ello, la L1 cuenta con una ayuda de enfoque que amplía la zona seleccionada de la imagen para que se pueda comprobar con mayor precisión su nitidez.

Estabilización Cuatro Tercios
Con la L1 llega, además, una interesantísima aportación al sistema Cuatro Tercios: la primera óptica estabilizada con el conocido sistema Mega O.I.S. de Panasonic, firmada además por Leica. Un objetivo que, aunque en principio no se venderá por separado, es totalmente compatible con las réflex de Olympus en las que, únicamente el denominado modo de estabilización 2 -que requiere cierta comunicación con el procesador que emplea Panasonic- no será operativo.

Panasonic Lumix DMC-L1
Panasonic Lumix DMC-L1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

El estreno de Leica en el ámbito de las ópticas específicas para réflex digitales llega, por tanto, con este D Vario Elmarit 14-50 mm f2.8-3.5 de excelente aspecto y tacto. Además del ya citado anillo de diafragmas, dispone de sendas arandelas para el zoom y el enfoque, cuyo manejo es muy suave a lo largo de todo el recorrido.

Panasonic Lumix DMC-L1
Panasonic Lumix DMC-L1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Junto con el modelo no final de la L1 que hemos tenido entre las manos, dicho objetivo ha mostrado un buen comportamiento a la hora de enfocar, aunque en condiciones de luz muy complicadas -una escena nocturna o en espacios iluminados por velas- la velocidad a la hora de encontrar un punto de enfoque se ha visto mermada, incluso con el apoyo de la luz auxiliar del autofoco.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

El sonido de los mecanismos durante el proceso, eso sí, mantiene la compostura y la elegancia que corresponden a un objetivo de esta índole.

Velocidad y sensibilidad
La respuesta del sensor Live MOS de 7,2 megapíxeles podría calificarse de ya conocida, teniendo en cuenta que este mismo captor es el que utiliza la E-330. No obstante, y habida cuenta de que los modelos utilizados durante la prueba no son de producción final, habrá que esperar un poco para comprobar lo que el procesador de Panasonic es capaz de hacer con su propio sensor y si consigue llegar con dignidad a esos valores de 800 y 1600 ISO que aparecen en el menú.

Panasonic Lumix DMC-L1
Panasonic Lumix DMC-L1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Como corresponde a una cámara de su segmento, las imágenes pueden guardarse procesadas en formato JPEG o almacenarlas en bruto, esto es, en formato RAW.

Panasonic Lumix DMC-L1
Panasonic Lumix DMC-L1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

El acceso a esta última opción resulta diferente a lo que estamos acostumbrados a ver en otras réflex. Si allí el formato suele aparecer integrado en los menús de tamaño o calidad de imagen, Panasonic ha decidido conceder al RAW un menú propio en el que únicamente se puede activar o desactivar esta opción.

Para aquellos que vayan a modificar este parámetro habitualmente, sería recomendable dedicar uno de los botones configurables del panel superior de la cámara a esta función.

Panasonic Lumix DMC-L1
Panasonic Lumix DMC-L1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

A la hora de presionar el disparador -algo pequeño y con un aspecto que tal vez desentone con el resto de la estética del cuerpo e incluso con el sonido del obturador que desencadena-, la L1 se sitúa en los márgenes habituales respecto a la cadencia de disparo, con unas ráfagas de 3 fotogramas por segundo (2 en formato RAW) y un tope de hasta 6 imágenes consecutivas.

Panasonic Lumix DMC-L1
Panasonic Lumix DMC-L1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La L1 no es especialmente rápida, pero tampoco es éste un punto demasiado relevante en este peculiar segmento. Por el contrario, curiosidades como el "modo de película", con ajustes de color prefijados para similar algunos de los soportes químicos más admirados por los fotógrafos, se suman a ese listado de guiños y detalles clásicos que hemos ido desgranando.

Panasonic Lumix DMC-L1
Panasonic Lumix DMC-L1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Veremos si los modelos finales son capaces de mantener las expectativas suscitadas cuando haya oportunidad de tomar muestras analizables y -más importante aún- la reacción que provoca la L1 cuando se asome a los escaparates tras el paréntesis estival.

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