Opinión

Réflex 2.0

 
31
AGO 2007

No siempre se tiene el privilegio de poder conocer -e incluso tocar- una cámara un mes antes de que salga a la luz. Este holgado margen nos ha permitido no sólo certificar el buen trabajo realizado desde el departamento de comunicación de Panasonic, sino disponer del tiempo suficiente para digerir toda la información y contextualizar la nueva Lumix DMC-L10 en un escaparate réflex que, a estas alturas del verano, se ha puesto de lo más interesante.

Tanta antelación incluso nos ha obligado a matizar y reescribir ciertos párrafos de este texto para adaptarlos a las nuevas circunstancias acarreadas por las Nikon D3 y D300. La L10 estaba destinada a estrenar el autofoco a través del Live View (excepción hecha de la peculiar E-330 de Olympus), pero Nikon ha aprovechado la espera y se ha adelantado.

Panasonic Lumix DMC-L10
Panasonic Lumix DMC-L10
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

¿Debería haber pospuesto tanto Panasonic su esperada segunda réflex, arriesgándose a perder por el camino parte de la exclusividad que se le presuponía?

Dos mundos
Con todo, la verdad es que el primer acercamiento a la L10 conllevó más sorpresas de las contempladas en el guión previsto.

La L10 pretende ofrecer la comodidad de las compactas, pero con las prestaciones derivadas de una SLR

Esperábamos una réflex sencilla, una puerta de acceso al catálogo réflex de Panasonic que fuera bastante más asequible que la Lumix DMC-L1, y nos encontramos con un modelo que, en cierta medida, rompe moldes y parece dispuesto a marcar el camino de lo que podrían llegar a ser las próximas SLR.

Katsuyoshi Tanaka, uno de los responsables del proyecto de la L10 y anfitrión de aquel primer encuentro, lo explicaba a la perfección: hasta ahora, el salto de las compactas a las réflex implicaba la pérdida de ciertas prestaciones en favor de una notable mejora en la calidad de imagen.

Por el contrario, la L10 pretende ofrecer la comodidad y familiaridad de las cámaras compactas, pero con las prestaciones derivadas de un bayoneta de ópticas intercambiables y, sobre todo, de un sensor mucho mayor.

Habrá que ver si la práctica corrobora la teoría, que sobre el papel parece tan prometedora. Por ahora, lo único que podemos asegurar es que, efectivamente, la L10 se puede manejar exactamente igual que una Lumix compacta. Y si se prefiere, siempre podemos colocar el ojo en el visor réflex y optar por un uso más purista.

Live View de segunda generación
La clave reside en el denominado Fulltime Live View y en la incorporación de la tecnología de enfoque Contrast AF, que entre otras cosas permite ahorrarse el engorroso sistema de enfoque con Live View que requiere la L1 o tantas otras réflex de Olympus y Canon dotadas de tecnología de previsualización.

El manejo recuerda bastante al de la veterana Olympus E-330 y su Modo A de previsualización, con la salvedad de que aquí no hace falta un segundo sensor para alimentar la imagen en la pantalla. Remata la faena una pantalla móvil de 2,5 pulgadas, que resulta indispensable -nos comentaba Tanaka- para aprovechar todas las virtudes del Live View.

Cabe preguntarse, por tanto, en qué lugar deja esta novedad al modelo anterior o a la última pareja de réflex (E-410 y E-510) de Olympus.

No obstante, de ser cierta aquella filtración sobre los datos de la futura SLR de gama profesional, parece que Olympus también ha hecho los deberes en este sentido y dotará a su próximo modelo de un monitor muy parecido al de esta Lumix.

La posición de la competencia
Pero hay cuestiones mucho más interesantes que plantearse con la llegada de la L10. Es indiscutible, para empezar, que el Live View se ha convertido en moneda común dentro del catálogo de muchas marcas.

Tanaka no dudaba de que, como la estabilización, también esta función acabará siendo un estándar. Poco después del encuentro con el representante de Panasonic, el anuncio de las EOS 40D y EOS-1Ds Mark III y, sobre todo, de las Nikon D3 y D300, confirmaba esta apreciación.

Panasonic Lumix DMC-L10
Panasonic Lumix DMC-L10
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Nikon parece haberse puesto al día en este sentido, y no sólo ha seguido la senda de la previsualización -años después de que Olympus marcara el camino-, sino que lo ha hecho estrenando una modalidad limitada de enfoque a través de la pantalla.

Canon y Olympus son las que se verán más afectadas por el órdago de Panasonic y la zancadilla de Nikon

Por eso, son las otras dos marcas que implementan este sistema de previsualización, Canon y Olympus, las que se verán más afectadas por el órdago de Panasonic y la pequeña zancadilla de Nikon, que ha llegado tarde pero con ganas.

Y sobre todo Olympus, que parece perder ahora la iniciativa en un campo que había inventado y dominado claramente desde la presentación de la E-330. Cierto que la Lumix L10 recurre a la tecnología Contrast AF que tradicionalmente no ha gozado de la misma velocidad que la empelada en las réflex. Cierto también que la propuesta es más un jugoso anzuelo para los usuarios de compactas que un guiño a los profesionales.

Pero tampoco es menos cierto que, pese a los matices, Olympus tiene por delante un arduo trabajo si quiere volver a recuperar el liderazgo en la materia y seguir siendo la marca de referencia del estándar Cuatro Tercios.

Aún por ver
Pero, más allá de echar balones fuera y analizar el golpe que puede suponer para la competencia, también se nos ocurren diversas cuestiones que Panasonic debería plantearse.

Cabe preguntarse si el público al que va dirigida la L10 estará listo para semejante inversión en euros y peso

Y es que, después de concebir una de las réflex digitales más avanzadas del mercado -Live View mejorado, limpieza del sensor, óptica Leica estabilizada- cabe preguntarse si el público al que principalmente va dirigida estará listo para una inversión en euros -y peso- de este calibre.

No nos gusta que las renovadas propiedades del Live View sólo puedan explotarse con los dos nuevos Leica D

Tal vez lo que muchos esperaban era algo más pequeño y por debajo de los 1.000 euros, sobre todo si se comparte la idea de que los usuarios de cámaras Lumix -y de compactas en general- serán los más propensos a dejarse seducir por las peculiares propuestas de la L10.

Aunque es cierto que esos 1.300 euros por el conjunto (más teniendo en cuenta que el Leica D 14-50 mm por separado cuesta 700 euros) resultan bastante interesantes.

No nos gusta tanto, eso sí, el hecho de que las nuevas propiedades del Live View sólo podrán explotarse con los dos Leica D recién anunciados. La oferta de ópticas, así pues, queda terriblemente limitada, pese a la cada vez más popular bayoneta Cuatro Tercios.

Guiño compacto
Ni mucho menos la L10 es una cámara compacta. Pero insistimos en la idea de que, de todas las SLR que han pasado por nuestras manos, es a día de hoy la que más se asemeja a un modelo de objetivo integrado. Afinando la comparación, incluso nos atreveríamos a situarla como sucesora -al alza, claro está- de la Lumix DMC-FZ50.

De todas las SLR que han pasado por nuestras manos, la L10 es la que más se asemeja a una compacta

De hecho, con el alivio que supone poder desvelar un secreto guardado en el cajón durante más de un mes, entran ganas de adentrarse en nuevos misterios. En esta línea, nos preguntamos si queda espacio para una hipotética FZ60 entre la Lumix DMC-FZ18 y esta L10.

No parece que así sea, aunque es de sobra conocida la poca mano que un servidor tiene para los pronósticos. Sobre todo al hablar de esas compactas que juegan a ser réflex. Esperemos tener mejor fortuna con esta nueva generación SLR que toma prestados ciertos atuendos de las compactas.

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